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"Estoy a gusto con mi conciencia", afirmó Mejía, hijo del cantautor nicaragüense sandinista Carlos Mejía Godoy, en declaraciones telefónicas a la AFP desde la base militar de Fort Stewart.
"Me hubiera gustado haber hecho más, pero por lo menos sé que he hecho lo correcto", agregó el militar, que tiene a la vez la nacionalidad nicaragüense y costarricense, así como la residencia legal en Estados Unidos desde hace diez años.
Mejía, de 28 años, se negó a regresar a Irak tras gozar de un permiso de dos semanas en Estados Unidos en octubre de 2003, unos cinco meses después de haber llegado a finales de abril al país árabe para participar en su reconstrucción.
"Vine y decidí no volver, porque puse en duda la legalidad constitucional e internacional de la guerra y porque me sentía opuesto moralmente a las cosas que había visto allá como soldado", explicó el militar, efectivo de las Fuerzas Armadas estadounidenses desde 1995.
Pese a no querer dar demasiados detalles antes del juicio, el soldado no disimuló su desilusión por lo que había visto en Irak. "Vi que la guerra en sí era muy injusta", confesó.
"No era lo que yo pensaba como soldado, de que íbamos a atacar a un enemigo definido y que iban a morir soldados en contra de enemigos", explicó.
"Vi más bien que moría mucha gente inocente, muchos civiles", aseguró, atribuyendo la responsabilidad de "muchos problemas, muertes y heridas" a "la ambición y el mal juicio de muchos comandantes del Ejército".
Prisioneros maltratados
Mejía admitió además haber visto a prisioneros maltratados "tan temprano como en mayo de 2003", unos días apenas después de haber llegado al país árabe para participar en su reconstrucción.
"A principios de mayo fuimos a un campo de retención de prisioneros y allí (...), nosotros empezamos a ver que no se dejaba dormir a los prisioneros por muchas horas", recordó el militar, quien identificó el lugar de los hechos como Al Assad.
"Además había maltrato psicológico, los amenazaban de muerte, les gritaban y los insultaban", declaró. "Era algo que no parecía correcto", afirmó.
A medida que pasaba el tiempo, el centroamericano también se dio cuenta de que "la guerra era muy injustificada".
"Todas las razones que nos habían dado, resultaron ser mentiras", afirmó, en alusión a las armas de destrucción masiva que los soldados de la coalición no encontraron.
Mejía, quien aseguró no temer la decisión de la Corte Marcial, presentó además una petición de no regresar a Irak por objeción de conciencia, una solicitud que está tratada por separado.
Velada en entrada de la base
Su madre, Maritza Castillo, que viajó a Fort Stewart para participar en una velada esta noche delante de la entrada de la base y presenciar el juicio, dijo confiar en que el tribunal "sea justo" con Mejía, al que "apoya al 100%" y del que se siente "orgullosa".
"Resulta que mi hijo, que escuchó la voz de su conciencia, se negó a participar en esa guerra y a torturar prisioneros en Irak, está siendo juzgado ahora como un desertor", afirmó.
"Y resulta también que Lynndie England (una de los siete soldados acusados de torturar a prisioneros iraquíes), que obedeció a las órdenes de sus superiores, también va a ser juzgada", agregó.
"¿Dónde está la verdad? ¿dónde está la justicia?", preguntó. Al fin y al cabo, "los soldados son los que siempre pierden", lamentó.
CARTA DE CARLOS MEJIA
El cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy envió la siguiente carta a su hijo Camilo, quien enfrenta una corte militar, luego de haberse entregado a las autoridades, tras su deserción de las tropas de Estados Unidos en Irak.
El texto de la misiva dice lo siguiente:
Carta a Camilo
Querido y admirado hijo:
Faltan pocas horas para celebrarse la Corte Militar que te juzgará por tu actitud digna y valiente de negarte a seguir participando en una guerra absurda e inmoral.
Sé que tu corazón nicaragüense está sereno y en paz. Tus padres, que hemos seguido palmo a palmo tu desarrollo y tu evolución como ser humano, sabemos que --desde niño-- has sido un chavalo firme en tus decisiones. Por eso, no dudamos que en este momento crucial de tu vida, te enfrentarás a esta dura prueba con el mismo espíritu recio y batallador con que has batido todos tus desafíos.
Tu familia está más cohesionada que nunca para apoyarte. Y, tal como me han expresado miles de ciudadanos nicaragüenses en la calle, en muchos hogares habrá una humilde vela encendida, como símbolo de solidaridad con tu causa.
¡Animo, hijo! Con la fe en Dios y la esperanza de que tu Objeción de Conciencia será respetada, te mando --en mi abrazo-- el abrazo de un pueblo que te dice:
¡¡¡Adelante, Camilo!!!
Gracias por tu coraje. ¡Te quiero!
Carlos Mejía Godoy
Managua, Nicaragua, 18 de mayo de 2004
Día del nacimiento del General A. C. Sandino.
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