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END les ayuda a hacer libro de gran sabiduría
En medio de la pobreza que impera en las comunidades de Somoto, se levanta un programa educativo a distancia que está dando a cientos de jóvenes campesinos la oportunidad de no enraizarse en sus limitaciones, sino pensar en conseguir más allá que el alimento del día. EL NUEVO DIARIO contribuye a la educación de estos jóvenes como socio del CEAR, proveyendo sus Láminas del Saber y fascículos que recopilan las historias más importantes de la literatura, con las cuales refuerzan su aprendizaje.
LUCIA NAVAS

Foto  

 
Encontrarlos fue toda una travesía de cruce de riachuelos, ríos, laderas, alambrados, selva y caminos empedrados. Entre sus pequeñas viviendas --unas de adobe repelladas con una capa de cemento y otras de tablas, pero todas de techo de teja-- hay distancias de más de cinco kilómetros.

Ninguno cumple la mayoría de edad, pero desde niños sudan con el machete y la coba en los maizales para no sentir el estómago “tronar” por el hambre. A esas jornadas les “robaron” el tiempo para ir cada uno a la escuela de su comunidad, las que parecieran montadas en una postal al rodearlas bosques y caminos que se pierden en las montañas del municipio de Somoto.

Los jovencitos de nuestra búsqueda nos reciben con la amabilidad, sencillez y timidez que caracteriza a la gente campesina de Nicaragua. En esta ocasión estamos en Somoto, en el departamento de Madriz.

Sus vidas no son otras pintorescas historias que contar, pues se tratan de modelos de fortaleza, dedicación y sacrificio de jóvenes que no se han conformado con haber cursado el sexto grado de primaria, sino que sus esperanzas de superación alientan a los profesores que les brindan la enseñanza por encuentros a través de los programas técnicos básicos de los Centros de Educación Alternativa Rural, conocidos como CEAR

CEAR es la iniciativa impulsada por el Instituto de Promoción Humana (Inprhu), el cual cuenta entre sus socios a EL NUEVO DIARIO, y brinda la oportunidad de la educación a jóvenes y adolescentes a quienes la pobreza de sus familiares y la falta de acceso a escuelas de secundaria y técnicas, en las comunidades en los municipios más empobrecidos de Somoto, se las ha restringido.

Son siete CEAR en el departamento de Madriz, uno de ellos es del municipio de San Lucas, donde los 51 estudiantes provienen de las comunidades Zapotillo, Los Canales, La Manzana, San Pedro, Miquilse, Mal Paso, La Playa y El Tablón. Se mantienen en pie con el financiamiento de los organismos “Tierra de Hombres”, de Alemania, y “Manos Unidas”, de España.

“Las letras no se comen, pero proveen el alimento”

Douglas Bayardo Torres, además de ser profesor, coordina el CEAR de San Pedro. Cuenta que emprendieron el programa en Somoto porque es una zona seca del país donde la pobreza y el no contar con muchas oportunidades de estudios, empleos y acceso a los servicios de salud, provoca “desesperanza en la gente”.

“Nuestros muchachos”, como los llama el profesor Douglas, “para ingresar al programa deben haber cursado el sexto grado. Reciben clases dos veces a la semana, los miércoles y los sábados, días en que se les imparten los cursos regulares de secundaria, y las clases técnicas en agroecología, crianza de ganado mayor y ganado menor, como cabros, y conservación de los recursos hídricos y ambientales”.

El CEAR dio sus primeros pasos en 2000. Pero luego de promocionar a los primeros 50 estudiantes en técnicas medias de agricultura en 2003, fue interrumpido por falta de financiamiento. Resurgió en noviembre de 2004 por las ansias de aprender de los cientos de campesinos.

Al tratarse de un programa de educación técnica a distancia que dura tres años, los profesores del CEAR brindan a los alumnos los conocimientos acordes a la característica productiva de la zona, que ponen en práctica proveyéndoles las técnicas, pero además facilitándoles préstamos monetarios y en especies, como cabros y gallinas, que crían y reproducen. Es decir, alimentan la mente y el estómago del alumno y de su familia.

Las comunidades de Somoto enfrentan serias dificultades para acceder tanto a la educación básica como a la universitaria, al no haber escuelas que las ofrezcan por parte del Estado, lo cual agrava el analfabetismo en el campesinado. La limitante se alía con los niveles de pobreza, y hace que muchos padres lleguen a expresar a los profesores su desinterés porque sus hijos ingresen al CEAR. La frase que se deja escuchar es que “con las letras no comen”.

Ese pensamiento va cambiando cuando ven el entusiasmo de sus hijos por aprender, cuando les dan ideas para mejorar las siembras de pipianes, o al ver cómo sus gallineros se reproducen y les dan el huevo del día para comer.

“Esos resultados han motivado a la familia a ser aliada del CEAR. Las madres ahora se encargan de ir a cocinar los alimentos a las escuelas del MECD que prestan las aulas los dos días a la semana que sus hijos vienen a clases.

“Es increíble cómo las madres cooperan preparando la alimentación. El proyecto no contemplaba dar de comer a los muchachos, pero al tenerles desde las 8 de la mañana hasta las 4 de la tarde se vio la necesidad, y en eso los padres nos ayudan, a veces hasta llevando los niños los pipianes que dieron sus parcelas, que hace que la comida sea más sabrosa”, refiere la maestra Marta Álvarez.

Además de las clases y la comida, los alumnos del CEAR acceden a plantas para que produzcan en sus propias parcelas. Se les da gallinas y cabros para que los reproduzcan y así practiquen la crianza de animales, una materia indispensable en las clases a distancias.

END es socio de la educación

Sostener el programa CEAR no es sencillo. Sus promotores han tocado varias puertas, y una de las que se abrió fue EL NUEVO DIARIO, facilitando las “Láminas del Saber” y los fascículos de las más importantes obras de la literatura mundial, como “La Ilíada” y “Platero y Yo”.

“Son el material complementario para el desarrollo de la educación básica de nuestros alumnos”, dice el profesor Douglas. Han venido a suplir una gran necesidad, porque los textos escolares escasean, ya que el Ministerio de Educación no los provee.

“Ahí es donde entran los fascículos provistos por el periódico, ya que a cada capítulo le sacamos copias que repartimos entre los muchachos, quienes los van juntando hasta crear un gran libro de sabiduría. Nos permite afianzar las dificultades que arrastran en la lectura, ya que vienen de aula multigrado, donde la calidad de la enseñanza no es la mejor”.

La maestra de desarrollo comunitario en el CEAR de San Pedro, Marta Álvarez, refiere que las Láminas del Saber son medios de enseñanza por sí solas. “Por ejemplo, las que abordan temas del cuerpo humano como el aparato reproductor, se utilizan en la clase de sexualidad. La de islas y volcanes se usarán en Geografía. Las de los mamíferos y plantas harán más fácil el aprendizaje de las Ciencias Naturales”.

“No contamos con mapas o láminas similares, por eso las provistas por END son las herramientas de los profesores para poder explicar mejor los temas, y eso contribuye a que nuestros alumnos tengan una educación de calidad”, destaca Álvarez.

El futuro que no espera

Descalza en medio del lodo de la parcela de su familia, Marta Irene Pozo Carazo sueña con ser abogada. “No será fácil, pero tampoco imposible”, dice quien a sus 14 años trata de instalar una venta de plantas ornamentales para tener una fuente adicional de ingresos que dé de comer a sus tres hermanos, padres, abuela y primo, ya que la cosecha de maicillo sembrada se la comió la plaga de langosta que azotó la comunidad Los Canales.

Marta Irene se distingue como una de las mejores alumnas del CEAR de San Lucas. La escasez que priva en su casa le sirve de aliciente para atesorar lo que aprende. “Cada cosa nueva que aprendo en las clases me permite saber más, y todo eso lo reproduzco sembrando árboles, reforestando”… “Algunas clases no las sabemos y esos conocimientos los hallamos en las Láminas del Saber”.

La única razón por la cual camina dos horas y media --aun si llueve, haga calor o tenga que cruzar ríos crecidos-- para no faltar a ninguna de las clases del CEAR es la ambición de tener la capacidad para obtener un trabajo que le permita “ayudar a mi papá y mi mamá”.

Juan Luis, su primo, es huérfano, pero no se queda atrás para aprovechar cada nuevo aprendizaje. Recorre el mismo camino por dos horas y media hasta la escuela, donde los técnicos del CEAR le han enseñado cómo hacer bancos de siembras de hortalizas, cebollas, chiltomas, melones y pipianes.

Algunas hortalizas crecen en la parcela de sus abuelos y tíos, donde lo encontramos con machete en mano quitando la mata de maicillo perdida y resembrando lo que se puede salvar. “Me interesa seguir estudiando porque quiero ser algo importante en la sociedad. Aún no tengo bien definido qué profesión seguiré, pero sé que tengo la suerte para hacer producir mucho esta tierra”.

“Con lo que yo sueño es con tener una vida mejor”, no tarda en exteriorizar su pensamiento Nelly Reyes Gutiérrez, de la comunidad El Zapotillo. Hallarla fue difícil. Debimos cruzar laderas y un riachuelo hasta descubrirla en las piedras del río Inalí --vertiente del río Coco-- lavando su ropa, la de sus hermanas y la de sus padres.

“Si Dios quiere y saco mi título de Técnica en Agricultura, seguiré estudiando. Hasta puedo llegar a la universidad”, dice esta muchacha que camina hora y media hasta la escuela con el entusiasmo de saber cómo cuidar mejor la tierra para que produzca más.

“Es el sueño que yo no pude alcanzar”

Las madres, padres, abuelos y abuelas de Juan Luis, Nelly y Marta Irene, atesoran la oportunidad de que puedan estudiar sus muchachos, ya que a ellos no hubo quien les extendiera la mano. Si hubiera sido así hoy sabrían más que poder escribir su nombre.

“Yo no sé nada de leer ni escribir. Mis padres no se preocuparon porque yo aprendiera. A mis hijos sí los mandé a la escuela, pero no la terminaron por mi pobreza. Por eso quiero que mis nietos tengan esa bendición”, nos dice la abuela de Marta Irene y Juan Luis, doña Yolanda Carazo.

Mientras, la madre de Nelly ha puesto más que sus esperanzas. “Cuán feliz sería si de niña hubiera podido ir a la escuela. Recuerdo que hasta lloraba a mi madre para que me mandara, pero no se pudo. Por eso viendo a mi hija poder hacerlo, es como ese sueño realizado. Puedo vivir a través de ella lo que me faltó”, nos dice con algunas lágrimas queriendo asomarle por los ojos, doña Vilma Gutiérrez.

Potencial esperando

La maestra Marta Álvarez no se limita en los elogios a sus alumnos, describiendo la experiencia con ellos “como mejor cada día, pues son niños maravillosos, educados, respetuosos, inteligentes y con grandes ganas de aprender y salir adelante”.

“Ese potencial está aquí”, dice, lamentando que el MECD y el Gobierno no asuman su responsabilidad de brindar la educación a estas gentes, ya que no destinan los recursos necesarios para ello.

Por estar cambiando la desesperanza demostrando que el modelo de educación técnica básica a distancia del CEAR responde a las necesidades de aquellos a quienes se les han cerrado las opciones de la educación, el programa se concibe como uno de los de mayor éxito. Ya ha despertado el interés del Ministerio de Educación para reproducirlo en otras zonas donde la pobreza igualmente atenta contra los jóvenes.

El profesor Douglas Torres lo considera también un proyecto llamativo para la cooperación internacional, “porque el modelo apuesta al relevo generacional, ya que estos muchachos no sólo ‘cosechan’ sus habilidades productivas en sus casas, también las reproducen a otros en su misma situación”.

El 70 por ciento de los primeros graduados del CEAR ahora son para-técnicos, que auxilian en las zonas donde los técnicos agrónomos no dan abasto con la demanda. Esto demuestra que al campesinado sólo se le debe dar la ocasión para emerger de la pobreza en la que se sume.

Por el momento, el próximo paso del CEAR es concretar políticas de alianza con el MECD para que éste asuma la educación técnica básica que les permita reducir los costos del programa y ampliarlo a la oferta de Técnico Medio, para que los jóvenes de las comunidades empobrecidas de Somoto no se sigan quedando sin estudiar.




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