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¡Mal cálculo!

Cierto, el tránsito de Vicente Padilla a lo largo de once temporadas en las mayores, ha sido un juego de luces y sombras, a veces, atrapado por un enredo de sucesos, con puntos de júbilo y de espanto, cuestionado quizás injustamente, de insolencia. Pero cuando llegó a los Dodgers, vimos al Padilla sensato, maduro y victorioso, que siempre imaginamos. Realizando siete inicios y un efectivo relevo, ganó cuatro juegos sin perder, contribuyendo al aseguramiento azul, del banderín del sector Oeste en la Liga Nacional. Y continuó impresionando con dos grandes faenas en la postemporada. En sólo 25 aperturas, incluyendo su ...