Lunes 17 de Enero de 2005 Hora local | Managua, Nicaragua


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Opinión

¿Por qué puerta entrar a un hospital?
Emma Gómez S.*

Es obligación, como ciudadana de este pobre país, compartir con ustedes, experiencias de la visita involuntaria, desesperada y forzada a un hospital del Estado, y digo del Estado porque supuestamente es quien tiene la obligación de prestarnos o darnos -cuando menos- atención en estos centros, no mencionaremos medicamentos. Ni se le ocurra.

Pues bien, resulta que el pasado 3 de julio estaba muy mal de salud, llamé a mi vecino, quien es también mi médico, y solamente dijo: “No, esto es grave, ve para el hospital”, ingenuamente, creyendo que la atención sería de lo mejor. Les contare: Llegué a las 3.30 ó 4.00 PM, lógicamente por Emergencia.



“No se esté quejando. Eso la cansa”

“Siéntese”, me dijo un enfermero, “que la voy a canalizar -pero no lo hizo- y no se queje porque eso más la cansa”, agregó muy molesto. Esperé horas, minutos o segundos, no supe, tenía sed, a mi alrededor había mujeres con oxígeno, ventiladores, vómitos, quejidos y llantos. ¿Y el médico de turno?, preguntaban las personas que andaban conmigo. Y éste no apareció.

No sé qué cara tendría, empiezo a perder el sentido, mi esposo dijo: bueno, vamos al Privado... y no saben, el médico apareció, y ahora sí me canalizaron -rápido un joven me llevó en una silla de ruedas destartalada - pasábamos por unos pasillos fríos y al final en un cuarto mucho más frío, una voz femenina me dijo: De pie, si anda prendas quíteselas. Qué prendas, dije, si ni de vestir ando. Respire profundo, continuó. (Cómo, si no podía respirar) Detenga el aire en los pulmones, me ordenó. Esto ya es imposible, pero bueno la radiografía se dio y para no cansar me quedé ese fin de semana en el famoso Privado.

El médico de turno en Emergencia, me atendió en Privado, lo volví a ver hasta el lunes cuando me dio de alta y se le pagaron sus honorarios. Esta experiencia como pacienta fue vivida en el hospital “Manolo Morales”.

Después de esta vivencia, dije, lo mejor es entrar por Privado para una mejor atención, no corrí mucho, el seis de diciembre del año recién pasado, viví escenas que nunca se borrarán de mi mente. A mi padre lo llevé donde su cardiólogo, pues durante ese fin de semana no se había sentido bien, y el doctor me dice: “Está infartado, lléveselo a un hospital”. Pensé, por Privado atienden bien y rápido.

Amigos, qué equivocación. Llegué con mi padre - un roble de fuerte- caminando y con el dolor en su pecho, en enfermería pregunté: ¿Dónde puedo encontrar a los doctores Fulano y Sutano? No lo puedo negar una enfermera gentilmente me dijo: Vaya a cardiología. Y le pregunté que si dónde podía sentar al paciente, ya que estaba muy mal, y qué suerte, amable la enfermera me prestó una banca plástica, al estilo pata de gallina, para sentar a un hombre infartado de más de seis pies, y de unas 180 libras.

Pero bueno, lo senté y corrí a buscar a los mencionados galenos, por suerte encontré al doctor Álvaro de Trinidad, a quien quiero reconocerle su atención, delicadeza y esmero profesional, de inmediato lo internó en sala “Unidad de Cuidados Coronarios”.

Como les dije entré por Privado, desconocía que la sala de cuidados coronarios es para pacientes con estas dolencias, independientemente por la puerta que entren al hospital, además en esta sala no pueden estar familiares, no hay dónde hacer la terrible espera para saber cómo está el enfermo, solamente puede estar una persona cerca para cualquier emergencia o buscar los medicamentos que se necesitan.



Son reglas del hospital

Entonces, es allí cuando pregunté ¿qué es lo Privado que estoy pagando?, y pregunté en administración, y explícitamente la joven me dijo: Si no quiere dejar el depósito de dos mil córdobas, sólo es posible si el paciente entra por Emergencia. Lo que significaba desconectar de las máquinas al enfermo, que ya estaba en la sala de cuidados coronarios, para que ingrese por Emergencia. Son reglas del hospital, me dijo enfáticamente...

Obviamente, yo quería la mejor atención para mi papá y la tuvo profesionalmente, el doctor estuvo a su lado hasta el último suspiro que fue el seis de diciembre a las 10 y 46 minutos de la noche, cuando nos dijo: “Se rindió”. Es de hacer ver que la falta de sensibilidad en el personal, y la burocracia administrativa de los hospitales contribuye a que el pueblo muera más rápido no por dolencias, sino de desesperanza y abandono.

Comparto estas dos experiencias porque es contradictorio, si entra por Emergencia y quiere que lo atiendan, pague y pasa a Privado, pero si entra por Privado y ve que es lo mismo entonces, dice bueno: Haz de cuenta que entré por Emergencia, y la respuesta es: “son reglas del hospital”, o desconecta las máquinas al paciente y volvé a ingresar por Emergencia.

¿Qué les parece el sistema de Salud? Lo que nos espera a los y las nicaragüenses que no estamos asegurados ni tenemos para pagar en los hospitales modernos y costosos.



*Periodista.


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