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Nacionales

Real prevención o discriminación
* Agonizaba en el hospital y lo mandaban a morir a su casa, narró una tía del paciente
* Ante negativa de CR, tuvo que llevarlo un buen samaritano
Silvia E. Carrillo

Foto  

Edén Agustín González celebra su cumpleaños número 26 al lado de su familia, días antes de morir.

 
El dolor y el sufrimiento de convivir con el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida), acompañó hasta los últimos minutos de vida al joven Edén Agustín González, de 26 años, cuando éste recibió discriminación de parte de los camilleros de la Cruz Roja, quienes se negaron a trasladarlo del Hospital “Roberto Calderón” a su casa de habitación.

Esa mañana del 12 de enero, los familiares del muchacho decidieron trasladarlo a su hogar porque el estado de salud del paciente era cada vez más complicado, debido a las constantes hemorragias que estaban terminando con la poca energía que le quedaba.

A las ocho de la mañana del mismo 12 de enero, la señora Daysi González, tía del enfermo, recibió la noticia del doctor Carlos Quant, de que el fallecimiento de Edén era irreversible. Ante la noticia decidió trasladar al muchacho a su casa, firmando de esa forma la carta de abandono del hospital y asumiendo responsabilidad sobre el paciente.

“Lo siento, no podemos trasladarlo”

González afirma que horas después de la dolorosa noticia, dieron aviso a la Cruz Roja a eso de las diez de la mañana para trasladar a Edén a su casa en el barrio La Primavera, pero no tuvieron más remedio que esperar hasta las dos de la tarde.

“Los señores de la Cruz Roja ingresaron al hospital y consultaron con el médico de turno, que ese día era la doctora Lydia Tatiana Leiva. Después de la conversación, los funcionarios de la Cruz Roja nos dijeron que lo sentían mucho, pero no podían trasladar a una persona con hemorragia, cuya sangre estaba contaminada con Sida”, aseguró la señora.

El momento más dramático que le tocó vivir a esta humilde familia fue la desesperación por encontrar a alguien que se compadeciera para trasladar al joven a su hogar, donde esperaría el momento de su muerte.

“Él ya no está”, nos decía doña Daysi, procurando contener las lágrimas mientras nos relataba que dentro y fuera de los hospitales, los enfermos de Sida reciben discriminación aun en su etapa terminal.

Un buen samaritano

Las tías del fallecido alegan que el muchacho aún no había muerto cuando llegó la ambulancia de la Cruz Roja, pero esperaron una hora más hasta que un hombre de buen corazón se ofreció para trasladar al muchacho a su casa.

Doña Esperanza de Morales, presidenta de Cruz Roja Nicaragüense, dio su versión del acontecimiento, explicando la existencia de un reglamento internacional que establece que no se puede trasladar a ningún fallecido en las ambulancias de esa institución, aunque se trate de muerte natural o por alguna enfermedad infecto-contagiosa.

La determinación de no trasladar a un cadáver en la ambulancia de la Cruz Roja, según doña Esperanza, es por el peligro que pueden correr todos los ciudadanos que posteriormente utilicen ese medio, principalmente los niños y mujeres embarazadas.

No había muerto

Por su parte, Donald Hernández Marín y Bayardo Balmaceda, conductor y paramédico, respectivamente, el equipo que se presentó al hospital para trasladar a Edén Agustín a su casa, explicaron a EL NUEVO DIARIO que un camillero del “Roberto Calderón” les preguntó si ellos eran los encargados de llevar al paciente Edén, y en ese momento les dijo que el muchacho estaba vomitando sangre.

“La doctora de turno nos informó lo mismo que nos había dicho el camillero, incluso nos advirtió sobre los riesgos que corríamos al trasladar a una persona con hemorragia, porque tenía Sida”, apuntó Bayardo Balmaceda.

Guillermo Balmaceda, responsable de ambulancia, considera que el servicio de traslado del hospital a la casa del paciente le compete al centro asistencial, porque es un servicio inter-hospitalario al estar dentro del lugar.

“El ‘Roberto Calderón’ tiene ambulancias, y me pregunto para qué las tienen parqueadas en lugar de brindar ese tipo de atención a la población”, subrayó.

Arely Cano Meza, Directora de Ason-VIH-Sida, calificó la actitud del personal de la Cruz Roja y del Hospital “Roberto Calderón” como insensible, catalogándolos como violadores de los derechos humanos de todos los que sufren de Sida.

El procurador para la Defensa de los Derechos Humanos (PPDH), Omar Cabezas, dijo que realizará un análisis del caso con el fin de tomar las medidas pertinentes en la defensa de los derechos de miles de nicaragüenses que sufren Sida.


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