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Cómo vestir según la edad
Camisa blanca con pantalón blanco, opción ideal para aguantar toda una jornada laboral, si aún se disfrutan de los treitaitantos. El cinturón de ante beige y un maxi-bolso bandolera del mismo tono, los mejores complementos.

Carmen Martín
Managua

El buen gusto en el vestir no está reñido ni con la edad, ni con la talla, ni con el estatus social, sólo se debe de ser consciente de que todas las prendas y tendencias no son aptas para todas las edades. El estilo se añora, se ansía, se desea, pero pocos saben que es una actitud, una forma de ser, de comportarse, de vivir.

La mayoría de los diseñadores coinciden en apuntar que el estilo es sinónimo de buen gusto, y que por suerte es algo que se puede pulir con el tiempo. Sin embargo, la norma básica del buen gusto reside en superar el trauma de la talla y de la edad. Cumplir años es sinónimo de vida, de experiencia, de enriquecimiento personal.

Las tallas se crearon para vestir a todas las mujeres, no para traumatizarlas ni presionarlas psicológicamente. Hoy los diseños ofrecen mayor comodidad y estilizan las líneas en prendas muy seductora para todas las mujeres. Pero las prendas ligeramente amplias y con cierto movimiento resultan más elegantes que las ajustadas, ya que cuando marcan excesivamente la anatomía femenina se cae en la vulgaridad. Falda y jersey en tonos verdes, favorecedor y muy femenino. La frescura y osadía de los 30, la armonía y esplendor de los 40 y la serenidad y veteranía de los 50 resumen las claves de la mujer en los años dorados de la vida.

La osadía de los 30

A los 30, la mujer luce de una envidiable belleza, mezcla explosiva de juventud y tierna madurez. Es independiente, autora de todas sus decisiones, disfruta de una enorme vitalidad que emplea de día y de noche tanto en la jornada laboral como en su vida social y familiar. Vestirse a los 30 implica mezclar estilo, combinar de manera anárquica prendas que reivindican su frescura. Su armario debe custodiar buenos básicos y prendas con fecha de caducidad, lo más «in» del momento. Ante todo, deben de ser prendas cómodas que aguanten una jornada laboral sin que torturen ni resulten antinatural.

Las prendas más aclamadas son el pantalón bombacho, la falda a la rodilla y las camisetas de corte masculino. Imprescindible resulta la mezcla del estilo casual con las prendas de fiesta. Para el día vaqueros, camisa blanca de algodón, camiseta con mensaje, falda de corte vaquero o muy femenino, vestido frescos. Para la noche tops lenceros, vaqueros, vestidos ligeros de gasa o punto de seda con amplios escotes. Respecto al calzado, las bailarinas, chanclas, deportivas y sandalias bajas se turnan con zapatos de tacón con punta chata y sandalias. Los maxi-bolsos de estilo retro, con cierto aire rockero o de colores intensos para la jornada laboral, las limosneras o bolsitos que se pegan al hombro para las noches más divertidas. Collares babero, gargantillas metálicas pulseras, pendientes y anillos de inspiración étnica o diseños aflamencados. Un plus: cinturón ancho o mini sobre pantalones pitillos o faldas de talle bajo.

Serenidad a los 40

Traje de chaqueta negro, el traje fetiche para las mujeres de 40. A los 40 la mujer se da cuenta que los años pasan muy rápidos, quiere concentrar todas sus energías en sí misma, una vez que los niños ya son más independientes. Los tratamientos de belleza, los masajes y las vacaciones son sus mejores aliados para recibir los años. Su interés crece por cuidarse y verse atractiva.

La prenda comodín es el traje sastre bien con pantalón o falda tanto para el día como para la noche. Su fondo de armario acuna básicos de cierta calidad como camisas de popelín blanco, blusas de seda, cómodos vestidos, cuerpos sin mangas y pantalones.

Una vez cumplidos los cuarenta, la mujer debe optar por colores cálidos, el blanco y el negro y, líneas que estilicen sin marcar. Este año que tan de moda están las mezclas apostará por la combinación de prendas en satén o raso con otras de algodón o lino. Las sandalias y mules combinan perfectamente con bolsos tipo maleta o el clásico modelo kelly. Los tacones y complementos más llamativos es mejor dejarlos para la noche, pero sin abusar.

La armonía de los 50

Cuando se ha entrado en la década de los 50, las mujeres lucen una elegancia natural. Las faldas de lino blanco o los trajes de chaqueta en tonos claros favorecen. A los 50 la mujer se conoce y la experiencia vivida le proporciona una elegancia serena y natural. Incluso las canas y ciertas arrugas en el rostro le hacen más interesante. Sabe que ya no puede lucir escotes de vértigos, camisas sin mangas ni faldas por encima de la rodilla. Por eso sus prendas fetiche son los pantalones de corte masculino y las camisas con apresto. En su armario no pueden faltar un traje de chaqueta bien cortado, de calidad, un par de pantalones -uno claro y otro oscuro- una falda recta por debajo o a la mitad de la rodilla para conjuntar con camisas, jerseys de punto fino.

Para la noche vestido o falda en negro. El calzado cómodo, poco tacón o nada. Los zapatos mocasines son fantásticos, ya que proporcionan un aspecto más deportivo y casual. Bolso grande de asas por el día y carteras de mano para las noches. Alguna joya discreta para las manos y las orejas serán suficientes como complemento. (Tomado de yupi.com)




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