Lunes 17 de Enero de 2005 Hora local | Managua, Nicaragua


Nacionales
Sucesos
Departamentales
Internacionales
Opinión
Política
Contacto END
Deportes
Especiales
Variedades
Turismo
Especiales
Economía
Emprendedores
Empresas
Sorteo Lotería Nacional
Clasificados
Horóscopo
El Alacrán
Ellas
Mundo Oculto
Salud y Sexualidad
Nuevo Amanecer
Buena Onda
Promociones
Imprenta Comercial
Nuestros Servicios
Tarifas
Suscríbase
Directorio Telefónico
Estadísticas de Visitas
 
 
Especiales

La letra menuda de la historia
* En busca de los personajes oscuros y brillantes de la historia mal contada
* Ningún historiador quiere comprometerse con la figura de Bernabé Somoza, eso le relega a la categoría de bandido
* Lo dice quien fue Vice Presidente: es una gran quimera eso del "canal de Nicaragua", pero no quiero aparecer como el antipatriota
* "Carlos Fuentes me decía algo interesante: Lo que uno escribe en la mañana son los sueños que olvidó durante la noche"
Edwin Sánchez

Foto  

Sergio Ramírez: de la historia a la novela. Miguel Molina / END

 
Me imagino un lector inteligente, nos dijo Sergio Ramírez, cuando escudriñamos su pasión por la elaboración de sus engaños más leídos y hasta premiados -- eso que llaman el arte de novelar-- y para quién escribía.

La historia de Nicaragua se ha convertido en la primordial veta de su imaginación desaforada. Pero es esa letra menuda de la historia al parecer lo que más le seduce, quizás la "humanización" de los personajes célebres, bajándoles del pedestal y de los textos académicos que se imparten en los centros de estudio y llevándolos a la corriente de la vida común.

Quizás nos deja abierta la idea de que prefiere personajes sin relevancia monumental antes que meterse en los escabrosos caminos de aquellas figuras que definieron un periodo de este territorio. Pero él salta con una aclaración sencilla: "No".

Y es que nos había dicho antes que le gusta escribir sobre personajes de los que no se ha escrito mucho, como es el caso del doctor Francisco Castellón, como la figura más relevante en la época entre Fruto Chamorro y Máximo Jerez. Al ir a buscar los entretelones de su vida, uno se encuentra con cosas singulares, nos confesó.

Castellón --en "Mil y una muertes", su última novela trata de él y su hijo-- parte a Europa como agente diplomático para lograr un entendimiento con Inglaterra, que tenía bloqueado los puestos de Nicaragua por unos comerciantes privados. Acota: son las arbitrariedades que los imperios han hecho siempre.

Igual que años después, en el gobierno de Pedro Joaquín Chamorro, Alemania bloqueó el puerto de Corinto y amenazaba con cañonearlo por un pleito privado: el caso de una hija del cónsul alemán que se había mal casado.

Canal quimérico

El sueño de Castellón es recurrente en el país, sostiene Sergio. El llevaba en su alforja el proyecto del canal de Nicaragua, "que sigue pendiente".

Para el ex Vice Presidente, el canal "va a hacerse eterno. Es una quimera permanente: canal seco, canal húmedo, canal ecológico".

Panamá tiene 90 millas de ancho y no sé quién quiere hacer un canal donde hay que atravesar 400 kilómetros. No quiero parecer antipatriota, nos dice.

Leyendo la historia de Castellón se encuentra que fue a entrevistar a Napoleón Tercero a la fortaleza donde estaba preso por una sedición antes de ser emperador. Napoleón se enamoró de la idea del Canal.

La Constantinopla del Pacífico

La Ruta del Canal Interoceánico o Ruta Napoleónica, es muy distinta de las que se han perfilado. Castellón la hacía pasar no por Brito, como se ha dicho siempre, sino en medio de la ciudad de León, desde Río San Juan, atravesando el Lago de Nicaragua, luego el Xolotlán y partir León en dos para que se convirtiera en la Constantinopla del Pacífico.

Todo esto está documentado, dice Sergio, y luego en los libros de historia, con la biografía de Castellón se insiste que ayudó a escaparse a Napoleón Tercero de las cárceles y le guardó agradecimiento. Por eso lo mandó a traer, pero había muerto por la peste del cólera en el 55, que se llevó también a Frutos Chamorro.

Entonces mandó traer a su hijo. Eso está contado por algunos historiadores, eso es lo singular de este personaje, su vínculo con Napoleón Tercero, la idea del canal, la fuga...

--¿Escoge un personaje no bien definido en la historia, sino oscuro, porque representa menos compromiso?

Son personajes muy atractivos también. En el diario de Enrique Guzmán hay un hecho interesante. Jerez andaba en asonadas después. Ya en el tiempo de los 30 años estaba metido en un levantamiento con un sector de los conservadores que quería apear al otro. Guzmán, que era un cáustico, venía de Amapala para desembarcar en Nicaragua y dice que Jerez hizo bajar instrumentos de guerra y soldados de línea, porque quería montar cinco mujeres que siempre andaban con él. Eso es muy atractivo para un novelista.

La historia de Frutos Chamorro, hijo bastardo como decían antes, que llega a ser el poder verdadero en Nicaragua. Esas son cosas que tienen venas históricas. Ya no se diga la historia de Cerda Argüello que es poco escrita.

--Me parece que usted se enamoraría de un personaje que no está tan bien contado en la historia como el caso de Bernabé Somoza.

-Había una confusión, "Siete Pañuelos" no era Bernabé Somoza. Eran líderes de pequeños propietarios en rebelión contra la oligarquía. Y por lo tanto, tenían la fama de bandoleros como la tenía Sandino. Pero eran líderes populares, era una guerra de guerrillas en el propio Pacífico. Que Bernabé haya sido ascendiente de los Somoza le quita fuerza histórica porque ningún historiador quiere comprometerse con la figura de Bernabé Somoza, eso le relega a la categoría de bandido.

-¿Es una figura novelable?

-Sí, que debería revisarse. En "Tiempos de Fulgor", utilizo una anécdota que escuché a mis tíos. Bernabé vivía en Masatepe casado con la señora Esmeralda Luna, y en unas de las correrías de Bernabé, la encontró embarazada, obviamente, de otro. Y se suponía que este hombre aguerrido, de armas tomar, iba a matar a la mujer, pero no, se despidió de ella y él le dijo: --Yo tengo la culpa. Un acto caballeresco.

Esos son los personajes de los que está lleno nuestra historia y muchos de ellos son novelables.

-¿Visualiza los personajes, cuando los está escribiendo, los ubica con gente que ha conocido?

-Trato de imaginármelo. Ocurre que uno utiliza lo que Hemingway llamaba los modelos, la gente que lo rodea a uno. Pues uno tiende a ponerle el carácter de una persona a un personaje histórico, tratando de identificarlo con los rasgos de estos personajes. Pero yo como escritor, lo primero que veo son imágenes.

Si cuento la historia de Bernabé, me imagino a este hombre llegando a caballo, desensillándolo, amarrando la bestia, entrando a la casa rural, de tejas, adobe. Es lo que uno se imagina como si fuera el director de una película y debe construir un escenario.

-¿Dónde nace una novela? ¿Pudo haber devenido en cuento, este último libro?

-Muy difícil. Creo que el cuento nace completo, por lo menos en mi caso. Como nació la diosa Atenea de la cabeza de Zeus, según la mitología, que ya venía armada con su escudo, coraza, peto, su lanza, de una sola vez. Y el cuento nace de una sola vez y uno debe ya conocer el final, sobre todo el final. Un cuento se resuelve sobre todo por el final. Un cuento tiene que saber que es una historia corta, de pocos personajes y un solo hilo narrativo. Una novela es todo lo contrario, un ovillo, madeja completa, con muchos cabos que va desenredando la cabeza muy lentamente, y la escritura de una novela depende mucho del subconsciente, de todos los fantasmas que uno tiene atrapado en la cabeza, las obsesiones, los sueños.

Carlos Fuentes me decía algo interesante: Lo que uno escribe en la mañana son los sueños que olvidó durante la noche.

El escribir una novela es un acto bien complejo, una exploración de su propio yo interno muy complejo y distinto del cuento. De manera que al imaginar a una persona como Castellón que va hacia Europa, lleva en su valija mapas del Canal, que va a hablar con personeros de la Reina Victoria que después se traslada a Francia, que va a la cárcel. Eso ya no es cuento, sino que es algo que tiene más largo aliento y va a ir encontrando otros cabos en el camino con los cuales se irán juntando otras historias.

Porque en esta novela tenía la historia de Castellón pero el personaje no es don Francisco, sino su hijo, el fotógrafo; este muchacho llamado por Napoleón Tercero se queda en Europa porque llega cuando cae Napoleón en 1870 en el fracasado intento de la guerra contra Prusia.

Sergio en la novela comienza con uno de sus viajes a Europa, en calidad de Vice Presidente de Nicaragua. En una mañana, aprovechando sus ejercicios matinales, se le "escapa" a su escolta y se interna por las calles de Varsovia, y así va a dar con una suerte de galería abandonada donde mira las fotos de Castellón.

Un trabajo penoso

El novelista señala, por otra parte, que la escritura presentada al lector "no está en el primer impulso que podríamos llamar la inspiración, sino en la última corrección que uno hace y dice: esto ya está. Es un trabajo muy penoso.

"Lo primero, escribir, imaginando, es una delicia, pero después cuando empieza a corregir y comienza a tropezarse con el lenguaje y uno tiene que trasmitir esa imagen que está en la cabeza, traducirla en palabras: eso es lo más difícil y tiene que ajustarse lo más posible las palabras a la imagen.

"Si uno no lo logra, ese desenfoque queda ahí y la obra es fallida. ¿De qué depende la obra?, del uso adecuado de los adjetivos, de la sintaxis, de la puntuación. Muchas veces un adjetivo resuelve toda una frase, y ahí está el verdadero trabajo.

"El trabajo del escritor es el lenguaje: su verdadero enemigo y su instrumento es el lenguaje. Es lo que decía Darío: yo persigo una forma que no encuentra mi estilo. Eso es el estilo, dónde está o cómo calza esto. O como decía Octavio Paz con las palabras, látigo en mano, ¡chillen, putas!

-Cuando escribe la obra, ¿no pretende hacer un texto difícil, hermético, sino accesible al lector?

-Creo que es un mito que el lector solo lee fácil, y mientras más fácil le pongás la lectura más lectores podés tener. Eso puede ser cierto, y yo no conozco la experiencia de escribir fácil porque no puedo, eso es un arte: escribir ligth no es para cualquiera, hay gente que se sienta y escribe ligth, y eleva un poquito Corín Tellado. Agarra García Márquez y lo combina con Corín Tellado, eso tiene mucho público.

Uno no puede renunciar a escribir de la manera que uno siente que el relato lo necesita. No porque quiera escribir complejo, porque creo que escribir complejo para enredar al lector es absurdo porque se queda sin lectores, pero sino uno necesita contar una historia que tiene distintos planos y así se le presenta al lector yo no tengo ningún temor de que el lector la va a entender bien.

-García Márquez dijo que escribe para tener más amigos, ¿Sergio Ramírez por qué escribe?

Primero por el gusto de escribir, por el placer, es mi vocación, la necesidad que uno siente de escribir. Eso parte de una necesidad, que puede llamarse la vocación. Obviamente uno quiere que lo que uno escribe pase a la mente de otro, contarle esa experiencia, de lo que los demás no habían percibido yo lo voy a trasmitir así. Es el interés del narrador.

¿Cuántos lectores tiene uno? Uno tiene que tener lectores, pero no debe preocuparse por cuántos lectores tiene uno, porque si quiero tener un millón de lectores y comienzo a escribir una cosa floja, a lo mejor no lo voy a conseguir y me voy a degradar yo mismo. La escritura es un arte.

Cuando uno escribe uno está pensando en un lector, no en muchos y establece un diálogo con ese lector que está reflejado en la pantalla del computador. Tal vez es un lector que no tiene características muy determinadas, pero uno está dialogando siempre con ese lector. Y en ese diálogo es que uno debe buscar no hacer muchas concesiones a ese lector imaginario. Es lo que decía: que si me va a entender o no, si me voy a rebajar y hacérselo más sencillo. Tenés que imaginarte siempre un lector inteligente.



edsanchez@elnuevodiario.com.ni


Compartir:   delicious   digg   meneame
  Otras Noticias
La letra menuda de la historia
El Nuevo Diario (c) 2004
12745546 visitas desde Septiembre de 1998
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web
Diseñado por Luis Sáenz C