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Nacionales

Sangran y controlan
* Dinero plástico nació como una noble idea de la utopía socialista, dice Gustavo Adolfo Vargas
* Banqueros usaron idea para explotar, e imperialismo para controlar
* El usuario desprevenido, la anatomía del robo y el gobierno “padrino”
Ernesto Aburto M.

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Gustavo Adolfo Vargas

 
La tarjeta de crédito nació como una idea noble para simplificar las transacciones de los seres humanos en una sociedad sin dinero, pero los bancos se apoderaron de la “credit card” -concebida por Edward Bellamy en su novela de socialismo utópico titulada Looking Backward, escrita en 1887- y la convirtieron en un instrumento de explotación a los usuarios o tarjeta-habientes, explicó a EL NUEVO DIARIO el doctor Gustavo Adolfo Vargas Escobar.

Vargas, quien apoya el actual proceso de promulgación de una ley que regule el funcionamiento de las tarjetas de crédito en Nicaragua, explica la forma en que los bancos emisores de dicho “dinero plástico” sangran el bolsillo de los desprevenidos usuarios que firman contratos sin leerlos, contando para ello con el apoyo cómplice del actual presidente Bolaños, quien ni siquiera gobierna para las mayorías de su partido, sino para los banqueros.

En estas controversiales y agresivas declaraciones, el jurista, politólogo, diplomático y analista político muy conocido, también relata que el uso de las tarjetas de crédito en su forma actual, empezó en la década de los cincuenta en Estados Unidos.

Actualmente, y sobre todo después de los atentados del 11 de septiembre de 2001 y de la llamada “ley patriótica” de Estados Unidos, las tarjetas, además de una forma de explotación, también es una forma de control sobre seres humanos, instituciones y países enteros por parte del imperialismo.

Así lo afirma Vargas Escobar, quien ha sido embajador ante Naciones Unidas y otros organismos internacionales en Suiza y Austria, profesor universitario, conferencista internacional y autor de libros, ensayos y artículos publicados en Nicaragua y el extranjero.

¿Qué es una tarjeta de crédito?

La tarjeta de crédito es una modalidad del dinero electrónico, y consiste en una tarjeta de plástico emitida por un banco o una entidad financiera especializada, que autoriza a su portador para pagar con ella el precio de los bienes y servicios que compra, y obtener anticipo de dinero en efectivo en cantidades limitadas. También es llamado dinero plástico.

¿Existen diferentes clases de tarjetas de crédito?

Esencialmente existen dos modalidades: la tarjeta de crédito y la tarjeta de débito. La primera otorga al tenedor la posibilidad de hacer pagos diferidos por lo que compra o sacar dinero de cajeros automáticos para reponerlo después. La segunda le permite realizar compras con la presentación de ella, en función del monto que tiene en su cuenta corriente en una institución bancaria o financiera, de modo que instantáneamente se produce en ésta un débito por la suma de la transacción.

¿Quién inventó la tarjeta de crédito?

La expresión credit card fue acuñada por Edward Bellamy en su novela de socialismo utópico titulada Looking Backward, escrita en 1887. Originalmente, era parte del socialismo utópico, consistía en una tarjeta de cartón con la cual cada individuo podía cargar todos sus gastos a sus ingresos del año o endeudarse con cargo para las rentas de los próximos años. Se desarrollaba en un mundo ideal, en donde había desaparecido el dinero.

Control hasta de la vida

Quiere decir, que la intención era diferente...

¡Totalmente! Los bancos se apoderaron de la idea e hicieron un instrumento de explotación de los usuarios o tarjeta-habientes. El sistema inició en los Estados Unidos en los años cincuenta del siglo pasado y se ha expandido en forma sorprendente. Actualmente, millones de personas utilizan tarjetas de crédito para realizar sus intercambios. La publicidad que se hace de ellas la han convertido en una necesidad, y su posesión, en un signo de status social. ¡Es más! Las tarjetas de crédito se han vuelto, también, un instrumento de identificación. Cuando alguien llega a alojarse en un hotel, lo primero que le solicitan en la recepción es su tarjeta de crédito, y lo mismo ocurre para arrendar un automóvil, o para hacer reservaciones.

¿Puede ser un medio de control ?

Este invento estadounidense, se ha extendido por todo el mundo y se ha convertido en un instrumento de control y dominación del imperialismo, que por este medio puede rastrear las transacciones de las personas naturales y jurídicas, e igualmente de los gobiernos. Por este medio, los Estados Unidos tratan de controlar el sistema financiero internacional con el pretexto de la lucha contra el terrorismo.

¿Cómo se utiliza ese medio de control?

Aprovechando el efecto psicológico de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Congreso estadounidense aprobó en un tiempo récord de tres semanas, la llamada Ley USA PATRIOT que consta de unas 300 páginas. La Asociación de Banqueros apoyó la legislación, porque imponía a otras instituciones financieras internacionales las mismas obligaciones. Ese Ley no ha servido para los fines que fue aprobada, de luchar contra el terrorismo; ha servido para suministrar datos que ocupan los servicios de inteligencia estadounidense para otros fines más secretos y ocultos: la dominación del sistema financiero internacional. El dinero electrónico es uno de sus medios previstos por Alvin Toffler en su libro “El cambio de Poder”. La globalización de la economía ha impulsado fuertemente la utilización del “dinero plástico” en el mundo por la facilidad de realizar pagos dentro y fuera del país.

¿Cómo funciona el sistema de tarjetas de crédito?

Tiene tres elementos fundamentales: el organismo emisor de las tarjetas, los titulares de ellas y los comerciantes adheridos a la red crediticia. Al expedir la tarjeta a nombre de una persona, la entidad emisora, generalmente un banco o grupo de ellos, garantiza los pagos a favor de los comerciantes acreedores y los hace efectivos después de que las transacciones se han realizado. Luego el banco pasa la cuenta al portador de la tarjeta, agregando intereses y gastos de todo tipo, y recupera el dinero con ganancias. El vendedor de bienes y servicios, reconoce al banco emisor un porcentaje de comisión.

¿Es decir, el banco emisor obtiene ganancia doble?

Las ganancias de los bancos emisores, en Nicaragua, se pueden multiplicar varias veces: imponen intereses leoninos de hasta 60% o 70% anual, intereses sobre intereses y otras clases de gastos. Es decir, practican la usura y el anatocismo, exprimiendo los escuálidos bolsillos de los nicaragüenses. Los bancos se han enriquecido enormemente con estas prácticas. Los cuentahabientes, también, firman irresponsablemente los contratos sin haberlos leído. Un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que existen malas prácticas contables en el sistema financiero latinoamericano, tanto en los bancos como sus empresas relacionadas, como las emisoras de tarjetas de crédito. Los Bancos no cumplen con las leyes, razón por la cual las superintendencias bancarias son sorprendidas con quiebras fraudulentas, como ha sucedido en Nicaragua en varias ocasiones. Todo esto es tolerado, porque el capital bancario en Nicaragua está ligado con la burocracia gubernamental.

El poder real es bancario

¿Es importante el poder de los banqueros en Nicaragua?

¡Es más que evidente! Desde la época de doña Violeta, cuando se fundó, ilegalmente, el primer banco privado, los gobiernos sucesivos han sostenido una evidente y deliberada política para fortalecer al sector financiero en detrimento de los otros sectores. La abusiva influencia de la banca privada sobre los mandos del Estado ha conducido a la bancocracia. Su poder es tan grande que ha logrado congelar noticias sobre sus actos de corrupción en diferentes medios, con la amenaza de retirar sus sustanciosos anuncios. La mayoría de los Presidentes y apoderados generales de los Bancos, residen en el exterior o viajan constantemente para evitar ser notificados de las demandas judiciales en su contra; sin embargo, los Bancos ejecutan miles de demandas por año en los Juzgados y son implacables con sus deudores, especialmente los tarjetahabientes, a los cuales le quitan hasta sus instrumentos de trabajo para pagarse las deudas que se acrecientan día a día por los intereses usurarios y cobros de todo tipo.

¿El actual gobierno favorece al sector bancario?

Muchos ejemplos lo pueden demostrar: Nicaragua es un país agropecuario, No obstante, se descuida al sector cafetalero, que está en crisis, a los productores de granos básicos, a los ganaderos, a los exportadores de maní y de ajonjolí. Todo esto contrasta con los enormes beneficios financieros que han recibido los banqueros, prestamistas y usureros, que son una ínfima minoría y no trabajan en beneficio del país, sino en el suyo propio. El Gobierno está al servicio de la banca.

¿El Presidente no gobierna en beneficio de la mayoría?

Ni siquiera en beneficio de la mayoría de su partido. El Presidente está al servicio de los bancos y gobierna en beneficio de ellos. En Nicaragua 50 banqueros pesan más que un millón de votos. El Presidente Bolaños no es el presidente de todos los nicaragüenses que dice ser, ni siquiera de aquellos que votaron por él, es el servidor de la oligarquía financiera.

¿Contribuye el sector financiero al desarrollo del país?

De ninguna manera, es un sector parasitario que se beneficia, con apoyo gubernamental, de todos los fondos que llegan al país. Con sus tasas de interés usurarios, frena el desarrollo del país. Hay una evidente desproporción en los intereses practicados por los bancos.

Por la tajada del león

¿Es conveniente una ley para regular los intereses de las tarjetas de crédito?

¡Desde luego! La insana práctica de los emisores de tarjetas de crédito de cobrar intereses desproporcionados, intereses sobre intereses, y otros gastos dudosos y sospechosos, ha obligado a muchos miembros del Poder Legislativo a preparar un proyecto de ley para proteger a los poseedores de tarjetas, como se ha hecho en otros países del hemisferio. Un intento anterior no tuvo éxito debido al poder de los bancos, que lograron engavetar la ley en la Asamblea Nacional. La vigilancia bancaria tiene que ser estricta, especialmente en las economías más débiles, como Nicaragua, para evitar que los banqueros se enriquezcan explotando inmisericordemente al público, como ha sucedido con las tarjetas de crédito, con la enorme diferencia entre la tasa de interés activa que cobran y la pasiva que pagan los bancos a los depositantes. Estas dos tasas de interés debieran de estar relacionadas para evitar la usura.

¿El sector bancario se lleva la tajada del león?

El desmesurado crecimiento del sector financiero es una prueba. Esto contrasta notablemente con el desarrollo de sectores importantes. El sector bancario crece en detrimento de los otros, las altas tasas de interés impiden el desarrollo del país. Los intereses usurarios y el anatocismo practicado en las tarjetas de crédito contribuye notablemente a ese crecimiento. De acuerdo a los informes, en diferentes países latinoamericanos se han multiplicado las quejas en contra de los bancos y otras instituciones financieras emisoras de tarjetas, especialmente por los altos intereses y los cargos adicionales por servicios no solicitados. Es por esa razón, que la mayoría de los países están regulando la emisión y utilización. En Guatemala, por ejemplo, con las leyes aprobadas por el Congreso, la tasa de interés mensual que se cobraba a los tarjeta-habientes bajó de un 5.5% mensual a 1.7%. En Argentina, la tasa no puede ser mayor que el doble de la tasa de interés pasivo.


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