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Dicen las crónicas, que un buen día de 1966, en una montaña que servía de cobijo a la guerrilla, se hallaba una columna sandinista enseñando a un grupo de campesinos a manejar las armas de combate. De momento, su comandante, el mítico guerrillero Carlos Fonseca Amador, pronunció las palabras mágicas: "Y enséñenles también a leer".
Una nueva pedagogía nacía en Nicaragua. Enseñar a leer al que no sabe. Sin esperar nada a cambio. No se precisa obligatoriamente de licenciados, ni de intelectuales ni de graduados en Harvard. Sólo se requiere una buena dosis de amor, humildad y cariño al prójimo. Ilusión por enseñar el a-e-i-o-u. Tan sencillo. Tan grande. La Cruzada Nacional de Alfabetización (1980) El analfabetismo condiciona a los humanos, y aunque no hay reglas fijas, las personas que lo sufren suelen ser dóciles, moldeables, calladas, introvertidas. Asumen su rol frente a las clases privilegiadas y educadas. No protestan. Asienten con la cabeza o con una tímida sonrisa. Firman con el pulgar un papel lleno de palabras que no saben interpretar. Y venden su fuerza de trabajo a precios de saldo. Es por eso que el analfabetismo ha sido y es uno de los principales instrumentos utilizados por algunas dictaduras y por algunos gobiernos para poder controlar y manejar a la muchedumbre. También para convertirlos en "carne de maquila", en esclavos para empresarios privados e inversionistas extranjeros. El 19 de julio de 1979 triunfó la Revolución Popular Sandinista. La herencia de más de 40 años de dictadura somocista fue devastadora en muchos aspectos. En el cultural, la dictadura llevó a Nicaragua a un triste 52% de analfabetismo entre su población, mayoritariamente campesinos y gente pobre. Una de cada dos personas en Nicaragua no tenía oportunidad de conocer su historia, leer los periódicos, el Popol Vuh, o distinguir un contrato laboral de una carta de amor. 130.000 jóvenes convertidos en maestros Nicaragua no estará plenamente liberada mientras existan analfabetos. Bajo esta premisa, el nuevo gobierno fijó las bases para iniciar con la Cruzada Nacional de Alfabetización (CNA). Durante los siguientes meses se cimentaron los pilares organizativos, temáticos, humanos y técnicos de la CNA, para que un 23 de marzo de 1980 todo estuviera listo. 130,000 jóvenes convertidos en maestros se reunían en la Plaza de la Revolución de Managua, para enfrentar la utopía. De allí, partirían con diferentes rumbos, pero con idénticas ilusiones, esperanzas y metas. 650,000 analfabetos los esperaban en los lugares más perdidos de la geografía nicaragüense. Durante cinco meses se mezcló la solidaridad y la ilusión del joven maestro popular con la ternura y humildad del campesino. Se fusionaron dos mundos conscientemente separados por la dictadura. El joven alfabetizador proveniente de las ciudades se asombró de la pobreza y de las deficiencias sanitarias en el campo y la montaña. Pero también se empapó de recuerdos y vivencias jamás percibidas por sus sentidos. Se impregnó de la dignidad, de la sencillez y de la humanidad del campesino. Conoció y participó de sus costumbres, de su idiosincrasia, y de su forma de vivir. Degustó la gastronomía típica de las montañas, aprendió a ordeñar vacas, a cortar cacao, a moler maíz en piedra, a llevar agua en cántaro, a sembrar café, a recolectar frijoles, a sacar caldo de caña… El campesino, aparte de letras y números, conoció del maestro la vida y la rutina en las ciudades. Sus encantos y sus desencantos. La existencia de los coches y de los atascos. De los teléfonos y de las primeras computadoras. Con la CNA llegaron a la montaña cuatro décadas de sucesos y noticias que quedaron perdidas y retenidas en el telón de la ignorancia que tejió la dictadura. La CNA fue un intercambio de sabiduría y experiencias. Un proceso recíproco de aprendizaje. Unos alfabetizaron con letras y otros con sus vidas. Unos eran analfabetos de los números y otros en agricultura y ganadería. Todos eran analfabetos, y todos se alfabetizaron. El 23 de agosto de 1980, en la Plaza de la Revolución, todos los maestros populares se volvieron a reunir para celebrar el triunfo de la alfabetización. En sólo cinco meses se rebajó a un 13% el índice de analfabetismo. De un 52 a un 13%. ¿Cuál fue el truco? El amor, indudablemente el amor de decenas de miles de personas, que un buen día dejaron a sus familias, a sus amigos y sus casas para enfrascarse en esta impresionante aventura de solidaridad desenfrenada. Por semejante hazaña, la Unesco otorgó a Nicaragua el premio Nadieshka K. Kroupskaia. Ese día, el pueblo se desprendió definitivamente del somocismo. Nicaragua era liberada. El último año de revolución no requirió de fusiles. Simplemente de lápices y cuadernos. Nicaragua en la universidad La CNA sólo fue la etapa inicial. El pueblo analfabeto había recibido las herramientas básicas para poder desenvolverse con normalidad en la nueva sociedad nicaragüense. Una segunda etapa, o segundo proceso de aprendizaje, estaba por venir. La alfabetización fue la secundaria, y ahora Nicaragua entraba en la "universidad". Sus tres ejes o "asignaturas" principales, eran la alfabetización, la salud y la producción. La alfabetización era el mínimo indispensable y necesario para el nuevo hombre libre. La salud, significaba terminar con la extrema precariedad sanitaria que sufrió el campesino pobre durante la dictadura. Las cifras hablaban de miles de niños muertos al año, en enfermedades fácilmente curables. Se trataba de prevenir. Trasmitir las nociones básicas de higiene personal y comunitaria. Educar al campesino para evitar cualquier factor que pudiera derivar en enfermedades y epidemias. También para combatirlas. Nueva cultura de producción: hombres participativos y dinámicos Una nueva cultura de producción era el eje principal de la segunda etapa. Un modelo donde el campesino y el pobre dejaban de ser almas en pena para transformarse en hombres participativos y dinámicos. Un modelo que se basaba en la producción de bienes autóctonos y tradicionales, que ayudara a abastecer las necesidades propias del país y que sirviera como motor de la economía mediante la creación de puestos de trabajo, que desembocaran en bienestar para la sociedad. Este modelo pedagógico vino acompañado de medidas políticas y económicas. Por eso se otorgaron cinco millones de hectáreas a los campesinos. Se dieron medios para trabajarlas. Se asesoró en técnicas que desconocían. Se crearon cooperativas. Se favoreció la ganadería nacional. Se concedieron créditos a interés asequible... Un cuarto eje, era el respeto por el medio ambiente. El cambio en las formas de producir y consumir conllevaría de por sí una reducción de los impactos negativos sobre el medio ambiente. No obstante, en el campo, se instruyó al campesino a preparar su propio abono orgánico. Se reforestaron montes y muchas cuencas de ríos, que previamente habían sido sesgadas por la motosierra transnacional. Y en general, se fomentó una mentalidad ecológica entre la sociedad, inexistente hasta el momento. La cultura propia y autóctona era otro aspecto en la nueva década. Se promocionaron las diversas expresiones culturales y artísticas que emergían de la sociedad. Se rescataron canciones, historias, bailes, recetas, cuentos y tradiciones, extraviadas como consecuencia del analfabetismo. Y resurgieron aquellos conocimientos y trucos populares aplicables en medicina, agricultura y ganadería. La alfabetización y su segunda etapa, en general, se trataba de un proceso para transformar al hombre, el cual, consecuentemente, acabaría transformando el país. Pero no sólo liberó al hombre como un ser individual. También hizo que la sociedad se agrupara y se organizara. Se implementó una conciencia colectiva superior a la individual. Se crearon comités de salud, comisiones de barrio, movimientos comunales... Pero de inmediato vino la contrarrevolución. Una especie de guerra civil sintética, diseñada en los laboratorios de la CIA durante la Administración Reagan. Llegó también el bloqueo económico. Nicaragua fue asfixiada y flagelada. Nicaragua fue manipulada, dirigida y tergiversada. Nicaragua sucumbió en una lucha salvaje entre hermanos. 100,000 fueron los muertos, y cientos de miles los lisiados, emigrantes y empobrecidos. La economía se vino abajo. La deuda externa se multiplicó. Los sueños de la CNA y de sus brigadistas fueron pisoteados y obstaculizados. Después de 10 años de conflicto se firmó la paz. Se convocó elecciones. El 25 de febrero de 1990 la Unión Nacional Opositora (UNO), coalición formada por 11 partidos (entre ellos el Partido Comunista), le ganaba las elecciones al Frente Sandinista de Liberación Nacional, liderado por Daniel Ortega. El cambio era evidente. Pero, ¿cómo influirían todos estos acontecimientos en el espíritu de la CNA? Los 90 y el nuevo milenio El caso de San Francisco Libre
* La alfabetización y su segunda fase
* En San Francisco Libre se materializó un modelo de desarrollo popular alternativo, mucho más justo, solidario y ajustado a las necesidades, capacidades y características de los pueblos pobres Por Vicente Boix Bornay Los cambios políticos y económicos que acechaban a Nicaragua no permitirían un desarrollo educativo y estructural como el expuesto. La alfabetización y su segunda fase no se acoplarían a una Nicaragua que volvía a espatarrarse a un mundo donde se hablaba de mercados, inversiones y privatizaciones. Penetraba de nuevo el modelo educativo tradicional y alienante. Aquel cuyas enseñanzas afirman que la globalización es buena porque abre un impresionante abanico de productos a los consumidores, en un país donde el 60% de sus personas son pobres y extremadamente pobres, y que a duras penas pueden comprar una pastilla de Acetaminofén cuando sufren de dengue. Ministerio de Educación contra la educación popular El nuevo Ministerio de Educación, inició las "cruzadas" contra la educación popular. Suspendió los planes educativos y llegó a quemar libros en la cercanía del propio Ministerio1. También estableció su propio programa de educación de adultos. Pero el amor de la CNA se reencarnó en los numerosos municipios, comunidades y barrios, que en los noventa se alfabetizaron gracias a la coordinación de la Asociación de Educación Popular Carlos Fonseca Amador. En algunos de estos lugares se desarrolló también la segunda etapa del proceso. Se fueron declarando Territorios Libres de Analfabetismo por toda Nicaragua, y se fue mejorando la situación de miles de personas. La alfabetización no era la gran máquina de la década anterior. No atendía a todo un país. No recibía apoyo gubernamental. No había miles a su lado. Pero en su nueva etapa, la alfabetización seguía manteniendo firme sus principios, su estructura educativa y sus valores humanos. El reto estaba por venir. Se llamaba San Francisco Libre. Un municipio de 10,000 habitantes, ubicado a 75 kilómetros de Managua, y en donde los esqueletos de las casas eran de madera repellada con lodo y diferentes tipos de estiércol (gallina, vaca, etc...). Inconscientemente, servían como criadero de mosquitos, que facilitaban la transmisión de diferentes enfermedades como la malaria. Por eso, San Francisco Libre era uno de los municipios más enfermos de Nicaragua. Sus gentes cocinaban en botes y no en sartenes. Hacía siete años que no llovía. Veintisiete de sus veintinueve ríos y riachuelos se habían secado. Ya no crecía el plátano, la yuca o el frijol. Sólo lo hacía el trigo. Por eso, muchos de sus habitantes sólo comían tortillas de trigo con sal. La única fuente de ingresos era la tala caníbal de su bosque, que producía leña para los fogones, y que era vendida en Managua. Más de cien camiones salían al día repletos de leña. La mayoría de los 662 km2 de San Francisco Libre, estaban en proceso de desertificación. Esto influía negativamente en su microclima, convirtiendo San Francisco Libre en un horno polvoriento. Las autoridades nacionales, en 1990, auguraron que el municipio moriría en menos de cinco años. Tal desolación impulsaba a su gente a emigrar a Managua. Allí se establecían de cualquier forma en barrios periféricos, conformando círculos de pobreza que derivaban en más pobreza, miseria, desigualdad y delincuencia.2 Y así se inicio la alfabetización, para que un 23 de agosto de 1993 San Francisco Libre se declarara Territorio Libre de Analfabetismo, y rebajara su índice de un 44,19% inicial a un 3,84%. Un arduo camino quedaba por recorrer. La denominada ya post alfabetización. Durante varios años se ejecutaron varios proyectos de desarrollo, enfocados a mejorar las condiciones de vida de la gente más vulnerable. Escuela Campesina
Para los campesinos y jóvenes que se formaban en la Escuela Campesina se llevaron a cabo numerosos proyectos en diversas comunidades, donde se crearon plantaciones colectivas de piñas, mangos, aguacates, verduras, pitahayas, entre otras. También se levantaron porquerizas y corrales para gallinas, para vender la carne a industrias de embutidos. Estos proyectos permitieron que el campesino, aparte de llevar a la práctica lo aprendido anteriormente, obtuviera unos ingresos extras para los gastos de su familia. Pero con el paso de los años, los proyectos se fueron derrumbando por la mala planificación de algunos, por los intereses económicos de unos pocos, y, principalmente, por el Huracán Mitch, que asoló Centroamérica en 1998. Sólo en San Francisco Libre acabó con la vida de 6,000 cabezas de ganado y borró del mapa varias comunidades. Transformándolos en seres pensantes No obstante, las lecciones aprendidas en San Francisco Libre fueron muy ilustrativas y positivas. Como me dijo Graciela Scheller --cooperante alemana afincada en el municipio--, la alfabetización "abrió el espíritu de las gentes, transformándolos en seres pensantes". Eliminó esa mordaza en la mente, utilizada en tiempos pasados por la dictadura. Los preparó en diversas técnicas agrícolas, ganaderas, domésticas, sanitarias y económicas; y afianzó la capacidad y organización comunitaria. Nuestro mundo está orquestado para que los millonarios se transformen en multimillonarios, y los pobres en miserables. Cada vez existen más desigualdades derivadas de modelos económicos incoherentes, diseñados para el enriquecimiento lícito de unos pocos, e impuestos por la fuerza --y por la guerra-- al resto de humanos, como un dogma de fe maravilloso, único e irreversible. Es por este motivo, sin duda alguna, que la enseñanza más importante obtenida en San Francisco Libre fue la materialización de un modelo de desarrollo popular alternativo, mucho más justo, solidario y ajustado a las necesidades, capacidades y características de los pueblos pobres. Lejos de los pronósticos de hace una década, San Francisco Libre, a noviembre de 2002, seguía muy vivo; y mientras sigan vivos modelos de vida y de desarrollo alternativos, se mantiene viva la llama de la esperanza y el grito de guerra pacífica, de millones de personas en el mundo: otro mundo si es posible. 1 BARRETO, P.E.: La pedagogía del amor, Aepcfa, Managua, Nicaragua, 1996, pag. 13 2 Muchos de estos datos han sido obtenidos del libro de Orlando Pineda, "La pedagogía del amor en Nicaragua".
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