Buena Onda

Juanes: detrás del concierto

Desde que vino Maná en el 98, Nicaragua no había estado tan convulsionada por un concierto. No era para menos: Juanes se encuentra en el mejor momento de su carrera, ha ganado más Grammies de los que puede contar con sus DOS manos, millones en ventas, conciertos por todo el mundo. En fin, el muchacho le ha hecho huevo.

Para muchos, este hecho --el de estar en la cúspide de su carrera-- lejos de hacerles más emocionante su venida, era motivo de preocupación. Y en realidad tenían razón de sentirse así, pues pareciera que existe una regla tácita la cual dicta que los artistas en su apogeo no se asoman por Nicaragua.
Siempre los agarramos o iniciando sus carreras (Ricky Martin, Shakira, Daddy Yankee), o bien en un momento no tan emocionante de sus carreras (Vilma Palma, Rabanes, Bumbury). Son raros los que vienen cuando están en lo mejor de su fama, como Juanes.
Con tantas expectativas, y siendo Juanes un artista de verdad, era difícil que la promotora Espartacus quedará mal con el público. Con todo y las filas interminables, las mallas con hoyos, y la extra-ultra-mega seguridad en el estadio, pocos son los que se atreven a categorizar el concierto como malo. Además, tanta gente fue, que es más difícil todavía encontrar a alguien que no haya ido.
Como sea, vale la pena recalcar dos aspectos del evento que podrían haber sido mejores: la organización en la entrada al estadio, no era necesario tanta fila, y la coordinación de la conferencia de prensa, pues con tanto fan que se coló, los medios no tuvieron casi oportunidad de aprovechar a Juanes.
Dicho esto, creo que es justo decir que el concierto fue un éxito rotundo tanto para los que lo organizaron, como para los que fueron. Sólo nos queda esperar el cumplimiento de la promesa de que vuelve el próximo año en octubre.