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Donde al cáncer se le puede derrotar

Pasar por la puerta doble, abierta como brazos humanos dispuestos a la solidaridad, en verdad no infunde temor. Dentro, hay corredores inundados por luz natural, un patio interior, con un altar empedrado y una imagen de la Purísima Concepción de María, cuyo acompañante gracioso, una alcancía de barro con forma de cerdito, hace suponer que fue colocado por uno de los niños que asisten al lugar en calidad de pacientes. A no ser porque una que otra persona cubre su cabeza con pañoleta o sombrero, en señal de que ha perdido el cabello, casi ningún detalle da indicio de que ...