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Opinión

El panamericanismo y el efecto “Doctrina Monroe”
Ulises Juárez Polanco y Aquiles Pérez
ulises_juarez@hotmail.com y aquilesprz@hotmail.com

El panamericanismo (pan= toda, América) es un movimiento que pretende fomentar las relaciones y la colaboración entre los Estados de América, en el cual lo más interesante es observar la peculiar vinculación entre Estados Unidos y el resto de las repúblicas del continente. La primera observación es que el panamericanismo se convierte precisamente en la unión de dos elementos: EU y... el resto del continente.

¿Cómo nace este fenómeno? Cierta forma de asociación panamericana nació con la independencia de las distintas colonias españolas y portuguesas en el siglo XIX. Simón Bolívar presintió que el mayor riesgo al que se enfrentaban las nuevas naciones era su desunión, por lo que propugnó la federación de todas ellas en una estructura de carácter supranacional. En la Carta de Jamaica (1815) ya había expuesto la idea de unir toda Sudamérica, desde Chile hasta México. Pero fue en 1826 cuando se convocó por vez primera, a instancias del propio Bolívar, una reunión de las recién creadas repúblicas, que se celebró en Panamá. Estados Unidos, a pesar de ciertas dudas iniciales, se desinteresó en participar en el proyecto bolivariano de federación hispanoamericana; en 1823 había proclamado la Doctrina Monroe (“América para los Americanos”, es decir, fuera europeos que el pastel de América es exclusivo de Norteamérica) y no tomó parte activa en el movimiento, prefiriendo esperar una “mejor oportunidad”. (¿Contradicción? ¡Claro!)

Acabada la Guerra Civil estadounidense (1861-1865), Estados Unidos se mostró cada vez más interesado en el comercio con Sudamérica, dada la presencia cada vez más activa de Gran Bretaña en la zona. Entre 1889 y 1890 se celebró en Washington, la I Conferencia Panamericana, en la que se sentó las bases para el moderno sistema de cooperación panamericana. No hay que olvidar, no obstante, que Estados Unidos venía aplicando desde los primeros años del siglo XX la denominada política del Big Stick (“gran garrote”) e interviniendo militarmente en diversas repúblicas. (¿Otra contradicción?)

Después de esta I Conferencia Interamericana se habían dado otras reuniones de los Estados americanos. Los objetivos eran claros: EU pretendía crear un sistema de seguridad regional bajo su hegemonía, así como una comunidad económica hemisférica dominada por el capital norteamericano. En la II Conferencia Internacional Americana (México, 1901) el tema principal fue el arbitraje. EU insistía en mantener el orden de los países de América para que no hubiese intervenciones extra-continentales. Contradicción: ellos podían intervenir si el orden sufría serios trastornos en la región. Es decir, EU se convertía en el Estado-Policía del continente.

Le sigue la III Conferencia (Río de Janeiro, 1906), en donde se reorganiza la “Oficina Internacional de las Repúblicas Americanas”, la cual, en la IV Conferencia (Buenos Aires, 1910) adopta el nombre de “Unión Panamericana”. Nota interesante es que la delegación brasileña cuestionó el valor y vigencia de la Doctrina Monroe, lo que desagradó a EU, que argumentaba que “el derecho a intervenir los demás países de América era para proteger las vidas y propiedades de sus nacionales”, y negaba cualquier otro argumento que negara las “virtudes” de la Doctrina Monroe. ¡Ah, las maravillas del tío Sam!

Después de la I Guerra Mundial nos ubicamos en la V Conferencia Interamericana (Santiago de Chile, 1923). ¿Qué sucede en esta Conferencia? Primero, se plantea la renovación de las relaciones interamericanas. Los gobiernos latinoamericanos invocan la esencia de la ideología de Wilson y sus 14 puntos, ¿para qué es invocada la ideología de Wilson? Para que EU abandone su posición privilegiada de “hermano mayor” entre las naciones americanas. Segundo, el hecho de que EU contaba con la presidencia indefinida de la Comisión Directiva de la Unión Panamericana creó un conflicto. ¿Qué ocurre? EU inicialmente se opuso a la idea de que el presidente fuera de un país pequeño (elegido libremente y por un período limitado), pero eventualmente llega a aceptar el punto de vista latinoamericano, aunque se mantiene firme en decir “no” a la idea multilateralizar la Doctrina Monroe (propuesta uruguaya), sustituyendo la seguridad colectiva por la hegemonía protectora de un solo y único país. (Siguen las contradicciones).

Uruguay entonces propone la creación de una sociedad o liga de Estados Americanos (similar a la Sociedad de Naciones o a la Unión Europea actual). EU rechaza las ideas progresistas de Uruguay. Para EU “la Doctrina de Monroe era intocable y se reservaba el derecho de actuar unilateralmente para proteger sus intereses nacionales”.

Vale la pena aclarar que la Doctrina Monroe ha tenido una considerable repercusión como elemento característico de la política exterior de Estados Unidos y ha encontrado un gran respaldo en ese país. Sin embargo, Estados Unidos la ha usado como pretexto para justificar su injerencia en los asuntos internos de otras naciones americanas, al no establecerse en la formulación original una distinción clara entre los intereses de Estados Unidos (“América”, es decir, Norteamérica) y los de las naciones vecinas (“América”, el continente).

Desde la misma época de su manifestación, la Doctrina Monroe fue ampliamente rechazada, tanto por los gobiernos como por las fuerzas políticas de la mayoría de los países latinoamericanos, que entendieron perfectamente los intereses que se escondían tras su formulación. A mediados del siglo XIX, el presidente mexicano Benito Juárez expresó su famoso proverbio como respuesta a Monroe: “Tanto en los individuos como en las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

(*) managua, julio de 2004/


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