Lunes 29 de Noviembre de 2004 Hora local | Managua, Nicaragua


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Los Chiles: Puerta hacia la esperanza
* Segunda Entrega
* Aunque lo nieguen, la mayoría de pobladores son de origen nicaragüense
* Autoridades ticas han mejorado condiciones carcelarias y sólo persiguen a nuestros compatriotas cuando les conviene
* El albergue de la localidad ha dado cobijo a muchas almas
Foto  

Nicas desembarcando en Los Chiles, poblado donde la mayoría de habitantes son originarios de Río San Juan.

 
Los Chiles es un lugar notorio por la cantidad de nicaragüenses que lo usan para ingresar a Costa Rica; además por ser el punto por donde son deportados los que capturan por estar indocumentados en la zona.

También es notorio porque ahí se ubica un albergue para los migrantes. Es atendido por la congregación de padres franciscanos, y la Pastoral Social de la Diócesis de Ciudad Quesada lo mantiene económicamente; además recibe donaciones de algunos buenos samaritanos del lugar.

A partir de octubre, son cientos y cientos los que entran a este país para incorporarse a las labores agrícolas. En estos períodos, hasta los agentes de migración son benevolentes con los connacionales, porque saben que vienen a trabajar.

Ingresar indocumentado por esa zona es tan fácil como conseguir colones en las comunidades nicaragüenses aledañas a Los Chiles; solo basta mencionar las intenciones y mostrar el dinero para el pago del “coyote”.

“Mejoran” condiciones

La atención en la oficina de migración ha mejorado notablemente. La celda en donde meten a los nicas antes de ser deportados ha sido remodelada.

Algunos datos reflejan que el 90 por ciento de su población, es originaria de Nicaragua o tiene raíces pinoleras. Sin embargo, hay cientos que niegan su nacionalidad.

El Consulado nicaragüense en el lugar reporta que acuden para tramitar un documento que los identifique, pero por las últimas disposiciones ahora les resulta más complicado por no contar con los tres documentos que se les exigen.

En el pueblo hay una cancha de fútbol. Por las tardes sus habitantes se reúnen para “jugar bola”. Mientras que en la noche, en los bares, se citan para tomar “Imperial” o “Cacique”. Quienes desean optar por una “Flor de Caña”, también la pueden conseguir.

Es una localidad tranquila y sus lugareños conocen con exactitud los horarios de arribo de las lanchas y unidades de buses; es oportunidad de hacer negocios. Se camina a cualquier hora sin temor y todos se conocen. Un extraño rápidamente es detectado, como les ocurrió al gráfico Isidro Hernández y a este servidor.

Bastó caminar unos metros desde la terminal de buses hasta la iglesia, para que un vehículo con un agente de migración nos siguiera. El oficial nos conminó a identificarnos e indicarle qué andábamos haciendo. Solo fueron unos instantes y la bienvenida.

Se respira cierto progreso y así se observa en los cambios que ha sufrido en infraestructura y en sus casas. Un cibercafé y una excelente cobertura telefónica, dan fe de que están conectados con el resto del mundo

Casas para nicas

Llegamos desde Ciudad Quesada, después de cuatro horas de viaje. Es menos tiempo, pero antes pasamos por un proyecto habitacional que recientemente fue inaugurado en las afueras del pueblo. La mayoría de sus beneficiados son nicaragüenses de bajos recursos económicos.

Antes de entrevistarnos con el padre José Orestes Téllez, encargado del albergue, decidimos indagar las rutas de ingreso de indocumentados. Todos las conocen y no es difícil conseguir quien hable de ellas.

“Aquí se puede ingresar por diversas partes, todo consiste en transportarte en una lancha y te ubiquen en uno de los puntos ciegos. Ahí te espera el compañero del ´coyote’ para trasladarte a un lugar donde podés tomar un vehículo”, indicó el colaborador anónimo.

Éste, nos aclaró, que para estar en la zona es seguro, pero que si se quieren trasladar a otros lugares los pueden capturar, porque en las carreteras se sitúan retenes migratorios sorpresivos.

Pagamos unos 30 dólares para que nos mostrara vía marítima los senderos y veredas por donde ingresan los nicas para evadir el control migratorio

Son numerosos y cercanos al pueblo. La Policía no los vigila en temporada de recolección agrícola, pero sí cuando ese período se vence y los nicas deben salir.

El albergue

Se funda por alternativa de la Pastoral Social de la Diócesis de Ciudad Quesada en coordinación con la congregación franciscana del lugar.

En temporada de operativos migratorios frecuentes, se llegan a recibir hasta cien nicaragüenses, en días normales unos 40. Además de darles techo y cama, se les brindan tres tiempos de comida.

“Funcionan gracias a las donaciones de la gente y a la labor de la Pastoral Social. Ahí no podemos decir que los ticos son malos. Los ticos ayudan en gran medida para la alimentación y recursos. También recibimos apoyo de un empresa maderera”, explicó el padre José Orestes Téllez, encargado del centro.

El dinero que se recoge sirve para apoyar en pagos de salarios y alimentación de las personas que atienden. Mientras que CRS (Caritas de los Estados Unidos) colabora con recursos para el pago de alquiler de edificio y otros rubros.

“El ser humano debe ser visto con dignidad tenga o no documento de identidad, el papel no da dignidad. Ante los problemas de los nicas muchos nos hacemos de la vista gorda para evadir”, opinó.

Sostiene que los primeros pobladores de Los Chiles vinieron de San Carlos, Río San Juan, y que su principal trabajo se da en la agricultura.

Para ingresar al albergue, el único requisito es que sea necesitado, que no tenga dinero. “Generalmente es por una noche y un día, se supone que es gente de paso. No somos oficina de migración para preguntarles si están legales o no, si tienen documentos o no. Atendemos a las personas, si alguien nos toca la puerta y está necesitado de ayuda se la brindamos”, reiteró el religioso.

Es del criterio que la campaña de sensibilización que viene desarrollando el obispo de Ciudad Quesada, Ángel Sancasimiro, ha hecho que la ciudadanía costarricense cambie de actitud hacia el migrante.

Considera que en esta zona la gente es más tolerante gracias al obispo, los franciscanos y los maristas que trabajan en pro del migrante. Esto es parte de las acciones de la Pastoral Social.

Necesidad mutua

“Hay conciencia de que el trabajo fuerte lo hacen los nicas y que son buenos trabajadores, pero cuando hacen algún delito lo generalizan, además que los nicas y los ticos tenemos diferencias culturales y a veces chocan, pero en general los costarricenses se han portado tolerantes, creo que han llegado a un momento de sentir que necesitan de los nicas, así como los nicas necesitan del empleo que le dan aquí”, argumentó.

El sacerdote oriundo de Granada valoró que el problema de los migrantes no está en Costa Rica, sino en Nicaragua, “porque nuestro gobierno, los empresarios privados deben generar trabajos para que la gente no se venga”.

Subrayó que los nicaragüenses abandonan su país, porque no hay empleos. “Hay comida, pero no hay trabajo para ganarse el pan de cada día”.

En recorrido por el desembarcadero, Natividad Angulo Obando esperaba abordar la lancha que lo llevaría a San Carlos. Estuvo en el país de vacaciones y visitando a su hijo Julio Angulo.

Confirma cambio de trato

“Pasé unos días. Antes viví y trabajé en Costa Rica. Nunca he tenido problemas y espero volver otra vez. Las autoridades han cambiado en su trato. Tratan mejor en estos tiempos”, refirió.

Una vez en el albergue, encontramos a más de 15 migrantes que pasaban la noche. Unos porque tenían familiares en el hospital y no podían viajar y otros porque les agarró la noche. No había indocumentados para deportar al día siguiente.

Acompañamos a un grupo mientras cenaba “pinto”, carne con picadillos, café y pan. “A mi mamá la operaron y no pude regresar a casa. Es una bendición este lugar. No sé cómo hubiera hecho porque no tengo reales”, comentó la joven Angela Bermúdez.

Mientras, otra daba su biberón a su bebé en uno de los cuartos. Horas antes, ella había pasado consulta en el hospital y no le dio tiempo de abordar el último bus. Otros veían la televisión en la sala.

El director de migración en Los Chiles, Dimas Beteta, expuso que a los nicas indocumentados no se les captura cuando hay temporada agrícola. “Solo se identifica a los que andan en otras cosas y a esos sí se les deporta”. Con los otros son más flexibles porque saben que viene a trabajar.

Aseguró que se han dado mejoras en las celdas donde se retiene a los nicas que son reportados. En otros casos, los indocumentados son enviados al albergue o les suministra comida la Iglesia Católica en la celda.

“Los nicas están sacando sus documentos. Se le está dando más información al migrante para que pueda solventar su estatus migratorio. La Pastoral Social ha hecho buen trabajo en ese particular; el problema es con los nuevos que quieren ingresar”, indicó.

A la vez que atendía en la ventanilla a varios de nuestros connacionales, explicó que el trámite de deportación se da en un lapso de 24 horas y que la acción se coordina con el Consulado de Nicaragua en Los Chiles.

Añadió que la estadía en la celda la asume la delegación, mientras esperan que los boteros los trasladen a Nicaragua. “En días picos hasta 100 por día son regresados, pero por ahora no hay muchos operativos por la temporada”, aclaró Beteta.

Julieta Gómez, cónsul de Nicaragua en Los Chiles, coincidió con el funcionario migratorio. “Se han reducido los operativos por las labores agrícolas, se dan pero son mínimos. Atendemos los casos en coordinación con entidades costarricenses y la Iglesia Católica”.



Las trabas burocráticas

Fuera de ese tema, los problemas que enfrenta la cónsul son otros, puesto que muchos nicaragüenses no pueden solventar su estatus migratorio o reclamar servicios a los que tienen derecho, por no contar con un documento que los identifiquen.

Por nuevas disposiciones de las autoridades nicaragüenses para emitir una identificación a un menor, se deben entregar cuatro documentos: partida de nacimiento, tarjeta de vacunas, fe de bautismo y boletín de clases.

“Son muchas las trabas administrativas para obtener un pasaporte ordinario. Con costo pueden tener partida de nacimiento, porque ya se bautizaron o están estudiando en Costa Rica.

“Se deben buscar alternativas de flexibilidad. El problema se agudiza, porque la mayoría son niños de padres separados”, sugirió Gómez.

Existen las intenciones de los padres de legalizar a sus hijos, pero es complicado lograrlo: Las consecuencias negativas son que no pueden recibir ayuda mientras no estén con sus documentos.

Para el caso de un adulto que necesita de su pasaporte ordinario, debe presentar su cédula de identidad de Nicaragua y la partida de nacimiento. Si lleva solo uno de los documentos llegará a perder el tiempo.

A esto, hay que añadirle que el precio del pasaporte es el doble que en Nicaragua y que deberán esperar más de un mes para que se lo entreguen. “Estamos atados, aunque quisiera ayudarles no puedo, porque no se puede ir en contra de la ley”, lamentó la funcionaria diplomática.

Migrantes nicaragüenses en el ya famoso albergue de Los Chiles, en Costa Rica.


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