Lunes 17 de Enero de 2005 Hora local | Managua, Nicaragua


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Economía

"El Niño" amenaza con sus "travesuras"
Carlos Salinas M.

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Lo conocen mundialmente como "El niño", y como si fuera uno de verdad comete sus propias "travesuras", pero de proporciones catastróficas: sequías, inundaciones, pérdidas de cultivos... Es uno de los fenómenos naturales más temidos por las autoridades nacionales, aunque en la actualidad su estado es "débil", existe la posibilidad de que afecte al país como en años anteriores





El pasado 26 de diciembre olas que superaban los cinco metros de altura se "tragaron" todo lo que encontraron a su paso en las naciones del sudeste asiático, dejando una escala de muerte y destrucción de proporciones alarmantes. Es el desastre natural más violento del último siglo, que dejó una secuela de más de 160 mil muertos y pérdidas por el orden de los 55 mil millones de dólares.

Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia, Myanmar y las demás naciones afectadas por el maremoto aún realizan labores de rescate y lloran a sus muertos, mientras el resto del mundo reflexiona sobre los cambios climáticos y los fenómenos naturales que pueden afectar a cada uno de los países.

En Nicaragua puede que no sea un Tsunami, pero existe una amenaza igualmente alarmante: cada cuatro años el fenómeno climático conocido como "El Niño" afecta a las naciones que se encuentran cerca de la línea del Ecuador, causando inundaciones, sequías extremas, pérdidas de cultivos y ganado y hambrunas.

El Niño es uno de los fenómenos naturales más temidos por las autoridades nacionales, y a pesar de que datos del Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales (Ineter) indican que en la actualidad su estado es "débil", no se descarta que afecte al país como lo ha hecho en ocasiones anteriores.

"Este fenómeno va estar afectando de manera sistemática, por lo que se hace necesario enfrentarlo con más seriedad", advierte Mauricio Rosales, Director General de Meteorología del Ineter.

Sin embargo, el gobierno no ha diseñado un plan estratégico que permita hacerle frente a la amenaza, aunque en ocasiones anteriores El Niño ha causado estragos en la agricultura, afectando a miles de pequeños y medianos productores del país.

Las visitas de “El Niño”

Este fenómeno ha afectado al país en los períodos 1972‑1973, 1976‑1977, 1982‑1983, 1990‑1993, 1997‑1998.

La última "visita" que éste hizo a Nicaragua fue en 2001 y 2002, causando grandes pérdidas en los cultivos de granos básicos en la temporada de primera.

En esa ocasión 61 municipios del país se vieron afectados, y según estimaciones del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag‑For) se perdió cerca del 80 % de los cultivos, un equivalente a 117 mil 854 manzanas.

Los "juegos" de El niño dejaron desamparados a 50 mil pequeños y medianos productores de maíz y frijoles que perdieron sus cosechas, y muchos, al verse sin sus cultivos y sin capacidad de labrar de nuevo sus tierras, huyeron hacia la capital, tratando de dejar atrás una de las mayores secuelas del fenómeno: el hambre; pero ampliando los paisajes de miseria de Managua.

Pero Nicaragua no fue la única afectada por El Niño. Datos de la Cruz Roja Internacional muestran que durante 2001‑2002, el fenómeno perjudicó a un millón 500 mil productores del resto de países centroamericanos, causando pérdidas por el orden de los 475 millones de dólares, y desatando una hambruna que afectó a cerca de 700 mil centroamericanos.

Niño débil

El funcionario explicó que los centros meteorológicos internacionales han registrado desde julio pasado anomalías en las temperaturas del mar, "llegando hasta hablar de una fase precursora", ya que para que esta fase se desarrolle es necesario que esos cambios se mantengan por lo menos durante cinco meses.

"En noviembre dijeron que el fenómeno climático estaba establecido, pero de forma débil y que de acuerdo a su comportamiento desaparecería en el primer semestre de este año, por lo que esperamos que no pase de marzo", dijo Rosales.

Sin embargo, aclaró que en muchas ocasiones se da un repunte del fenómeno a partir de mayo, retrasando el inicio de la etapa lluviosa.

Estar atentos

Rosales es de la opinión que las autoridades nacionales deben estar listas por si se da un repunte del fenómeno, sobre todo porque no sería la primera vez que El niño llega al país.

Entre las medidas que Rosales recomienda para hacerle frente a El Niño están: realizar una "estrategia de cosecha contra la sequía", que incluya el cambio de actividades productivas en las zonas más secas para tener cultivos que requieran de menos consumo de agua, o utilizar variedades de granos más resistentes a las sequías.

Agregó que es necesario elaborar un informe de las zonas de mayor potencial productivo, para prever el impacto que el fenómeno puede causar en estos lugares, así como desarrollar los sitios más favorables para el cultivo de granos básicos.

Para Rosales tener información actualizada es indispensable para desarrollar estrategias que prevengan el impacto negativo de El Niño, por lo que recomendó que se mejoren las bases de datos climáticos y que se realicen estudios de recursos naturales para crear medidas de protección.

Sin embargo, las autoridades del Mag‑For siguen en la etapa de "definir condiciones climáticas" para "valorar" las propuestas que se deben desarrollar y de esa manera hacerle frente al fenómeno climático.

Luis Mejía, director de Estudios Territoriales del Mag‑For, explicó que decidieron desarrollar el cultivo de granos básicos, en aquellos municipios que son considerados de menor riesgo, por estar en las regiones húmedas del país.

A pesar de que el Mag‑For ha centrado su trabajo en estos municipios, en las zonas secas del Pacífico, donde las sequías son más frecuentes, Mejía aseguró que han desarrollado cultivos de mayor resistencia, como el ajonjolí o el sorgo, porque necesitan de menos cantidades de agua, tienen un ciclo de cultivo más corto y los precios son más favorables.

"Los productores deben estar claros del problema y buscar cultivos alternativos", afirmó Mejía.

Golpe para agricultores

Pero los productores lo tienen bien claro: si El Niño no se debilita para marzo próximo, tal y como lo señalan las predicciones de los meteorólogos, este año no habrá siembra de primera, según Alvaro Fiallos, presidente de la Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos (UNAG).

Dijo que el establecimiento del fenómeno climático sería "un duro golpe para los productores", ya que éstos aún no se recuperan de las sequías que afectaron al país en 2004, y que acabaron con la siembra de primera, ocasionando desabastecimientos de algunos granos como los frijoles.

Datos del Mag‑For muestran que debido a la sequía se perdieron, en la siembra de primera del año pasado, 53 mil manzanas de maíz, 11 mil de arroz y 17 mil de frijoles.

Fiallos explicó que con El Niño instalado en el país la época de siembra se pospondría, habiendo posibilidades de cosecha hasta agosto o septiembre de este año.

El problema, según Fiallos, es que en el país no existe una agencia que funcione como acopiadora y almacenadora de granos, y que en tiempo de desabastecimiento desempeñe el rol de reguladora para evitar las especulaciones en los precios de los alimentos.

Además del desabastecimiento, el otro problema latente es el desempleo y hambruna que se crearía en el campo, ya que los productores y obreros no tendrían ingresos para sobrevivir la crisis, "poniendo en riesgo la estabilidad social en el campo".

"Nicaragua, ya debería estar preparada", afirma el productor, quien agrega que el país debería de contar con estrategias e infraestructura necesaria para minimizar las consecuencias de El niño, como programas de micro riego a pequeños y medianos productores, la construcción de presas, programas de crédito y apoyo técnico.

La ventaja que Nicaragua tiene frente a los países asiáticos afectados por el tsunami, es que aquellos no esperaban una catástrofe de esa magnitud y por lo tanto no estaban preparados para enfrentarla, mientras que en el país ya existen advertencias sobre una posible llegada de El niño, y aunque es difícil predecir si éste afectará o no al país, la alerta se mantiene y todo dependerá de las medidas preventivas que tomen las autoridades, que esta vez no tendrán excusas para decir: "no sabíamos".

El "nacimiento" de “El Niño”

* Michael H. Glantz, en su estudio "Corrientes de cambio: el impacto de El Niño sobre el clima y la sociedad", explica que el fenómeno natural fue bautizado con ese nombre por los pescadores peruanos, haciendo referencia "a Jesús como un infante".

* La causa, dice Glantz, es que alrededor de la época navideña, las aguas de las costas del Pacífico peruano se calientan, reemplazando en pocos meses las aguas frías características de la región, y causando pérdidas a los pescadores, ya que con la llegada de las aguas cálidas los peces se morían.

* Rosales explica que entre las causas que generan el fenómeno están el comportamiento anormal de los vientos en las zonas de mayor radiación solar, es decir aquellos países que se encuentran próximos a línea del Ecuador, como los centroamericanos y los de la parte septentrional y central de Sudamérica.

* "Cuando el viento es calmo, se calienta la superficie del Océano Pacífico, y dependiendo de cuánto suba la temperatura del mar con respecto a la temperatura normal de 28 grados, se puede hablar de El niño. Si dan más de tres grados de variación se puede hablar de un fenómeno severo", explicó.

* El niño por lo general comienza en diciembre, y una vez establecido puede durar hasta 18 meses, aunque su frecuencia de repetición es de aproximadamente cada cuatro años.

* Rosales explicó que el desarrollo del fenómeno climático consiste en cuatro etapas, que dependen de las variaciones climáticas:

* Una fase precursora, que comienza en diciembre y es cuando las aguas del Océano Pacífico comienzan a calentarse y se debilitan los vientos alisios; la fase de inicio, que termina en marzo y es cuando los vientos cambian de dirección y disminuye el nivel del mar.

* Luego está la fase de crecimiento y madurez, que es cuando las temperaturas en el mar pueden alcanzar hasta los cuatro grados por encima de la temperatura normal; y la fase de decaimiento, que es cuando se han alcanzado las temperaturas máximas. En este periodo las temperaturas descienden y se fortalecen los vientos alisios.


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