Domingo 3 de Julio de 2005 Hora local | Managua, Nicaragua


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Opinión

I.- Propuesta para un Presidente paradójicamente democrático - NUEVA GENERACION
Erik Quiñónez Peña

Nuestra historia sociopolítica ha tenido revoluciones, dictaduras, caudillismo, y fenómenos similares en virtud de los cuales los presidentes “electos” rara vez han sido reflexivos y verdaderos demócratas. Así pasó la época conservadora y la época liberal, siendo esta última con filosofía liberal, pero con actuar dictatorial, teniendo su mejor exponente el general José Santos Zelaya (aunque pienso que también lo hubiese sido el general Sandino, sino lo hubiesen asesinado). Las mismas características lo fueron producto del liberalismo, la dictadura somocista y sandinista, esta última hoy desvirtuada por un danielismo enajenante.

Lo anterior se da en una Nicaragua en donde, desde el gobierno de Zelaya, los diferentes presidentes han sido y siguen siendo jefes supremos del Ejército. Así, el General Zelaya imponía orden mediante manu militari, también lo hicieron los Somoza y lo hizo también el presidente “revolucionario” Daniel Ortega Saavedra. Pero enhorabuena, el método cambió a partir de los años noventa, cuando los presidentes democráticos como doña Violeta, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, a pesar de las provocaciones danielistas, han estado renuentes a usar al Ejército para imponer el orden a la mayor secta de vándalos que ha tenido Nicaragua. Desgraciadamente, en aras de mantener la paz social, se le han concedido tremendas prerrogativas a los maestros del chantaje, donde el expresidente Arnoldo Alemán no se pudo escapar, por lo que recientemente desesperado por su obtener su libertad –y por no contar con asesores que tengan visión de Estado Nación, ha cometido el craso error de creer que obtendrá dicha libertad a cambio de entregar todo a don Daniel, y a como dice la canción: ¡inocente, pobre amigo, no sabe lo que va sufrir..!

No obstante, nuestro gobernante Enrique Bolaños, a pesar de aparentar que no gobierna, hasta el momento ha sido determinante en no ceder al chantaje referido, y sin perder la razón, se ha comportado a la altura de un gran y moderno demócrata, tratando de predicar con el ejemplo al no usar a nuestro Ejército Nacional para resolver la crisis, muy a pesar de la predisposición que existe en nuestro país en virtud de nuestra cultura política. Don Enrique, quizá por la materialización de aquella máxima que dice “más sabe el diablo por viejo que por diablo”, se ha comportado ante esta crisis institucional con carácter y gran madurez política – recordemos cómo alcanzó la presidencia-.

Nuestro octogenario presidente se ha convertido paradójicamente en un político no tradicional, porque con su comportamiento ha roto el esquema de la clásica y oportuna respuesta bélica que anteriores presidentes hubiesen dado a esta crisis, provocada por chantaje político. Y en razón de ello, a nuestro Presidente se le dice que es un inútil, y hasta “estúpido” le dijo una vez el diputado Enrique Quiñónez, pero siendo que la historia es maestra de vida, estoy convencido que don Enrique Bolaños es buen alumno de ella, y por sabiduría él aparenta ser incorruptible y flojo ante esta crisis institucional.

Por ello no dudo que pronto se sentará a negociar, y el éxito será proporcional al grado de desprendimiento que el “revolucionario” Daniel tenga sobre el gran capital acumulado. El éxito, por parte de Alemán, depende de querer o no perder más de lo que hasta hoy ha perdido, o sea tiene que olvidar las traiciones y tener fe que todo cambiará, porque otro será quien lo pondrá en libertad definitiva, pues Daniel nunca lo hará. El éxito de don Enrique Bolaños dependerá si quiere o no, en verdad a Nicaragua y de seguir manteniéndose como Presidente en unas circunstancias acusado incluso de político inepto. Por ello, propongo que debe apoyarse la libertad a Arnoldo Alemán, no porque sea inocente, sino porque Bolaños y Daniel lo echaron preso por politiquería y no porque en verdad quisiesen aplicar la justicia penal, porque si se hubiese aplicado la justicia penal, ya varios ministros bolañistas estuvieran también en la cárcel.

Creo que dando es como se recibe, o si se quiere ver de otra óptica: perdiendo es como se gana. La paz y trabajo que Nicaragua necesita, bien vale negociar la libertad de Arnoldo con los diputados del PLC, lo que simultáneamente será un severo purgante para Daniel Ortega y sus secuaces. Hasta el momento no ha sido suficiente arremangarse las mangas para resolver las demandas más urgentes del pueblo nicaragüense. La propuesta, además de solucionar la crisis nacional, también le dará un rédito político y hará lucir a don Enrique como un pragmático presidente de una Nicaragua que no soporta más entrega de las instituciones a los danielistas, porque soy del criterio que así como la condena de Arnoldo fue política, su libertad debe ser política. Con esto no digo que Arnoldo sea inocente, sólo digo que su terquedad no puede estar por encima de la paz que tanto necesita Nicaragua. Recordemos el sabio y popular dicho de que un clavo saca otro clavo.



Licenciado en Derecho.

azíesnikaragua@yahoo.com


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