Lunes 28 de Marzo de 2005 Hora local | Managua, Nicaragua


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Somos paraíso de extranjeros degenerados
* Trafican con la pobreza de madres y padres de niñas y niños
* Todos terminan siendo liberados "por unos dólares más"
* Mala tipificación de los delitos y la impunidad garantizada entre jueces y magistrados de apelaciones
Ismael López O.

Foto  

Los niños que deambulan en las calles son las principales víctimas de abusadores sexuales. Su pobreza los hace vulnerable a ese flagelo que parece incrementarse en Nicaragua. Foto: Alejandro Sánchez/END

 
El hombre blanco, alto, canoso y de buen vestir, estacionaba su camioneta a unos metros del semáforo. Las niñas corrían a subirse al vehículo porque el hombre "bueno" las invitaba a comer pollo y les hacía piñatas a los compañeritos más pequeños del barrio. Les regalaba también pulseras y cadenitas.

Ellas habitan en un barrio pobre. Las casas en su mayoría son de tablas y zinc. Las calles son angostas y están llenas de zanjas por donde corre agua y lodo podrido, y los niños deambulan descalzos, sin camisa, enseñando ‑-la mayoría‑- un abdomen prominente. A pocas cuadras, en la Asamblea Nacional, 91 diputados "legislan en favor de los pobres".

Arnold Peter Eisner era el hombre generoso que llegaba al barrio y llenaba su camioneta Chevrolet doble cabina con niños y niñas para llevarlos a su casa en la carretera vieja a León para hacerles piñatas y darles de comer pollo, hasta que un plan de los policías que resguardan el Parlamento y dos vendedoras ambulantes, lo "desenmascaró".

Operaba antes en los semáforos del Intercontinental, pero después que se construyó ahí la Rotonda, se trasladó a los de la Asamblea Nacional.

La declaración de Guadalupe

Ya tenía el contacto. Conocía a Guadalupe, una vendedora a quien siempre le regalaba 15 córdobas y a quien le hacía sus extrañas peticiones. "Conseguime niñas entre 7 y 13 años", decía Esiner, según afirma una vendedora del semáforo que prefiere que su nombre no se publique, pero que llamaremos Gloria.

Eisner, un estadounidense de 52 años que se movía por Guatemala, Honduras y Nicaragua, ofrecía 300 dólares por cada niña. Cuando Guadalupe le preguntó para qué las quería, le contestó: "Para tocarles los pechitos y hacerles un examen en la vagina", según dijo la misma Guadalupe en diciembre de 2003.

Pasaba y pasaba por el semáforo y siempre preguntaba si ya le tenía lista la niña. "Parecía que esa era su prioridad", cuenta Gloria.

Guadalupe ya no vende en ese semáforo. Dice que tiene miedo. Al menos eso es lo que le dijo a Gloria, a quien un día le contó sobre los deseos de Eisner. Fue entonces cuando se empezó a preparar el plan para agarrarlo "in fraganti".

Antes, Guadalupe le había presentado a una vendedora de agua helada que tenía unos 25 años, pero Eisner la rechazó porque "era muy grande".

Bajo el sol de mediodía del 17 de diciembre de 2003 llegó y preguntó si ya estaba lista la niña. Guadalupe le dijo que sí. Sólo tenía que esperar unos minutos porque los padres andaban a la niña en el centro de salud. Eisner se estacionó entonces a unos metros del semáforo, mientras Gloria avisaba a la Policía. Así se inició su caída.

La detención de Eisner fue filmada por reporteros de un canal de televisión que por "casualidad" transitaban por la zona. Ese 17 de diciembre en la tarde ya era noticia en todo el país. Un día después: "Preso gringo corruptor y pedófilo", tituló EL NUEVO DIARIO. Las organizaciones de derechos humanos, entonces, se interesaron en el asunto.

Entre las pertenencias de Eisner la Policía encontró fotografías de niñas. En su casa había ropa interior para niña que estaba mojada y también fotos de otras niñas hondureñas y guatemaltecas ebrias, según el procurador especial de la niñez, Carlos Emilio López.

Madres entregando a sus hijas

Pero lo más impactante, según López, fue encontrar escrituras públicas de madres de familia en donde entregaban sus hijas a Eisner, un hombre que todavía recibe comentarios positivos en uno de los barrios cercanos al Parlamento.

"Él aquí venía y todos los diciembres les daba regalos a los niños y les hacía piñatas, les daba chocolate", dijo una mujer que hasta anduvo en un canal de televisión diciendo que Eisner era bueno.

A los pocos días de capturado se abrió el juicio contra Eisner en los juzgados de Managua. Ese 2003 en los juzgados se abrieron 41 casos relacionados con abusos sexuales.

Las audiencias de Eisner eran anormales. Desde Guatemala vino una hija de crianza a decir que lo que le estaban haciendo a su padre era injusto. Niñas y algunos pobladores de los barrios a los que llegaba a regalar comida, ropa y piñatas se presentaron con pancartas en las que expresaban su apoyo.

Gloria cuenta que Eisner siempre andaba acompañado de niñas de 12 ó 13 años, que andaban bien vestidas y con celulares costosos. "¿Dónde iban a tener riales esas niñas para andar bien "tiraditas" y con semejantes aparatos?", se pregunta.

Personas como Eisner se caracterizan por tener mucho dinero. "Manipulan la pobreza. Manipulan las necesidades de la gente. A las niñas les regalan ropa y les ofrecen grandes cantidades de dinero. Tratan de llegar a las necesidades más sentidas de la población y siempre operan en barrios pobres", según López.

El dos de marzo de 2004 Eisner fue encontrado culpable del delito de abusos deshonestos en grado de tentativa. Dos días después fue condenado a dos años y seis días de prisión. El abogado Ramón Rojas, el mismo que libró al ex presidente Daniel Ortega de los señalamientos de violación que le hizo su hijastra Zoilamérica Narváez, no pudo librarlo, al menos en primera instancia.

El tribunal de las absoluciones

Dos meses después, sin embargo, la Sala Penal Dos del Tribunal de Apelaciones lo absolvió. Desde entonces no ha sido visto en público en Nicaragua.

Desde 2002 hasta comienzos de marzo de este año, en Nicaragua cuatro estadounidenses han sido condenados por delitos relacionados con abusos sexuales en contra de niños y adolescentes. De ellos tres andan libres y sólo el último, James Marion Polen ‑-que fue condenado a 28 años de cárcel el seis de marzo pasado‑- está en prisión.

Polen fue condenado en el Juzgado Séptimo de Audiencia por corrupción de menores, abusos deshonestos y violación. Las menores que declararon en su contra expresaron que las drogaba y luego abusaba de ellas.

Al momento que le leían la sentencia Polen pidió a gritos a la judicial que le devolvieran siete vibradores (instrumentos sexuales), 20 películas pornográficas y otros instrumentos que la Policía encontró en su casa al momento de su captura.

¿Volverá el tribunal a absolverlo?

"Ojalá y este señor no quede libre en segunda instancia por alguna enfermedad, porque para cometer los delitos no están enfermos, pero una vez condenados todos se enferman", dijo López.

Los cuatro se hacían pasar por turistas para cometer sus fechorías. "Otra característica común es que los cuatro fueron condenados en primera instancia, pero a excepción de Polen, los otros salieron libres en segunda instancia. Eisner argumentó que tenía problemas de desequilibrio mental y necesitaba ser atendido", según López.

Una vez condenados todos se declaran enfermos. James Buchanan fue condenado el cuatro de octubre de 2002 en el juzgado de lo penal de Bluefields a 10 años de prisión. "Abusaba de niñas de Bluefields y se movía también para Puerto Cabezas. En su poder se encontraron una gran cantidad de fotografías de niñas costeñas desnudas en actos sexuales, a las que él las forzaba para que tuvieran sexo", dijo López.

El 26 de marzo de 2003, la sala del Tribunal de Apelaciones de Bluefields, confirmó la sentencia de 10 años de prisión ante un recurso de amparo que había introducido la defensa de Buchanan. Sin embargo, no tardó ni dos años en prisión. El tres de junio de 2004, el Juzgado Distrito de lo Penal de Bluefields ordenó su libertad, basado en la valoración de un médico forense que decía que era valetudinario.

Ahora ‑-según López-‑ Buchanan se mueve por las calles de Bluefields, donde todavía reside, como si nunca hubiera cometido delito alguno, a pesar de que hay testimonios de niñas abusadas que lo señalan como el abusador. Esos son algunos de los comentarios que pobladores de esa ciudad hacen a la delegada de la Procuraduría Especial de la Niñez.

Para López, las recientes condenas de extranjeros por delitos relacionados con abusos sexuales obedece a un problema que está empezando, pero que desde ya hay que combatirlo creando leyes severas para castigar esos hechos.

"Ahorita hay todo un movimiento, una oleada de explotadores sexuales a nivel internacional, que antes se desplazaba de Europa y de Norteamérica para Asia, precisamente hacia Tailandia y Singapur, pero en estos países se crearon leyes severas y se incrementaron los índices de enfermedades de transmisión sexual".

Por eso los explotadores sexuales se están trasladando hacia Sur y Centroamérica porque aquí no hay leyes para combatirlos, y bajo el mito de que aquí hay menos prevalencia de enfermedades de transmisión sexual, según López.

Tipificaciones suaves

Ana Lucía Salazar, del Centro de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), dice que no hay datos que en estos momentos demuestren que las aseveraciones de López son comprobadas. No obstante comparte, en cuanto a los casos de extranjeros señalados de abusos sexuales que han reflejado los medios, que esto puede obedecer a que el país no tiene leyes claras en donde se tipifiquen todos esos abusos.

Por ejemplo –-dijo-‑, el abuso sexual no lo tenemos tipificado. Lo que está tipificado en el actual Código Penal, que es de 1974, es la figura de abusos deshonestos, "y a mi juicio esa tipificación es suave, en relación a como debería ser".

En Nicaragua está tipificado como delito la violación, estupro, acoso sexual e incesto. En cambio, otras formas de abusos como la explotación sexual comercial, la trata y la pornografía con niños y el turismo con fines sexuales, no aparecen tipificados en el Código Penal.

Otro caso

El 28 de enero de 2003 el estadounidense Wildman Roy Adrian, de 75 años, llegó a Granada procedente de Costa Rica. Alquiló una casa y dijo que instalaría en esa ciudad, habitada ahora en su mayoría por turistas norteamericanos y europeos, una empresa de veleros.

Pero nunca instaló dicha empresa, en cambio cinco meses después de su llegada fue condenado a cuatro años de prisión por corrupción de menores. Salió libre este año por una orden de libertad condicional de la juez de ejecución de Granada. El argumento principal: estaba enfermo y había cumplido un tercio de la condena.

Adrian tenía en la casa que rentaba a una niña inhaladora de pega amarrada en una cama. Así la encontró la Policía luego de entrar a la casa del estadounidense, contra quien ya había dos denuncias en Granada. La menor dijo luego que Adrian la obligaba a fumar marihuana y a realizar actos aberrantes.

Granada es la ciudad que más visitan turistas en Nicaragua y se convirtió en un paraíso para los turistas sexuales, que se observan en las calles caminando junto a niñas que todavía no llegan a los dieciséis años, según López.

En un estudio que realizó la Coordinadora de la Niñez (Codeni) en 2003, con niñas trabajadoras sexuales de Granada, el 85 por ciento de éstas dijo haber tenido relaciones sexuales con extranjeros.

Lo que queda en la impunidad

En lo que va del año, el Instituto de Medicina Legal registra 133 casos de abusos sexuales, de los cuales 123 se cometieron en contra de menores de 18 años. Sin embargo, en los juzgados de Managua apenas se habían abierto hasta el siete de marzo pasado siete juicios por delitos relacionados con abusos sexuales.

Para Reina Isabel Velásquez, toda esa impunidad obedece a que víctima y victimario pueden llegar a un arreglo y no acudir a los juzgados. También a su juicio tiene que ver con el obstáculo de muchas familias pobres de movilizarse hasta los juzgados y seguir de cerca una causa que no sabe cómo terminará.

Casos de la Región

En Costa Rica, el 10 de agosto de 2004 fue condenado a 154 años de prisión el estadounidense Thomas Scout Cochram, por los delitos de Relaciones sexuales con menores, fabricación y producción de pornografía, entre otros delitos.

En el Tribunal de Juicio de San José, se presentaron 11 de las 16 ofendidas, que oscilaban entre 10 y 15 años. El estadounidense dijo después de la sentencia que se sentía arrepentido y que no sabía que las relaciones con menores eran prohibidas a pesar de vivir en Costa Rica desde 1994. El diaria AL DIA lo tildó como "el depredador".

Cochram era portador del VIH y él lo sabía desde 1992. Reclutaba niñas de la calle y las llevaba hasta su casa donde abusaba de ellas y las filmaba para luego vender los videos de las menores por Internet.

El 22 de octubre de 2004, en ese mismo país, el también estadounidense Arthur Kanev fue condenado a 16 años de prisión y se convirtió en el primer estadounidense extraditado a Costa Rica luego de dos años de andar como prófugo. A Kanev lo condenaron por suministrar drogas a menores, pero también lo acusaban de otros delitos sexuales.




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