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Nacionales

Alarma por desastre hídrico
Ricardo Guerrero N.

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Un paisaje que ya se repite en todo el país. En las afueras de JINOTEPE también ocurre, por la presencia de una zona franca, denunciaron ambientalistas.

 
La ausencia de unas políticas efectivas de coordinación entre las entidades que están vinculadas a la preservación del bosque y los recursos adyacentes como el agua, es uno de los mayores problemas que enfrentan los recursos naturales de Nicaragua.

Los ambientalistas nacionales se muestran más alarmados que de costumbre, después de que el científico Jaime Incer Barquero dijera que nos encaminamos rumbo a un desastre hídrico y forestal, debido al mal manejo que se le está dando a este recurso.

Incer llegó a considerar que Nicaragua podría terminar como Haití, en donde prácticamente no existen bosques, por la mano indiscriminada del hombre y las irresponsabilidades de los gobiernos.

Melba Núñez, promotora nacional de los Eco-clubes y miembro fundador del Club de Jóvenes Ambientalistas de Nicaragua, manifestó que la falta de coordinación entre las entidades que tienen parte importante en la protección del medio ambiente y el recurso forestal incide en la ausencia de medidas que permitan el uso racional y sostenible.

Núñez dice que ellos han interpuesto muchas quejas en las entidades de gobierno, denunciando el abuso que hacen muchas empresas de los recursos naturales, sin embargo, “han puesto oído sordo a sus reclamos”, señala.

“Nosotros hemos mantenido que el recurso forestal no se puede reducir a la simple ganancia de producir madera y leña, ya que si este recurso es destruido con esa finalidad las retribuciones del futuro serán altamente dañinas”.

Agregó que en Nicaragua, se debe tomar en cuenta el tipo de suelos y diferencias de bosques que existieron y que aún existen, porque de ello depende los niveles de precipitación, ya que ese es un factor fundamental para no seguir viendo los ríos de color “Chocolate”, como señala Incer Barquero.

En las actuales condiciones del bosque en Nicaragua, la mayor concentración forestal del país está en la Costa Caribe, en donde es notable ver que la población vive en condiciones de extrema pobreza a pesar de tener recursos de tan alta riqueza.

Falta de educación

Núñez explica que esta situación se observa porque el beneficio de tener en su contorno un bosque de esa naturaleza no es reconocido como se debiera, limitándose a verlos como una fuente de extracción, no de preservación ni de aprovechamiento natural.

Otro de los factores de este fenómeno --señala Núñez-- es la falta de educación de las poblaciones aledañas, ellos no saben que del árbol plantado se pueden extraer beneficios tales como la producción de carbono y de oxígeno y sobre todo la conservación de las fuentes de agua.

Para Núñez, muchas veces la explotación maderera la disfrazan como desarrollo forestal, pero en realidad no se da el proceso completo que incluye la siembra, crecimiento y cosecha, y sólo se limitan al aprovechamiento del árbol talado, dejando desforestada el área y condenada a convertirse en desierto.

Crecimiento poblacional

Con unos 41 habitantes por kilómetro cuadrado, Nicaragua es el país menos densamente poblado de América Central, (el promedio en el resto de Centroamérica es de 65 habitantes por kilómetro cuadrado). Sin embargo, la repartición geográfica de la población no es homogénea, en el Pacífico es donde se concentra la mayor densidad poblacional.

La población nicaragüense se quintuplicó entre 1950 y 2000, con consecuencias directas sobre patrones de uso de la tierra en el país. Entre 1960 y 1998 unas 6.3 millones de hectáreas anteriormente cubiertas de vegetación natural fueron incorporadas a la actividad agrícola y ganadera.

El efecto ambiental más importante de esta transformación -según Núñez- fue la reducción sustantiva de la cobertura boscosa, que disminuyó de unos ocho a cuatro millones de hectáreas.

Nicaragua con suficiente agua

En teoría, según los ambientalistas, Nicaragua dispone del agua suficiente para satisfacer las demandas actuales y futuras del desarrollo humano, incluyendo los usos domésticos, industriales y de riego.

El volumen de agua pluvial disponible per cápita oscila entre los 33 y 43 mil metros cúbicos al año. Mientras que el agua subterránea presente en los principales acuíferos conocidos llega a dos millones de metros cúbicos al año.

Esta aparente abundancia contrasta paradójicamente con la situación efectiva. Pese a los avances de las últimas décadas en materia de suministros de agua potable, en 1998 un estudio reveló que más del 12 por ciento de la población urbana no tenía acceso al agua potable y en la zona rural la cifra creció hasta llegar a un 60 por ciento.


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