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Gioconda Belli seduce con Juana “la loca”
Desde la polvareda de “El País bajo mi piel”, Gioconda Belli ha tenido tiempo para reinventarse desde otra perspectiva. Se sacudió de ella misma, dejó la anécdota a un lado y se aventura a la novela histórica. En esta entrevista habla de su nuevo libro: “El Pergamino de la Seducción”, que desde renovados recursos, incluyendo el “maravilloso Google”, atraviesa los siglos con lectura femenina
Humberto Meza y Joaquín Tórrez

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La escritora Gioconda Belli está decidida a darle forma a sus dos mayores obsesiones: El erotismo y la historia contada con ojo de mujer.

Si esa pareciera ser la meta, sus últimos tres años le fueron suficientes para correr detrás de ello. Ha compartido su pasión por la política desde sus letras de analista, con la rigurosidad de una investigadora de la historia de la monarquía española.

El resultado es la nueva novela que presentará en Madrid el 13 de abril próximo, con la novedad del recurso histórico, el erotismo cotidiano y el suspenso que atraviesa los siglos.

“El Pergamino de la Seducción” es una doble historia, el encuentro de dos épocas en el romance de Manuel, un profesor de historia que instruye a Lucía, una colegiala de internado religioso, sobre la historia de Juana “la loca”, la controversial y emblemática reina que desde su encierro escandalizó a la monarquía española del siglo XVI.

La relación de ambos, sin embargo, no es una simple seducción académica. Manuel, descendiente de la familia de Felipe “El Hermoso”- el rey y marido que encerró a su esposa Juana-, está tan obsesionado con la historia que transforma a su alumna en la reina. La viste como tal, la encierra y se esfuerza por repetir los ciclos.

Gioconda Belli está feliz. Su nueva novela es también el reflejo de ella misma, quien desde su adolescencia internada, quiso ahuyentar el encierro gris, con el recurso que mejor utiliza: la escritura. El contárselo al mundo.

“Yo quería contar mi experiencia de un convento en España porque yo estuve interna a los 14 años. Me acordaba tanto de eso que me decía que algún día debía escribir ese ambiente oscuro y reprimido de los internados. Cuando lo empecé a escribir, se me cruzó la historia de Juana y nunca más la abandoné”.

¿Es entonces una forma que usted tiene para sugerir a sus lectores cómo relacionarse con la historia?

“Es una novela sobre dos personas, pero a dos niveles. Esa relación entre el lector y la historia se consigue cuando hay historia bien contada y refleja una realidad. Te trasladás. Es una novela erótica. La pasión de Juana por Felipe es fuerte, pero también es parte de la razón de que la acusen de loca”.

Esta relación con una historia tan distante parece ser un nuevo recurso en sus novelas.

“No es tan novedoso. Lo usé en “La Mujer Habitada”, donde hay dos personajes que se relacionan desde dos épocas distintas: Itzá y Lavinia, pero ésta es otra manera de contarlo”.

¿Dónde está el ojo de mujer en esta novela?

“Este libro no es discursivo, pero al abordar esta tragedia hay un subtexto contra la violencia psicológica que sufren las mujeres. El libro tiene inclusive un epígrafe Virginia Wolf que dice: Toda mujer brillante en el siglo XVI habría quedado loca y perseguida de bruja por su forma de pensar.

¿Cuánto tiempo tardó su investigación?

“Llevé tres años, y es una investigación tremenda, porque toda la novela es subjetiva, pero el marco histórico de los acontecimientos son reales. El punto de vista sobre Juana, por supuesto que es subjetivo.

Al final hay algo de suspenso, porque Manuel trata de romper la maldición de carceleros, pero termina maltratando a esta muchacha. La encierra y la hace vivir la historia de Juana, con un desenlace de suspenso, mediado por un cofre.

Juana tenía un cofre que nadie podía ver, y cinco días antes de morir se perdió y nadie sabe qué se hizo”.

¿Cuáles fueron sus principales recursos de investigación?

“Fijate que descubrí que la internet es una maravilla. No me había percatado de todo lo que se podía hacer. Me metí en la web para descubrir cómo eran los pueblitos en los años 1600, el Palacio de Juana en Bruselas, que se quemó en el siglo XVII, la ropa de esa época y entrás a la internet para ver todo eso.

También fui a España como parte de la investigación, en los palacios donde estuvo Juana”.

¿Qué significó pasar de “El País bajo mi piel”, que es una novela anecdótica y autobiográfica, a una novela histórica, envolviendo a un personaje de la historia española?

“Una de mis obsesiones es contar el mundo, usando el ojo femenino y en este caso, la historia, que tiene un contenido universal, es una manera de comprender la realidad a través de una mujer que intenta ver los procesos de dominación.

No fue premeditada, pero eso es lo fascinante de la escritura que no sabés por dónde va a saltar la liebre. La colegiala de la que hablo, por ejemplo, está en el colegio donde yo estuve internada.

La presencia de la historia en mis escritos es ineludible, y en eso, esta nueva novela continúa un poco con la obsesión que inicié en “La Mujer Habitada”. Pienso que nosotros somos parte de un desarrollo histórico particular que nos influencia.

Me costó mucho, pero creo que quedó bien, y al mismo tiempo hago un homenaje a la novela gótica, con la truculencia de los personajes. Quería escribir algo así. Lo curioso de Juana “la Loca” es que casi no encontré mujer que haya hecho novela sobre ella, son investigaciones las que hay, pero la visión de Juana es contada por hombres”.

Usted habla mucho del ojo femenino, pero en esta novela aparece una mujer vistiendo papeles sumisos: encerrada, seducida, etc.

“Es que la mujer moderna escapa y no la logran encerrar. Ella tiene muchos más recursos para enfrentarse y eso se ve en la novela. Lo que me gustó es como que la historia misma me llevó, es esencial que te cuenten, que no sean elucubraciones ni sean cabezas parlantes y tengan su dinámica interior. Es lo más fascinante del proceso creativo”.

¿Qué siente cuando alguien le dice que llora con sus novelas?

“Eso es lindo. Yo lloré también. En las partes donde yo me he emocionado, la gente se emocionó. En “La Mujer Habitada” estuve atacada en llanto cuando muere Felipe. Estaba metida tanto en el personaje, además que tenía ecos de compañeros muertos en la lucha, y por eso yo lloro. Sé donde la gente va a llorar.

Es interesante y me siento realizada porque el afán de uno es lograr comunicar, transmitir esa carga, es como un buen homenaje. Aldous Huxley decía que el cerebro es un filtro y que los artistas tienen abiertas las puertas de la percepción más alto que el resto de la gente.

Hay novelas hechas por el desarrollo sicológico del personaje, yo me centro en la trama, eso es lo que mueve el cuento, soy ‘cuentera’”.

Su look y la sonrisa estática

El pelo suelto y esponjado parece ser su eterno look, ¿por qué?

(Se ríe)... “No lo sé. Porque si me corto el pelo me sentiría como Sansón”.

¿Es estática su sonrisa?

“Para nada”.

¿Es Rosario Murillo un personaje de novela?

Por supuesto, pero no para escribirla yo.



Juana en la historia

Y si en “La Mujer Habitada” (1988) Gioconda Belli encausa su mirada hacia la historia de Lavinia y Felipe, enlazada con la leyenda de Itzá, una mujer guerrera en la época colonial, y su amor por el cacique Yarince, en “El Pergamino de la Seducción” retoma la lucha por Juana la Loca por salir de su depresión.

Juana nació en Toledo el 6 de noviembre de 1479, con una vena mística que casi la lleva a hacerse monja. Pero sus padres, los reyes católicos Isabel y Fernando, le llevaron por otro camino y a los 16 años le concertaron la boda con Felipe de Austria, llamado “El hermoso”, con quien tuvo seis hijos.

Tras la muerte de Isabel en 1504, Juana fue nombrada reina de Castilla y León. El 25 de septiembre de 1507 murió Felipe y Juana, que no quería el reino, sino permanecer al lado de su esposo, se llevó el cuerpo de Felipe hasta Granada (en Andalucía) caminando sólo de noche y durmiendo en lugares donde no se pudiesen acercar las mujeres.

El cargar el féretro de su marido en un largo peregrinar dio pie al rumor de la enajenación mental de Juana. Eso, unido a que por mucho tiempo no se cambiaba el vestido ni se aseaba, provocó que la encerraran en Tordesillas, Valladolid. Era enero de 1509.

Juana desde entonces no volvió a salir, y renunció al baño y al cambio de ropa. Pasó 46 años recluida sola con su vestido negro. El 12 de abril de 1555 murió con el cuerpo llagado.

Esa es la historia que cuenta Gioconda en su libro; una obra que presentará en Madrid el 13 y el 14 de abril a propósito de los 450 años de la muerte de Juana. Este libro será el primero de una serie de novelas históricas que lanzará en España la editorial Seix Barral.

También en abril será presentado en Colombia, México, Argentina y Nicaragua. Para octubre está previsto el lanzamiento en Alemania, Italia y Holanda. A Estados Unidos llegará en 2006.


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