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La muerte que había burlado en la insurrección de Monimbó, en la guerra contra Somoza en el Frente Sur y en el histórico asalto al Palacio Nacional, sorprendió a Manuel Salvador Monge López donde menos lo esperaba, y de manos de alguien que ni siquiera soñaba con nacer cuando ya él era un héroe.
Un muchacho de 17 años ultimó con una bayoneta de 26 centímetros de largo a Manuel Salvador, de 55 años, cuando le propinó diez estocadas en diferentes partes del cuerpo, después que discutieron mientras ingerían licor en el barrio Monimbó, informó la vocera policial, subcomisionada Paola Vásquez. El hechor al parecer no conocía a "El Chirizo", quien bajo el mando de Edén Pastora, Hugo Torres y Dora María Téllez, participó en uno de los asaltos más espectaculares en el mundo. El hecho sangriento ocurrió a eso de las 3 de la mañana de ayer miércoles, de donde fue "La 29" tres cuadras abajo, después que el ahora occiso, que vivía de la Plaza "Pedro Joaquín Chamorro", tres cuadras abajo, sostuvo una discusión con el adolescente sobre la hombría. Eso fue lo que dijo el autor del homicidio doloso, como fue tipificado por la Policía. "Investigaciones realizadas aseguran que el fallecido sacó su bayoneta y empezó a seguir al joven, quien se defendió con piedras que le logró lanzar a Monge López hasta doblegarlo con una en el abdomen. Luego le quitó la bayoneta con la que le dio muerte", explicó la subcomisionada Vásquez. Matador confiesa El autor confeso, quien cumplirá 18 años hasta en octubre, se encuentra detenido en las cárceles preventivas de la Estación Policial, donde declaró que el homicidio que cometió fue en defensa propia, después que el fallecido --al que conoció hasta esa noche, cuando ingerían licor--, intentó darle muerte con la bayoneta. El fallecimiento de Monge, quien se ganaba la vida vendiendo pan, conmocionó a los que conocieron su amplia trayectoria en la lucha contra el gobierno de Somoza, sobre todo porque cuando le propusieron "un operativo", desconocido hasta pocos días antes del 22 de agosto del 78, aceptó sin preguntar mucho. La insurrección de Monimbó de febrero de ese mismo año le había dado "el pase" para ser reconocido como uno de los hombres más audaces del emblemático barrio. Amargura de Pastora Edén Pastora Gómez se sintió impotente al conocer la muerte Salvador Monge López, uno de los integrantes del Comando "Rigoberto López Pérez", que el 22 de agosto de 1978 asaltó el Palacio Nacional. "La culpa es de estos políticos, no le dieron la asistencia adecuada a un héroe, porque gracias a gente como él es que Bolaños es presidente, si no, fuera un algodonero más, desconocido, y anduviera vendiendo insecticida", expresó sumamente dolido el Comandante Cero. Con la muerte de Salvador, conocido como "El Panadero" o "El Chirizo", sobreviven del grupo del asalto, el propio Edén; el Número Uno, Hugo Torres; la "Dos", Dora María Téllez; José Hernández, "La Tunga"; Emilio Mena, "Chacalote"; Lorenzo Hernández, Eddy Chavarría, Eddy Olivares, Santiago Pupiro Nicaragua, Mario Pantoja, Israel Ramírez, Rutilio Miranda y Porfirio Halina. En una entrevista con EL NUEVO DIARIO, Monge relató el drama de su vida después de haber participado en la liberación de muchos presos del FSLN, entre ellos el comandante Tomás Borge y el actual jefe del Ejército, general Javier Carrión. Cada madrugada salía de Masaya, tras llenar unos canastos de pan, acomodarlos en el bus y trasladarse a Managua, a repartirlo. En sus palabras se traslucía todavía entonces una incomodidad: la del extraño caso de un héroe sin linaje que debía vender pan en la mañanita para ganarse la vida, y aunque fue uno de los que tambaleó el régimen de Somoza desde sus cimientos, su rostro, borroso y lampiño, sólo tenía derecho a asomarse desde la ventanilla de un bus, pero nunca desde un texto de historia, atiborrado de próceres patilludos... Pastora indicó que sin la participación de estos hombres Alemán también estaría vendiendo repollo, carbón y huevos en El Mayoreo, y hasta la ex presidenta Violeta Chamorro no hubiera alcanzado la primera magistratura. Estaría el bisnieto de Somoza Si no ha sido por estos muchachos, por el sacrificio de ellos, aún estarían el hijo, el nieto y el bisnieto de Somoza mandando, y nadie de estos políticos y ministros estarían donde están, sostuvo. Nadie supiera de María Fernanda ni de las hijas de Alemán, ocupados en vender licencias, señaló. Deuda moral Edén propuso una política de Estado, no del gobierno, que sea adecuada para estos hombres y mujeres que lo dieron todo por el país, pues hay una deuda moral con ellos: los políticos hoy son lo que son por estos muchachos. Estos políticos de hoy fueran porteros, ni siquiera a mandaderos hubieran llegado.
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