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Martes 27 de Abril de 2004 | Managua, Nicaragua
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Cómo detectarlas y qué responder
33 mentiras típicas
* No crea que al único que se le crece la nariz cuando miente es a Pinocho. Tal parece que a los humanos les sucede lo mismo
* Solo que ésta no se extiende, sino que se inflama levemente cuando no se dice la verdad. Se trata de una reacción fisiológica que no se percibe a simple vista y que se conoce como ‘El efecto Pinocho’



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Un grupo de científicos de la Fundación para el Tratamiento y la Investigación del Gusto y el Tacto, de Chicago, liderado por el doctor Alan Hirsch, descubrió que cuando una persona miente, su tejido nasal se dilata y la nariz comienza a picar, como efecto de las señales cerebrales disparadas por el estrés que produce la incómoda situación.

Hirsch, junto con un colega de la Universidad de Utah, examinó las imágenes del interrogatorio de Bill Clinton durante el escándalo por su relación con la becaria Mónica Lewinsky y notó que el entonces presidente de EU se frotaba la nariz cada cuatro minutos.

Otra investigación también reveló, gracias a unas cámaras especiales que muestran la circulación de la sangre en el interior del organismo, que cuando alguien miente le crece la nariz. “El aumento de la presión sanguínea provoca su inflamación, la entrada en acción de sus terminaciones nerviosas y, como resultado, la necesidad de frotársela para calmar el picor”, explican los autores Allan y Barbara Pease en su libro Por qué los hombres mienten y las mujeres lloran.

Afirman incluso los mismos autores que el pene del hombre también se inflama cuando su propietario miente. Pero tal vez bajarle los pantalones al cuestionado para comprobar la veracidad de sus palabras no sea tarea fácil y menos práctica.

La prueba podría ser malinterpretada y la victimaria convertirse en víctima.

Todo el mundo miente

Las mentiras son un recurso útil para salir airoso de situaciones molestas o embarazosas. Lo malo es que, cuando el mentiroso es descubierto, su vergüenza es solo comparable a la ira, la decepción del engañado.

Aunque hombres y mujeres mienten a la par, y un sexo acusa siempre al otro de mentir más, los hombres son más descarados a la hora de inventar historias para quedar bien y evitar discusiones que de antemano saben perdidas. También son más repetitivos, por lo que muchas de sus mentiras ya son estereotipos.

Cuando abrimos un foro en Internet para que hombres y mujeres nos contaran las mentiras más frecuentemente dichas y oídas, se registraron unas 1.200 respuestas en tres días, la mayoría se repetía una y otra vez. Así surgieron las 33 más típicas. Luego, cuando se las leímos a unas 100 mujeres consultadas, unas 85 admitieron haberlas ya escuchado, en carne propia o de los labios de una amiga, familiar, colega o compañera de estudio.

Puede ser esta una razón por la que cada vez las mujeres les creen menos a los hombres y más bien se divierten cuando los escuchan mentir. Influye además el agudo sexto sentido femenino, que facilita la lectura de gestos corporales y la percepción de emociones. La programación para la defensa territorial de una mujer es comparable a la de una leona.

Estas son las 33 mentiras más típicas de los hombres a las que nuestras consultadas, mujeres modernas e intuitivas, replicaron.

Preguntas y respuestas

de la ex

1. Te juro que mi ex y yo solo somos amigos...

R. Me da gusto saber que tú y yo mantendremos una linda amistad por siempre.

2. Tenía que ir a verla, ha estado muy enferma

R. Espero que no hayas estrellado la ambulancia.

De la esposa

3. Sí, desafortunadamente soy casado, pero vivimos como hermanitos, hasta dormimos en camas separadas...

R. Y cuando dos hermanitos tienen un hijo, ¿este qué viene siendo de ellos?

4. ¡Mi esposa es una bruja!

R. Dirás hechicera..., ¡porque te tiene encantado!

De la(s) otra(s)

5. No es lo que piensas, solo hablábamos de lo divino y lo humano.

R . ¿Y qué dijeron de mí?

6. Solo tuvimos sexo, pero yo no la quiero.

R. Lo mismo me pasa con Juan, no hay nada mejor que el sexo sin compromiso.

7. Pero ella no me inspira ni un mal pensamiento...

R. ¿Y cómo pretendes pensar, si tu cerebro no está irrigado?

8. Esa vieja me tiene desesperado, no se me despega, ¡no sé qué hacer!

R. En cualquier droguería consigues garrapaticidas.

De amor y conquista

9. Por ti soy capaz de dejarlo todo...

R. Ni se te ocurra. ¿Qué haríamos sin carro, ni casa, ni finca ni tu buen sueldo para salir a rumbear?

10. Vivamos solo el momento...

R. A condición de que este sea eterno...

11. El amor no se demuestra con cosas materiales.

R. ¿Tratas de explicarme que NO se te olvidó mi cumpleaños?

12. Solo tengo ojos para ti...

R. Consulta al oculista, seguro necesitas gafas...

13. Te quiero...

R. ... ¡Pero llevar a la cama!

De sexo

14. Vamos al hotel, solo para hablar más tranquilos.

R. ¿Reservaste la suite presidencial?

15. Solo he estado con tres mujeres en la cama, eso es todo.

R. ¡Con razón la falta de práctica!

16. Tengo una boa constrictora en mi pantalón que te quiero mostrar...

R. ¡Qué vaina! Precisamente ayer se me acabó el suero antiofídico.

17. No va a pasar nada que tú no quieras.

R. ¡Entonces te vienes cuando yo diga!

18. La puntica no más...

R. ¿El tuyo es desarmable?

19. Eres el mejor polvo que he tenido...

R. (En este caso es mejor hacerse la que se lo creyó)

De la mamá

20. No te llevo a la casa porque a mi mamá no le gusta que lleve amigas.

R. Pero seguro querrá conocer a su futura nuera.

21. ¡Pero si mi mama te adora!

R. ¡Espérate a que me conozca!

Las promesas

22. Cuando termine la universidad, te prometo que nos casamos.

R. Mejor espérate a que me gane la lotería.

23. Te prometo que no me tomo ni un trago.

R. No seas exagerado, tómate la botella de siempre y contrata un chofer.

24. Te prometo que voy a cambiar.

R. Por favor, nunca cambies, perderías tu encanto... Mejor yo te cambio por otro.

25. Te llamo el lunes...

R. Qué pena, pero vivo demasiado ocupada como para sentarme a esperar una llamada. Dame tu número y yo te llamo un día de éstos.

Las excusas

26. El cajero se me comió la tarjeta...

R. No hay problema, aquí aceptan cheques

27. Te juro que todo fue a mis espaldas.

R. ¿Y desde cuando te volviste gay?

28. Fue una cosa de tragos, te prometo que no volverá a suceder.

R. No hagas promesas que no podrás cumplir, te lo digo por experiencia...

29. Me demoro, porque estoy en una junta...

R. No te afanes, la mía también va para largo. ¿Será que madrugas mañana para llevar al niño al entrenamiento de fútbol?

Las piadosas

30. No, no estás gorda...

R. Y tú tampoco estás calvo...

31. Tu amiga está chusquísima, pero tú estás mejor...

R. Sí, sobre todo de los riñones...

De terminar...

32. Es que tú te mereces a alguien mejor que yo...

R. Ya lo sé, te presento a Jorge...

33. Estoy confundido, necesito un tiempo.

R. ¿Te lo compro en la calle, o prefieres una suscripción?

Y la campeona:

¡Yo soy un hombre!

R. Ahora soy yo la confundida...

Expresiones faciales

* Quienes pretenden demostrar algo que realmente no están sintiendo, se delatan con una asimetría en la cara. Es decir, la expresión facial es más acentuada de un lado que del otro. Una sonrisa, por ejemplo, se verá torcida.

* Una expresión facial que dura más de 10 segundos probablemente es falsa.

* La falta de sincronización, o coherencia, entre las palabras y los gestos del rostro es otra señal de alerta.

* Contracciones de los músculos de la cara indican un esfuerzo por evitar que éstos lo traicionen.

Ojos y mirada

* Se supone que el mentiroso es incapaz de mirar directamente a los ojos de su interlocutor, pero ésta no es una regla infalible, pues a muchos se les ha enseñado que mirar fijamente a los ojos de otro es una descortesía, una señal retadora o un signo de agresividad.

* Un mentiroso veterano puede ser capaz de mantener la mirada mientras habla. Un pestañeo exagerado puede ser indicio de sus intenciones engañosas, pues los ojos se le resecarán por forzarlos a mantener el contacto visual.

* Ahora bien, si éste no es tan veterano, intentará fijar su mirada en una puerta, si la hay, pues lo que más desea es salir corriendo.

* La dirección hacia donde se mueven los ojos también puede ser otra buena señal: cuando mienten, los diestros suelen mirar hacia su izquierda, mientras que los zurdos lo hacen hacia su derecha.

* La dilatación de las pupilas es casi infalible.

Palabras y voz

* El tono, la velocidad y el volumen de la voz son señales delatoras.

* El 70 por ciento de la gente tiende a agudizar el tono de la voz cuando miente. También se ha detectado que, cuando se tiene un discurso bien preparado, el volumen de la voz no varía durante toda su exposición. Pero también se ha observado que el mentiroso concienzudo y perfeccionista habla más lentamente y reduce el volumen de su voz. La construcción de frases sin lógica, o las contradicciones ante la misma pregunta formulada varias veces, son frecuentes.

Cuerpo en general

* Los brazos y las piernas cruzadas son un mecanismo de defensa.

* Los hombres se sienten más cómodos mintiendo con las manos escondidas en los bolsillos.

* Por el contrario, si de repente mueve demasiado las manos, hay que sospechar.

* La postura rígida del cuerpo mientras bambolea un pie sin cesar.

* Sudoración excesiva, resequedad en la boca o tragar saliva con frecuencia, tocarse, rascarse o pellizcarse el cuello, las orejas o la cara, así como la respiración agitada, así como los deseos repentinos de ir al baño son síntomas de mentiras.

Finalmente, tenga en cuenta que evaluar todos estos indicios es tarea difícil, se pueden cometer errores de incredulidad como de credulidad y ninguna técnica es garantizada.

La ausencia total de indicios tampoco es prueba de veracidad, algunos no se delatan jamás, mientras que la detección de varios de éstos tampoco es confiable al cien por cien.

Lo mejor es desarrollar su sexto sentido, dejar las pasiones y emociones de lado, tomar las cosas con calma y humor, evaluar los cambios de conducta de su sospechoso y también si es necesario hacerlo caer en la mentira. A veces callar y esperar más evidencia antes de tomar cualquier decisión es una sabia estrategia.

Cómo detectar mentiras

Como el hecho de mentir resulta incómodo, aun para el más experto en el asunto, el mentiroso trata siempre de distanciarse de su propia mentira. Según el psicólogo clínico Carlos Julio Moya, esto se refleja en un comportamiento no verbal o paralenguaje, que aparece porque se eleva su nivel de ansiedad.

Hay que aclarar que las personas muy celosas o desconfiadas deben tener cuidado con hacer ‘filtro selectivo’ de lo que observan, es decir, interpretar a su conveniencia lo que ven. Asimismo, no hay que dar por sentado que su interlocutor la está engañando tras observar un solo gesto o señal aislada, tenga paciencia e intente detectar un mínimo de tres señales. Puede ser, por ejemplo, que si se rasca la nariz un par de veces, esté simplemente incubando un resfriado.





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