Buena Onda

Saludos Líquidos a Erotic’x


manuel@bacanalnica.com

Ya llevamos más de un año haciendo Buena Onda, y en todo este tiempo, siempre hay temas que nos llegan más que otros. Una de esos temas “alborotadores” fue sin duda el que hicimos en nuestra edición 24 (para los que nos llevan la cuenta) sobre el primer aniversario de la sex-shop de Nicaragua: Erotic’x. Esta tienda, ubicada en Plaza JDC (frente a la farmacia Plazaola), no solo fue la primera, sino que se mantiene también como la única en nuestro país.
Dada la relación “estrecha” que tenemos con el dueño (llegamos casi mensual a dejar la quincena en “productos”), tuvimos la oportunidad de hacerle una segunda entrevista, ahora en ocasión de su segundo aniversario. Para los fans, su nombre es Carlos Guillén, mejor conocido como Benito (larga historia), y tiene 23 años.
Aja Carlos ¿Cómo le ha ido a la Shop en este año de operaciones?
Pues este año ha sido un poco difícil debido a la situación económica del país. Pero ahí seguimos en lucha y ahora estamos ampliando. Tenemos mayor variedad de productos para despedidas de solteras, lencería, cremas para prolongar la erección, bombas agranda pene, etc. Acabamos de traer fundas para el pene que
sirven como extensiones, o para las personas que tienen problemas de disfunción eréctil. En los vibradores y consoladores trajimos nuevos modelos. Todo el mes de octubre que vamos a estar celebrando el aniversario de la tienda, vamos a tener muchas promociones en los distintos artículos.
¡Que bien! ¿Y no nos tenés historias nuevas?
Claro que sí, sin decir nombres:
“Un cliente nos contó que utilizó una de las cremas para prolongar la erección y al terminar las tres horas del motel, el efecto seguía y le daba pena salir con la carpa de circo”, cometa Benito.
“Otro cliente con su pareja utilizó por primera vez el orgasmix y se asombró que al terminar la faena se encontró mucho jugo vaginal en la cama”.
“Una que me pasó a mí. Estaba con unas amigas y me habían pasado molestando que querían probar el spanish fly (estimulante sexual), ya que no me creían que funcionaba. Así que les di uno y se lo bebieron mezclado con gaseosa. Después nos fuimos a un bar a bacanalear. Estando en el bar, ellas me dijeron que sentían algo raro, entonces empecé a acariciarles los brazos, el rostro y la nuca. Con cualquier roce las chavalas se ponían erizas. Llegaron a un punto en que me pidieron que me apartara un rato, ya que estábamos en un lugar público y no respondían por sus actos. El efecto les duro como 2 horas a cada una”, asegura Benitín.