Buena Onda

Ropa clonada: original vs. copia

Antes que los ingleses clonaran a la ovejita Dolly, los panameños ya llevaban años clonando todo lo que hacían Tommy Hilfiger, Calvin Klein o Lacoste

Para algunos la marca no es importante. Son de la filosofía que siempre y cuando la ropa sea de calidad, el diseño bonito y el precio razonable, pueden comprar sus trapitos en el súper si es posible. Ahí al lado de las verduras y la leche. Este tipo de gente es muy práctica, y no acostumbra a llorar cuando alguien los mancha en la temporada de mamones… pero de ésos hablamos otro día, cuando el tema sea “Cómo comprar una mudada por menos de 20 pesos”. Hoy nos interesa estudiar a aquellos que prefieren no comer un mes para poder comprar la camisita de lagartito original. Así como los “otros”, que se las tiran de los vivos comprando puras imitaciones, creyendo que así engañan a todo mundo y no saben que a sus espaldas les dicen los “pakistaníes”.
Antes que los ingleses clonaran a la ovejita Dolly, los panameños ya llevaban años clonando todo lo que hacían Tommy Hilfiger, Calvin Klein o Lacoste. Claro, en aquellos tiempos nadie sabía distinguir una cosa de la “otra” y pensábamos que por alguna razón desconocida, el pantaloncito “Jordache” valía donde la “marchanta” menos de la mitad de lo que valía en la tienda. Hoy en día, en cambio, todo mundo sabe que buscar una prendita de marca en el oriental es como buscar una novia decente en el Polanco: es posible, pero poco probable.
La ropa original, es la que es fabricada bajo los estándares de calidad de una empresa determinada. Si dicha prenda de ropa cumple con todos los requerimientos que la empresa establece, le pone su marca. Cuando Levi Strauss inventó usar pantalones de mezclilla para trabajar en las minas, le puso su nombre pensando que así nadie se los robaría. Casi 200 años después, Levi’s le pone su nombre a los jeans por una razón un poco más mundana, para poderlos vender a 50 dólares cada uno.
Made in Nicaragua
Muchos no saben que aquí en Nicaragua se fabrican muchas de las mejores marcas de ropa en el mundo. Una vecina tuya puede que a diario haga unas 10 camisas Polo de 60 dólares cada una. Claro, el diseño, la tela y la marca, complementan el proceso de fabricación de las camisas, pero al final de cuentas, ella pone lo más difícil.
Por eso hay unos que prefieren dar a hacer su ropa con un buen sastre o una buena costurera, y así ahorrarse hasta 100 dólares por un pedacito de tela en el cuello.
Los más fresones prefieren “invertir” su dinero en ropa de calidad y de buena marca. Éstos se enojan al ver a todo mundo con ropa de marca “hechiza”, pues piensan que no se han ganado ese privilegio. Son en general más cuidadosos con su apariencia y tienen un sentido agudo de la moda. Recuerdan lo que pasó hace algunos años con las camisas Tommy, que cuando se comenzaron a poner de moda, eran horribles. El contraste de colores básicos parecía bandera de una isla del Caribe. Para rematar tenían la gran marca en medio del pecho. Ni los uniformes de béisbol eran tan ridículos. Estéticamente hablando eran insoportables. Es por eso que ya nadie cae en esa trampa. Para que una camisa sea de buena marca, no tiene por qué verse desde Honduras.
La mayoría de nosotros tiene unas cuantas ropitas de marca, y el resto “3B” (buena, bonita y barata). Siempre dejamos las “domingueras” para los bacanales, y las “lagartito falso” para ir a la universidad. Igual con los perfumes y las “joyas” de fantasía.
Opiniones:
“No me importa la marca de lo que me pongo, lo único importante para mí es que satisfaga mi gusto”.
María Belén Zelaya, 17 años.

“Pienso que la marca no es lo que te viste”.
Marcela Miranda, 20 años.

“No se puede negar que la ropa de marca es de buena calidad. Para la universidad me gusta vestirme con comodidad, aunque claro que para salir me visto un poco mejor”.
Leonardo Chávez, 23 años.

“Para mí lo importante es que la ropa sea cómoda, y si es de marca hasta se la arranco para que nadie se ande fijando”.
Javier Poveda, 19 años.

“Me gusta la ropa de marca, ¿a quién no le gusta? Pero realmente pienso que no debe ser determinante a la hora de comprar la ropa”.
María Mercedes Talavera, 19 años.

Modelos: Andrea Villarreyna Pérez y Luis González Juárez