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Sucesos

Aprendiendo de la cárcel
• Historia de un joven que cayó en las drogas y la pandilla, sólo para ganarse una condena de 4 años de presidio
• Lo más duro del encierro es el alejamiento de sus familiares y su novia
• Pero no todo es negativo, y está terminando la secundaria para luego tomar una carrera técnica
Máximo Rugama

Foto  

Los jóvenes pueden sacar provecho a la cárcel, si su voluntad es abandonar los malos caminos, es el testimonio de un muchacho de 22 años, privado de libertad por el delito de lesiones graves. ARCHIVO / END

 
Hace dieciocho meses que sus aspiraciones se truncaron, ya que por andar con no muy buenas compañías se vio involucrado en el delito de lesiones graves, y fue sentenciado a cuatro años de cárcel



ESTELÍ

De ese mundo de pandillas, drogas y licor, ya sólo quedan simple recuerdos, porque aunque asegura que la cárcel es “dura y cruel”, en la misma ha iniciado una etapa nueva en su vida, como es la de valorar más el tiempo y aprender un oficio, así como seguir estudiando.

Es José Jerónimo González Rodríguez, originario del barrio”Oscar Gámez 2”, de esta ciudad, quien a pesar de estar en la cárcel se ha integrado al estudio y actualmente cursa el cuarto año de secundaria, en el instituto “Monseñor Juan Abelardo Mata Guevara”, que funciona desde hace algunos años en el Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, de Estelí.

Sin rastros del pasado

Las cosas cambiaron radicalmente ya en la cárcel, asegura este muchacho de hablar pausado y educado, que no denota ni siquiera que en alguna época pudo haber pertenecido a una pandilla o consumir drogas.

Son casi dos años los que tiene de haber sufrido un cambio radical en su existencia, según sus palabras. Para un joven estar en libertad es considerado “lo más lindo”, acotó, y nosotros agregamos a su pensamiento que la libertad es inherente al ser humano, difícilmente alguien desea estar tras los barrotes, aunque algunos tengan afición por hacerlo.

“Para alguien que nunca ha estado lejos de su hogar es difícil estar preso”, indicó casi con una lágrima recorriendo su párpado inferior.

Hace algunos años trabajaba y estudiaba, recuerda José Jerónimo, pero en ese trayecto de su existencia conoció amistades “poco provechosas”, como ahora prefiere calificarlas, que lo indujeron a la droga y a la vagancia.

“Fue como un bombillo”

González Rodríguez indica que estar preso le ha servido para recapacitar. “Fue como un bombillo que se encendió en mi vida”, agrega.

Y recalca: “Valoro más a mi familia porque salí de un abismo en que me encontraba, ahora aprecio más a mis parientes y quiero superarme en mis estudios”.

“Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ha perdido”, señala el refrán popular y eso le sucedió a José Jerónimo, quien por cuatro años estará alejado de su familia y de su novia. Este muchacho asegura que se siente triste por encontrarse lejos de sus padres, Virginia Rodríguez y Jerónimo González, a quienes le prometió no volverse a enredar en cosas malas.

Aunque afirma que recibe un trato humano por parte de las autoridades del Sistema Penitenciario Regional “Puertas de la Esperanza”, la cárcel aunque sea de oro, no deja de ser cárcel.

También practica deportes

Para “matar el tiempo”, se integra a diferentes actividades en apoyo al penal, así como a practicar fútbol y otros deportes.

De tres a cuatro veces a la semana tiene derecho a participar en actividades deportivas en el Sistema Penitenciario. De su comportamiento, los funcionarios de ese centro penal aseguran que González es una persona disciplinada y eso le ha permitido ganarse varios permisos.

Indica que por ahora quiere sacar su bachillerato y sacar luego una carrera universitaria, o bien una carrera técnica como computación.

Un ONG que trabaja con reos

José Jerónimo González, de 22 años, asegura que gracias al apoyo que le han dado las autoridades de la Fundación Nuevos Horizontes conocida como Funhori, es valiosa.

La ayuda se ha traducido tanto económicamente, como en materiales escolares y también en el aspecto psicológico y jurídico legal, externó el joven que sueña con un futuro mejor.

Y es que cuando ingresó al penal, José Jerónimo se vio afectado psicológicamente, sufrió depresión a causa del aislamiento y de la separación de sus seres queridos, por lo que fueron los especialistas de Funhori quienes le apoyaron de forma decidida a superar sus problemas.

Este muchacho fue uno de los invitados especiales al acto de celebración de tercer aniversario de la Funhori. En la celebración, José Jerónimo regaló su testimonio a decenas de jóvenes y adolescentes, a quienes animó a andar por senderos correctos para evitar que les suceda lo mismo que a él.

La ONG desde hace tres años viene impulsando programas y proyectos para apoyar a los jóvenes que han pertenecido a pandillas, o han estado metidos en el mundo de las drogas y que necesitan rehabilitación.

La licenciada Ericka Ráudez, coordinadora de la Funhori, en Estelí, dijo que a pesar de las limitaciones económicas los miembros de ONG, con ayuda de entidades extranjeras y nacionales apoyan de forma directa a ese tipo de personas para que en el futuro tenga un porvenir esperanzador.


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