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Sucesos

Después de la cárcel ¿qué?
No hay duda de que un encierro prolongado puede ser castigo para unos, y, para otros, tiempo de reflexión. Hay quienes aprenden oficios, estudian la secundaria y sueñan con la universidad y la libertad, pero otros salen con más mañas, sin haber aprovechado la oportunidad para cambiar el rumbo de sus vidas.
Máximo Rugama

Foto  

El obispo de la Diócesis de Estelí, en un oficio religioso dedicado a los reos, como parte de las celebraciones por la Semana del Padre, y el día de San Juan Bautista. Monseñor Abelardo Mata Guevara celebró un cumpleaños con los privados de libertad, como ya es tradición. MAXIMO RUGAMA / END

 
* Los que se van, los que quedan, y los que vuelven... porque delinquen de nuevo


* La sociedad, además de venganza, no les ofrece gran cosa


* Obispo Mata llama a que sean padres responsables y que no vuelvan a cometer errores




ESTELí -Ocho años han transcurrido, y el joven Jorge Briones Arosteguí, de 29 años, logró su libertad por vencimiento de pena. Correspondió al obispo de la Diocésis de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata Guevara, entregar la orden de libertad que extendió la doctora Alma Pino, Juez de Ejecución de Sentencia en el departamento de Estelí.

A Jorge lo condenaron por delitos varios, entre ellos, robo con intimidación, y aunque no quiso hablar para nosotros, su mamá --impresionada hasta las lágrimas-- nos hizo una reseña de lo que fueron esos ocho años, en los cuales pasó de ser un jovencito a un adulto con edad para formar una familia, aunque el encierro le ha impedido empezar un noviazgo y encontrar a su futura media naranja.



Cumpleaños y ceremonia de libertad

Briones logró su libertad en un acto público, después que el obispo Mata Guevara sostuvo un encuentro con los privados de libertad del Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, de Estelí, en donde como es ya una tradición celebró un cumpleaños más.

La señora Dolores Briones González, una viejecita humilde, esforzada y trabajadora, sollozando dijo a los periodistas que espera en Dios y en la Virgen María que jamás su muchacho vuelva a la cárcel, porque estos ocho años fueron muy tristes tanto para ella como para su vástago.

Ella recuerda que enfrentó una serie de dificultades económicas para ir a visitar a su muchacho a la cárcel, pero el amor de madre se impuso a cualquier obstáculo.

Al entregar la carta de libertad a Briones Arosteguí, el obispo Mata Guevara destacó que ahora que ya vivió esta experiencia, en el futuro la piense antes de cometer cualquier acto reñido con la ley.

Esa irresponsabilidad paterna…

Recordó que muchas veces la desintegración familiar y la irresponsabilidad paterna son caldos de cultivo para muchos jóvenes, quienes al no tener un horizonte claro de su vida van a parar a la cárcel.

¿Cuántos de ustedes ni siquiera conocen cuántos hijos tienen?, preguntó el religioso, y llamó a la responsabilidad paterna y a evitar “dejar botada o regada su sangre, peor que los animales”.

Por ello dijo que siempre la labor de madre es destacada, porque raras veces una mujer deja botado a su hijo, contrario a lo que sucede con los varones, a quienes les importa poco abandonar a sus vástagos.

“¿Cuántas madres tienen que hacer de todo, es decir, también de padre, para cuidar y proteger a sus hijos cuando el hombre las deja abandonadas, sin importarles que sus muchachitos se vayan a morir por hambre?”, interrogó de forma impresionante el obispo de la Diócesis de Estelí.

Mata, a propósito de que el pasado 23 de junio se celebró el Día del Padre, recalcó el porqué el Día de la Madre es más festejado.

Exhortó a los varones a adoptar una paternidad responsable, para evitar que sus hijos sufran calamidades o que sean absorbidos por la delincuencia o la narcoactividad.

Aunque las madres muchas veces hagan múltiples esfuerzos para darle a sus hijos educación, alimentos y salud, cuando éstos son muchos su capacidad se desborda, y es allí cuando cunde la desesperación, dijo.

Esa situación, expresó el obispo esteliano, se ve aumentada cuando los hijos entran a la adolescencia y luego viene la etapa de rebeldía contra las orientaciones de sus madrecitas, y por ello recomendó a los muchachos a ser tolerantes y analíticos para evitar ser presas fáciles de los narcos y demás delincuentes, quienes siempre utilizan a menores incautos para que cometan fechorías y ellos luego evadir responsabilidades.



Los que vuelven pronto

Reflexionó que muchos reos demoran poco tiempo en volver a la cárcel luego que logran su libertad, porque no dejan sus andanzas.

No obstante, también dijo que hay personas que salen rehabilitadas de la prisión, y en algunas ocasiones, al regresar a sus lugares de origen, son asesinadas por los parientes de quienes en el pasado fueron afectados por los errores cometidos. Pero tampoco esa gente se pone a pensar que como individuo, el ex convicto ya cumplió con una pena, y que no ha sido fácil pasar varios años en la cárcel.

También en ese aspecto es necesario reflexionar profundamente y evitar la ley del Talión, es decir, aplicar aquella venganza de “ojo por ojo y diente por diente”, afirmó el obispo de la Diócesis de Estelí.

El religioso fue duro al expresa a los reos que no vuelvan a cometer los errores del pasado, porque en la vida no siempre se tienen las mismas oportunidades, y que además, nadie tiene la facultad de privar de la vida a sus semejantes, mucho menos de afectarlos con sus acciones ilícitas como el robo.

Pero también recordó que ellos tienen derechos, y que el Estado como suscriptor de los convenios internacionales está en la obligación de preservárselos. Recordó que muchos privados de libertad ya han reflexionado… “Estoy seguro de que van a pensarla una y otra vez antes de caer en un error nuevamente, pero hay otros a quienes les resbala todo (es decir, que no les importa)”, acotó.

Exhortó a los privados de libertad a luchar por alcanzar una verdadera rehabilitación en la cárcel para que se reinserten sin mayores dificultades una vez que cumplan sus penas.

“Los llamó a cambiar de actitudes desde lo más profundo de su corazón, porque Dios conoce todo, y a los hombres muchas veces se puede engañar, no así a ese ser supremo”, manifestó el religioso.

“¿Pero realmente en Nicaragua se aplicará la verdadera justicia?”, se preguntaron entre el público varios privados de libertad.



Pensamientos de un condenado por violación

En medio de la ceremonia religiosa y aprovechando que este periodista pasó cerca, el reo José Francisco Martínez Hernández --quien fue condenado a veinte años de cárcel, por el delito de violación, en un proceso judicial que para él dejó mucho que decir, por sus inconsistencias y nulidades-- aprovechó para pasarme un papelito, donde él, con su puño y letra, escribió algo curioso.

Textualmente externa. “Desde la Puerta de la Esperanza”. Escribo que “El ojo de la justicia es como el encarnado ojo de un anciano con anteojos de madera, que en vez de enfocarse para ver, mejor cierra los ojos.

El…( ) todos los días llega a su oficina, muy limpio de aspecto a imponer su autoridad y a repartir justicia, pero en su corazón sabe que su actuar es pura vanidad.

Ante la ley del hombre cometemos delitos. Ante la Ley de Dios cometemos pecados, y Dios sabe que soy ¡¡inocente!!!

¿Qué será de mí, después de veinte años, debatiéndome entre calamidades y desesperación?

Pueden ser posibles las llagas en mi cuerpo, pero son más seguros los cayos en mi corazón”, finaliza en su carta José Francisco, quien tan sólo lleva cuatro años de estar en la cárcel, y debido a que lo acusaron de haber violado a su propia sobrina política, dejó su familia en Jalapa y todo botado, hasta un taller de mecánica.

Su madre, doña María Férnández, señala que a su hijo, quien ya sobrepasó las cuatro décadas de vida, lo acusaron “por envidia y para quedarse con los recursos que tenía”.

José Francisco ha vivido desde pequeño un verdadero calvario, y ahora continúa con la cruz a cuestas. En un trabajo anterior ofrecimos a nuestros lectores una semblanza de este reo, quien logró bachillerarse en la cárcel y ahora aspira a estudiar en la universidad.


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