Sábado 7 de Agosto de 2004 Hora local [an error occurred while processing this directive] | Managua, Nicaragua


Nacionales
Sucesos
Departamentales
Internacionales
Opinión
Política
Contacto END
Deportes
Especiales
Variedades
Turismo
Especiales
Economía
Emprendedores
Empresas
Sorteo Lotería Nacional
Clasificados
Horóscopo
El Alacrán
Ellas
Mundo Oculto
Salud y Sexualidad
Nuevo Amanecer
Buena Onda
Promociones
Imprenta Comercial
Nuestros Servicios
Tarifas
Suscríbase
Directorio Telefónico
Estadísticas de Visitas
 
  Suplementos

El Rey Salomón y una morena llamada La Sulamita

 
El Cantar de los Cantares, escrito por el Rey Salomón, el hombre más sabio según La Biblia, narra la historia de amor entre un hombre y una mujer, que los científicos cristianos identifican como Salomón y una morena llamada La Sulamita.

La canción salomónica se encuentra dividida en 8 capítulos y cuenta el desarrollo de una relación amorosa, en este caso de la pareja protagonista.

Una de las traducciones más conocidas del texto poético la hizo Fray Luis de León en 1960, quien mantuvo la rigurosidad del estilo original para que no perdiese la intención de su autor.

Con este libro en La Biblia, queda demostrado el consentimiento de Dios para que las parejas disfruten del amor sexual y espiritual dentro del matrimonio.

Cantar de los Cantares

(fragmento)

Cantar de los Cantares

(fragmento)



Capítulo 7

(El) ¡Cuán hermosos son tus pies en las sandalias,

Oh hija de príncipe!

Los contornos de tus muslos son como joyas,

Obra de mano de excelente maestro.

Tu ombligo como una taza redonda

Que no le falta bebida.

Tu vientre como montón de trigo

Cercado de lirios.

Tus dos pechos, como gemelos de gacela.

Tu cuello, como torre de marfil;

Tus ojos, como los estanques de Hesbón junto a la puerta de Bat-rabim;

Tu nariz, como la torre del Líbano,

Que mira hacia Damasco.

Tu cabeza encima de ti, como el Carmelo;

Y el cabello de tu cabeza, como la púrpura del rey

Suspendida en los corredores.

¡Qué hermosa eres, y cuán suave,

Oh amor deleitoso!

Tu estatura es semejante a la palmera,

Y tus pechos a los racimos.

Yo dije: Subiré a la palmera,

Asiré sus ramas.

Deja que tus pechos sean como racimos de vid,

Y el olor de tu boca como de manzanas,

Y tu paladar como el buen vino,



(Ella) Que se entra a mi amado suavemente,

Y hace hablar los labios de los viejos.

Yo soy de mi amado,

Y conmigo tiene su contentamiento.

Ven, oh amado mío, salgamos al campo,

Moremos en las aldeas.

Levantémonos de mañana a las viñas;

Veamos si brotan las vides, si están en cierne,

Si han florecido los granados;

Allí te daré mis amores.

Las mandrágoras han dado olor,

Y a nuestras puertas hay toda suerte de dulces frutas,

Nuevas y añejas, que para ti, oh amado mío, he guardado.



Capítulo 8

(Ella) ¡Oh, si tú fueras como un hermano mío

Que mamó los pechos de mi madre!

Entonces, hallándote fuera, te besaría,

Y no me menospreciarían.

Yo te llevaría, te metería en casa de mi madre;

Tú me enseñarías,

Y yo te haría beber vino

Adobado del mosto de mis granadas.

Su izquierda esté debajo de mi cabeza,

Y su derecha me abrace.

Os conjuro, oh doncellas de Jerusalén,

Que no despertéis ni hagáis velar al amor,

Hasta que quiera.

Compartir:   delicious   digg   meneame

El Nuevo Diario (c) 2004
12745546 visitas desde Septiembre de 1998
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web
Diseñado por Luis Sáenz C