Buena Onda

Nos descargamos: ¡Misión cumplida!

Cuando Roberto Vélez, Gerente de Marca de Batca, nos llamó para invitarnos a la Descarga Belmont Misión Izabal, pegamos un grito al cielo y corrimos a alistar nuestros maritates. Empacamos nuestras respectivas chinelas y lo necesario para darnos un chapuzón

La levantada del jueves a las 4 de la mañana para alzar vuelo estuvo medio crítica, pero al llegar al punto de reunión el recibimiento con discomóvil y un paquete con provisión etílica y de “oxígeno”, curó la desvelada.
El viaje fue largo. De paisito al Salvador, luego a Honduras a encontrarnos con el grupo de allá, para luego enrumbarnos a nuestro destino en Guatemala: Izabal. Claro, las 10 horas de gira estuvieron amenizadas por mucha cerveza, gritadera, fregadera, bacanal y... ¿ya mencionamos la exorbitante cantidad de cerveza?
Al llegar al Amatique Bay Resort y Marina, donde nos hospedaríamos, todo mundo corrió a ponerse su bikinazo y calzoneta para saltar a la piscina. Ya hechos pasitas a eso de las 8 de la noche, procedimos a seguirla en la fiesta de bienvenida. Para ese entonces, algunos “misioneros” ya habían pasado a un estado de sueño reflexivo, pero eso no afectó a la mayoría, que sí parrandeó hasta las 12 y la siguió en el ahora legendario cuarto “604”.
“Líquido-hidratante-para-adultos”
A la mañana siguiente desayunamos frijolazos con huevito y chorizo, para reponernos de la agitada velada. Zarpamos hacia Cayo Limón, en Belice, donde nos esperaba más aventura. El viajecito de cuatro horas por el Atlántico estuvo animado por más “líquido-hidratante-para-adultos”, concursos, modelaje improvisado y una bailadera interminable, unos “contra” los otros.
Una vez en Cayó Limón nos proporcionaron cantidades astronómicas de comida, y por supuesto más bebidas. Un lugar exóticamente bello, al mejor estilo de Survivor, donde nos tocaría acampar. Después de almorzar le hicimos caso a nuestras “mamcitas”, y esperamos a que se nos bajara la comidita.
De ahí, se armó en la playa con más meneo de caderas, voleibol y más fregadera hasta que cayó el sol. Entrada doña noche, se volvió a armar la fiesta con concursos de bailes extravagantes, con limbo, naranjas, antifaces, pitos, collares, el trencito y más.
La fogata
Después de la sacudida vino la fogata, donde la insurrección de la Descarga se siguió sintiendo. Más cantadera, bailes y concursos improvisados hasta las 15. Esa noche todo mundo tuvo dificultad motora para regresar a sus casas de campañas, y muchas veces se introducían a las equivocadas.
A la mañana siguiente hubo una gira de snorkeling, para apreciar la segunda barrera coralina más grande del mundo. Tanta belleza nos impactó, y nos llevó a seguir celebrando con más cervecitas a las 7 de la mañana.
Regresamos a Izabal por la tarde, donde nuevamente nos lanzamos a la piscina. Al rato, nos echamos un “pelón” para recargas baterías.
Baile, baile y más baile
Al terminar la cena comenzó la fiesta de despedida. Hubo más baile, baile, y baile, acompañado de más, más y más bebidas. Luego de ver algunas fotos de toda la gira en un proyector, comenzó la espuma. Al parecer se acabaron todo el detergente de Guatemala, porque era que nos llegaba al cuello. No hay duda que la fiesta de despedida fue el bacanal más eufórico de toda la Descarga.
Definitivamente la experiencia fue inolvidable. No solamente le dimos trabajo duro al hígado, sino que hicimos un montononal de amigos nuevos. Todo el tiempo se respiró fiesta y hermandad centroamericana. Las coplas, rimas y cantos “puro nica” reinaron todo el tiempo. La única manera de describir la Misión Izabal es: ¡Alegrísimo!
Desde ahorita volvemos a tener nuestra maleta lista, en espera de donde sea nos lleve la próxima Descarga.
Con lujo de detalles
Para ver todititas las fotos de Misión Izabal, conectate a Bacanalnica.com.