Buena Onda

¡No tengo qué ponerme!

Segurito que esta frase te suena familiar, y lo peor del caso es que tenés la osadía de repetirla frente a las puertas de tu closet, que ya ni cierra de tanto “cherequero” que guardás ahí

eugenita@bacanalnica.com
Si ya diste el gran paso aceptando que al igual que muchas otras chavalas de tu edad vos también sufrís este problema, ¿por qué no empezar a buscarle una solución definitiva?
Clasificá tu ropa
Ésta es una de las mejores maneras de sacarle provecho a la ropa, podés clasificarla por colores, tipos de tela, hechura, etc., y de esa manera separarla en el closet. Esto te va a ayudar a saber qué es lo que te hace falta para balancear tu vestuario.
Que tu ropero parezca arcoiris
Bueno, tampoco así, porque si hay colores que no te lucen no tenés por qué ponértelos, pero en la medida de lo posible, tratá de tener ropa de colores variados. Si los colores de tu ropa oscilan nada más entre tres y cinco, va a parecer que siempre andás lo mismo. Mirá la caja de lápices de colores de tu hermanito y asegurate de que por lo menos la mayoría de esos colores estén presentes en tu ropero.
Dale “estatus” a tu ropa
Ponete la ropa de acuerdo a la ocasión. Si querés andar todos los días “empericuetada” ¿de qué te asustás cuando llega el fin de semana y para ir a la disco te volvés a poner aquella camisa que te pusiste el martes para ir a clases? Prohibite terminantemente ponerte la ropa “caché” un día cualquiera.
Sabé combinar
Si hay algo que no te recomiendo es ponerte una combinación de ropa tal como te la pusiste anteriormente, aunque te haya gustado mucho cómo se te vio, la próxima vez cambiale algo. Explotá la ropa que ya viene en conjunto poniéndote las piezas por separado.
Hacé combinaciones en tus tiempos libres
Cuando no tengás nada que hacer, andá a tu cuarto y empezá a probarte una cosa con la otra, de repente vas a ver que ya armaste varios conjuntos de la nada. Si no tenés buena memoria, podés anotar lo que más te gustó en un papel o guardar las piezas juntas en el ropero, así, cuando tengás que ir repentinamente a un evento determinado no te vas a quebrar la cabeza.
¡Anotá!
Aunque te parezca desquiciado, da resultado. Si llevás anotado por fecha lo que te vas poniendo, con sólo dar un repasito a tu agenda te vas a dar cuenta de si lo que deseas ponerte hoy te lo pusiste la semana pasada. Esto también te va a ayudar a no repetir la misma ropa para la misma actividad.
Como podrás haber notado, el secreto está en administrar bien tu ropa. Si seguís al pie de la letra estos consejos vas a ver cómo ya no vas a volver a decir aquella ridícula frase nunca más.