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¿Cómo equilibrar el hecho de hacer dinero con la ética cristiana, cuando al mercado se le ha elevado a la categoría de divinidad?
El doctor Guillermo Molina, Presidente de OMEC-Nicaragua, contestó que nadie funda una empresa para perder. La empresa está hecha después de análisis de mercado, estudios económicos que garantizan que podés tener un margen de utilidades.
No es ningún pecado tener eso, ni tampoco es pecado ser rico. El pecado está en no pagar adecuadamente los salarios justos, no pagar correctamente las prestaciones y no pagar los impuestos, en utilizar los sobornos e influencias para conseguir los contratos, porque entonces no estás cumpliendo con la voluntad de Dios.
Si pagás un buen salario, aplicando una justicia social correcta, si tratas bien a tus clientes, dándole productos o servicios de calidad a un precio justo, entonces cumplís la voluntad de Dios y ahí es donde Dios te prospera en el negocio.
El empresario, anotó Molina, debe pensar, sobre todo si es cristiano, que la empresa no se le da para que se haga rico, sino para que se le entregue y sea un canal de bendición a muchas personas: bendiciendo a los trabajadores, los clientes y los proveedores, y recibiendo lo que en justicia a él le corresponde en utilidad.
La ética
Ahora, dice Molina, la gente de negocios no dice gané una licitación, sino me le fui arriba a los otros. Es un concepto de corrupción desde la misma concepción del negocio.
“No se está permitiendo que Dios haga el negocio y que nosotros actuemos de acuerdo a su voluntad. El Señor dijo: te prosperaré y te daré salud, en la medida que prospere tu alma. Tenemos en Nicaragua empresarios que son cristianos los domingos, y el resto de la semana actúan como cualquier otro. Pretendemos que el cristiano sea cristiano en su empresa, en su familia y en la iglesia.
Destacó que los sobornos y negocios turbios son un mal en la sociedad, donde incluso se registra lavado de dólares, y hay quienes llevan a darle al sacerdote o pastor una cantidad fuerte de dinero y quieren de esa forma legitimar el negocio que hicieron.
Molina abogó por un cristianismo práctico, real, cotidiano y no dominical. Por eso hablamos nosotros que somos laicos. No queremos hablar sólo en el espíritu, como dicen algunos, porque sabemos que el espíritu de Dios habla por nosotros todos los días de acuerdo a la voluntad del Señor.
¿Qué es un empresario cristiano?
Hablamos de personas cristianas comprometidas, sean católicas, evangélicas o de cualquier denominación. Comprometido con el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y por supuesto con la ética que se establece en la Escritura que no es más que la única ética que siempre ha existido, porque ahora la cambian y le ponen diferentes nombres: “Ética situacional, racionalista, empresarial”.
Nos interesa que el empresario sea fiel a la ética y combata la corrupción y luche contra el oportunismo y engaño que se ha venido generando a través de los tiempos en esta corriente neoliberal, dijo.
Queremos hacer los negocios de forma transparente, en base a competencia y calidad, y no en base a influencias, sobornos o mentiras.
Nuevas categorías sociales
El doctor Molina dijo, por otra parte, que una de las cosas con que han querido acomplejar a los micros y pequeños empresarios es que “ustedes no tienen dinero”.
Pero, aclaró el presidente de OMEC, todo el que tiene una pequeña empresa es pequeño empresario: un taxista, un barbero, el dueño de una farmacia es un micro empresario.
Nos han hecho creer que para ser empresario se debe ser rico. La situación en Nicaragua es que el pequeño y micro son empresarios, pero pasan por muchas dificultades, y le quieren deslegitimar su derecho a llamarse empresario.
Y en la OMEC, a nivel mundial hay de todo, desde un taxista, como ya se vio, hasta el señor Z. Hatkin, un multimillonario que ha venido en su avión privado a visitar al capítulo nacional.
Pero desde los micros hasta los grandes, la idea aceptada es que “nosotros podemos cambiar los paradigmas que existen en el mundo de los negocios, los hábitos, y las costumbres”.
“Vamos a poder hacer una transformación efectiva en el ámbito comercial y empresarial del mundo, empezando por Nicaragua. Estoy claro que es una lucha muy dura, pero se puede cambiar si nosotros los hombres estamos dispuestos a cambiar de actitud”.
Molina dijo que se debe estar claro de que en Nicaragua “nacimos para ser ricos, es la voluntad de Dios, pero nos han querido meter en la cabeza que somos pobres, en síntesis somos un grupo de harapientos sentados sobre sacos de oro”.
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