Buena Onda

La suerte de la fea… no es pura suerte


eugenita@bacanalnica.com

Hoy no hablaremos de moda o belleza, tu columna favorita el día de hoy será de ese tipo de temas que sólo tocamos cuando estamos entre nosotras. Como siempre, léanlo y si se animan, esperamos tus sugerencias y comentarios.
Todas conocemos el dicho “la suerte de la fea, la bonita la desea” y a más de alguna le ha tocado echar sapos y culebras de tanta rabia en contra de alguna chavala que considera poco o nada agraciada, pero que por alguna razón ha logrado llamar la atención de aquél bombonazo y “se les ha ido arriba”, literalmente.
Ni hablar de la destazadera que arman algunas en contra de la “ex” de su novio cuando están en una típica reunión de fin de semana con las amigas. Creen que lo positivo de que la chavala realmente se parezca a la versión femenina de “Beattle Juice” es que les garantizará la fidelidad de su novio. -¡Imposible que él extrañe pasear en su Kia, teniendo ahora un Mercedes Benz!, les dice alguna amiga. Pero en el fondo siempre les queda aquella espinita de intriga: ¿qué le vio?, ¿por qué anduvo con ella?
¿Y qué tal cuando se voltea la situación y tu ex aparece jalando con “la hermana de Chucky”, o peor aún: te dejó por ella? Ahí sí que se te viene el mundo encima y caés en un estado de depresión severo. No hallás explicación alguna y para consolarte te obligás a creer que la fulana esa le hizo “macumba”. ¡Pero no! Eso es que algo ha de tener “Betty la fea”.
¿Será cierto que las mujeres que no nacieron tan agraciadas le ponen más empeño a los asuntos sentimentales? Por ahí me mandaron un chiste grosero que dice que cuando las feas dan un beso lo hacen con gran intensidad, para no desperdiciar la que pudiera ser su única oportunidad. ¿Será así como logran volver loco a más de alguno?
Pero dejando los chistes a un lado, la belleza se lleva por dentro y lo que cuenta es lo que uno tiene en el corazón. Quien para alguien es un patito feo, puede ser un hermoso cisne ante los ojos de otro.
Lo que sí es muy cierto (y lo leí en un libro de superación personal), es que “las muchachas menos agraciadas, concientes de sus debilidades, y a modo de compensación, desarrollan más destrezas y son más hábiles al tomar la iniciativa para establecer relaciones sentimentales y de pareja, son capaces de arriesgar; más aún, llegan a sentirse verdaderamente atractivas, mientras que, paradójicamente, las verdaderamente bonitas se sienten feas,... ¡contradicciones de la vida!, pero así pasa”.
Para todas aquellas que se creen bonitas y que no logran flechar a nadie, escríbanle una carta a Doña Florinda (la de El Chavo) para que les dé unos cuantos tips de cómo lograrlo.