Domingo 17 de Octubre de 2004 Hora local [an error occurred while processing this directive] | Managua, Nicaragua


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Gigantonas leonesas arraigadas en Managua
* Familias enteras por años y por siglos han mantenido la tradición
Arnulfo Agüero
Especial

Foto  

Las gigantonas “Tatiana” y “Princesita”, todos los días por las tardes se toman las calles de Managua, acompañadas por sus enanos cabezones, copleros y redobles de tambor. Oscar Cantarero / END

 
¡Más de diez insurrectas gigantonas se han tomado las calles de Managua! Se ha hecho una costumbre verlas con enanos y copleros danzar todas las tardes, y amenazar con sus “bombas” de alegría y redobles de tambor, la tensionada rutina de los capitalinos.

“Mirá, parece procesión...” es una expresión común de los managuas, principalmente niños que las persiguen como atrapados por esta espectacular fantasía popular, que camina libre de santos, alcaldes, candidatos políticos o caudillos, por las calles de nuestros populares barrios.

Un coplero erótico

Luis Emilio Torres es un controvertido leonés, propietario de la gigantona “La Rosita”. Este danzante y recitador va por nuestras calles todos los días pintado y disfrazado de mujer, recitando sus coplas cargadas de ironía y picardía erótica. Sale del propio corazón del mercado Oriental.

William Herrera es otro gigantonero que siempre va acompañado de “La Flor de María”. Pero los promotores más duchos en esta algarabía callejera son el chinandegano Oscar Téllez, quien desde Pochocuape sale a las calles con su famosa “Lucerito”, y el leonés Bayardo Prado, dueño de la exótica “Tatiana” y de la desarmable “Princesita”. Estas salen detrás del colegio Bautista.

Otra de estos monumentales personajes es “La Salomé”. Esta dama gigante sale de Pochocuape, y pertenece a doña Cándida. La que ya se fue al “cielo” por falta de mantenimiento fue la gigantona de doña Isabel Poveda, que era conocida como “La Casandra” (q.e.p.d).

Bayardo Prado, originario del barrio El Coyolar, recuerda que cuando regresó del servicio militar a León, se encontró con solo cuatro gigantonas mal vestidas y maltratadas. Este inventario realmente era triste y desalentador para el reducido círculo de los gigantoneros leoneses.

Las tradiciones

Bayardo nos explica que esta tradición popular, en su caso, viene de su abuelo “Tecolía”. Otros personajes que mantuvieron esta herencia cultural fueron “Macacao”, “Caniche”, “Coyoles”, Hernán López, hoy todos fallecidos. Sus gigantonas también se marcharon por esta puerta.

Sin embargo, nació su relevo, que las hace renacer. Doña Carmen Toruño, Francisco y Benito Pérez, Lilliam López, doña Chalía, doña María Rosales, “Los Cadejos”, Jacinto Salinas, Olga Maradiaga, y “Los venados” (Bayardo y Julio Hernández) le continúan dando su sangre y poesía.

¡Qué viva León, jodido!, se les oye vitorear su despertar. Tal es así que en estos últimos años, nuevos nombres de gigantonas como “La Selena”, “La Bárbara”, “La Paquita”, “La Margarita”, “La Caponera matizona”, y otras treinta más han venido recorriendo festivamente y al redoble de los tambores las calles de Occidente.

Las gigantonas emigran a Managua

Este despertar o florecimiento que se da durante el gobierno de doña Violeta Barrios, también invade Managua para esos días, pero se ve prontamente suspendido por el crecimiento del fenómeno de las pandillas que no las dejan desarrollarse a nivel de los barrios populares, que es donde expresa su mayor sentir y atracción social.

Una de las gigantonas, “La Tatiana”, tuvo que retornar a su natal León, triste y desconsolada, pero no tardó en regresarse a la capital. Desde entonces hace cinco años se le ha vuelto ver bailar por las principales calles de los barrios, al son del tambor y las bullangueras coplas.

Otras de esta gigantonas que se han mantenido solidarias ha sido la que maneja Oscar Téllez, y que es conocida como “La Lucerito”. Podemos decir que tanto Bayardo Prado como Oscar Téllez, Danilo Parrales, entre otros que no hemos podido inventariar, han sido los que han mantenido esta resistencia cultural en los últimos años.

Otras gigantonas salen del barrio de Acahualinca. Otra como “La Caponera” sale de Petronic dos cuadras al sur. Esta es la de Danilo Parrales. Pero anterior a estas fechas -- después del terremoto de 1972 que Managua quedó destruida -- se recuerdan a gigantoneros como “Macacao” (don Uriel), oriundo del barrio El Coyolar de León, que andaba por las viejas calles de la Capital con su gigantona llamada “Marisol”.

Otro de estas damas gigantes la manejaba “Juan bolo”, salía con su “María Auxiliadora”. También los hijos de doña Olga Maradiaga y Carmen Toruño sacaban a relucir sus lujosas reinas. Se dice que estas personas promovieron muchos eventos gigantoneros en los propios terrenos de la Casa Presidencial.

La Gigantona Negra

El acervo histórico de La Gigantona y su espíritu de resistencia cultural ha recorrido el pacífico nicaragüense, desde los remotos años de la Colonia. Hoy Managua ha sido atrapada por esta tradición. Granada y Boaco igual, aunque en menor escala; pero lo que nos sorprende es el ingenio y audacia de personas que, como Carlos Eddy Monterrey, han promovido “La Gigantona Negra”, que de alguna manera ha venido a representar a los creoles y su interrelación con la cultura del mestizaje nicaragüense.

Este modelo ha generado algunas controversias raciales, ya que algunos ciudadanos de la Costa de Caribe (Bluefields y Puerto Cabezas) la consideran propiamente una fiesta de los mestizos; sin embargo otros como Thomas Gordon, profesor de la facultad de ciencias de la BICU, estima que esta tipo de gigantona es única en su género, y la idea de celebrarla ha sido genial.

Sobre este tipo de manifestaciones negras, podemos recordar que en anteriores ocasiones se han pintado Cristos negros, ángeles negros, y hasta sandinos negros, como el pintado por la primitivista June Beer. Como pueden ver, La Gigantona extiende sus dominios de resistencia popular, apropiada de sus particulares nicaragüenzadas.

Recuadro

10 coplas recitadas por el leonés Bayardo Prado, promotor de las gigantonas “Tatiana” y “Princesita” que recorren por las tardes las calles de Managua.

1)

¡Oh... mi León, Santiago de los caballeros!,

antigua ciudad de mi Nicaragua,

que en sus noches oscuras existía

el temor por la Carreta nagua.

Que a su memorial presencia

de sus calles empedradas,

se oía resonar

los cascos de Arrechavala.

Ahora estas piedras se han ocultado

como algo muy tradicional,

porque ahora forman parte

de nuestra historia,

como el Teatro Municipal.

2)

El que se quiera reír de mi León,

pues más bien de él me río.

Nos gastamos el orgullo

del gran Mena y de Darío.

3)

Qué triste me siento yo

al escuchar las expresiones:

Que ocurren tantos maltratos

y con los niños violaciones.

Pero el mensaje que les traigo

es un consejo muy sano,

eso yo se los aseguro:

Que cuidemos a nuestros niños

que son la veta del futuro.

Brindémosle la confianza,

brindémosle el calor,

y estemos siempre con ellos

Con cariño y con mucho amor.

4)

Qué tristeza me dan los panteones.

Cuántos pajarillos oigo cantar.

Ahí se acaban las pretensiones.

orgullos muy grande he visto pasar.

Por ti Rubén que sueñas

con tus cantos de cristal.

Porque en cada poesía que decías

se engrandecía nuestra Catedral.

5)

En el barrio de Subtiava

se mantiene un gran tesoro.

Es la famosa historia

del famoso Punche de Oro.

Desde las ruinas de Santiago

hasta los rieles de la Estación,

se escucha esta antigua historia

por toda la ciudad de León.

Por eso es linda Subtiava,

preciosa como una joya.

Porque el orgullo más grande del pueblo

Es el viejo tamarindón

y las playas de Poneloya.

6)

Aquí tienen a mi dama

que baila con emoción,

porque venimos con los managuas

a celebrar la virgencita de Concepción.

7)

Aquí me tienen bailando

con todita Nicaragua.

¡Qué viva Santo Domingo

el patrón de los managuas!

8)

Aquí tienen a mi dama

que baila con su enano cabezón.

Que no se haga tonto el Presidente

que atienda a los campesinos de Chinandega

con el problema del Nemagón.

9)

Vengo con mi gigantona

a bailar por toda Managua.

Que se olviden los candidatos a alcaldes

que por ellos la gigantona va a votar.

10)

Este es un mundo tan malo

que nos deja cicatrices.

A través de La Gigantona

le mando un saludo a Cárcamo

para que se acuerde de nuestras raíces.


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