Domingo 12 de Diciembre de 2004 Hora local [an error occurred while processing this directive] | Managua, Nicaragua


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Opinión

El sufragio universal: más que un simple derecho
María Félix Estrada A. (*)
estradalonso@yahoo.com

Es muy difícil hablar de democracia, sin mencionar que una de sus principales características la constituye la figura del Sufragio Universal. Guillermo Cabanellas define Sufragio Universal como: “la institución de carácter democrático, que concede a todos los ciudadanos la facultad de elegir a sus gobernantes, o al menos a los legisladores y administradores locales”.

Esta institución nace gracias a las luchas que fueron encabezadas por distintos movimientos y organizaciones sociales, políticas y sindicales, las cuales toman un mayor auge con la Revolución Industrial, pero logran causar efectos jurídicos y prácticos después de la Segunda Guerra Mundial. Incluso, la universalidad del voto se concretizó en la segunda mitad del siglo XX; en Francia, al sector femenino se le permitió votar hasta después de 1945, en Nicaragua este fenómeno ocurre en 1950.

Nuestra Constitución Política en su artículo 2 reconoce, que la soberanía reside en el pueblo y la ejerce a través de instrumentos democráticos para poder incidir directamente en las políticas nacionales.

Sin embargo, el poder político lo ejerce por medio de sus representantes elegidos por sufragio universal, igual, directo y secreto. Estas características, las podemos definir de la siguiente manera:

a) Universal: todos los ciudadanos tienen derecho a ser electos o elegidos sin distinción de ninguna clase (por razones económicas, ideológicas, sexo, raza, religión, entre otras).

b) Igual: no hay distinción en la importancia del voto, todos son iguales en cuanto a valor numérico contable.

c) Secreto: la intención de voto y la inclinación político-partidaria de una persona debe ser protegida a través de los medios físicos necesarios.

d) Directo: el ciudadano tiene derecho a ejercer su derecho directamente sin intermediarios.

e) Libre: cuando el ciudadano decide votar o no hacerlo, y en el primer caso por quién, debe tomar su decisión sin ningún tipo de coacción o cualquier otra forma de amenaza.

En el caso de nuestro país, cuando queremos analizar el sufragio universal nos conlleva a pensar que no es un simple derecho de elegir o ser electo. Estamos hablando de una responsabilidad ciudadana, de un deber cívico. Es una forma de ejercer el poder; sin embargo, cuando un número considerable de personas se abstiene, se le está entregando el poder a un grupo específico, que en muchos casos – a como sucedió en las pasadas elecciones municipales- constituye una fuerza política uniforme y disciplinada.

Ser ciudadano es más que tener dieciséis años, es tomar una posición activa dentro de la sociedad, ejerciendo sus derechos con responsabilidad, participando en la formulación de estrategias que repercutirán en la misma población y sobre todo reclamando cuando un representante político comete ilegalidades.

Pero surge un inconveniente, ¿tendrá capacidad una persona de reclamarle a un representante de sus actuaciones, cuando no ejerció su deber ciudadano –y que quizás con su voto no hubiese llegado al poder? Sin duda alguna desde el punto de vista legal, sí tiene el derecho porque es una situación que le perjudica; pero desde el punto democrático tiene mayor preponderancia aquel que depositó su voto de confianza y fue traicionado. Quizás, una forma de castigo que encontró gran parte del sector liberal al sentirse traicionado se demostró en el abstencionismo; sin embargo, no es la mejor forma de demostrar el poder del pueblo. Ante este acontecimiento resulta concluir que la ciudadanía no confía en los representantes, ni en las instituciones o figuras legales.

Cabe mencionar que otro problema que enfrenta la democracia es el garantizar el sufragio universal de aquellos que tienen la intención de ejercerlo. En la mayoría de los países de América Latina, incluyendo Nicaragua, hay problemas con los padrones electorales.

Es verdad, que una gran parte de la población no acudió a las juntas receptoras de votos, pero otras que pretendían votar, no pudieron hacerlo porque no aparecían en el padrón vertical u horizontal, y en último caso en ambos. Sin lugar a dudas, es responsabilidad del Consejo Supremo Electoral garantizar todos los medios para el ejercicio del sufragio, pero hay una responsabilidad ciudadana de acudir al proceso de verificación en el período correspondiente.

No olvidemos que democracia significa el poder del pueblo, esperemos que los políticos hayan comprendido la lección de que con el pueblo no se juega y que si los medios legales le son obstaculizados, siempre busca la forma de hacerse sentir. Sin embargo, bajo el principio de la democracia lo correcto sería comenzar a ejercer el derecho -responsabilidad del sufragio universal.



(*) Estudiante de Derecho UCA


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