En el futuro, el hombre dispondrá de múltiples técnicas para
manejar su propia evolución. A continuación les presentamos
las posibles e increíbles mutaciones del hombre del mañana.
Hoy ya estamos en condiciones de vislumbrar cómo será el mundo
en el que viviremos mañana. Sin embargo, todavía existe una
interrogante que enciende los debates más encarnizados entre
los científicos futuristas: ¿cómo evolucionará el ser humano?
Algunos investigadores sostienen que la especie humana no
sufrirá grandes cambios, salvo algunas pequeñas mutaciones.
Quienes se oponen a esta idea analizan lo que ocurrió con
nuestros antecesores. Dentro de la historia de la Tierra hay
catástrofes que transformaron las formas de vida. Todavía es
posible que un meteorito o una erupción volcánica destruya el
equilibrio ecológico reinante para instalar otro. Así, el
hombre deberá inevitablemente sufrir transformaciones.
LOS CAMBIOS QUE SE PRODUCIRÁN
Los cambios de los que hablan los científicos saltan a simple
vista si, por ejemplo, se tiene en cuenta que nuestra talla
aumenta de generación en generación en un promedio de dos
centímetros. Esto se debe en parte a que ahora nuestra
alimentación es más rica. Por otro lado, las personas que
viven en las grandes ciudades están continuamente expuestas a
luces artificiales y ruidos que estimulan el trabajo de la
glándula hipófisis y provocan una mayor producción de una de
las hormonas del crecimiento.
Se augura que al mezclarse las razas, surgirá un nuevo ser
humano de piel oscura. Este tipo de epidermis es más
resistente y menos permeable a las radiaciones del sol y
además asegura la sintetización de la vitamina D, esencial
para fijar el calcio en los huesos. Por otra parte, se
pronostica que hombres y mujeres alcanzaremos casi los dos
metros de altura. La figura se afinará, los músculos serán
blandos como consecuencia de la vida sedentaria. Además, el
apéndice desaparecerá en ambos sexos (¡adiós a la
apendicitis!).
En lo referente al cráneo, algunos biólogos sostienen que en
el futuro se alargará. La corteza cerebral, que triplicó su
volumen en tres millones de años por efecto de la presión
selectiva, continuará engrosándose. De acuerdo con algunas
hipótesis, luciremos un look muy diferente al de nuestros
peludos antepasados prehistóricos.
Poco a poco, los seres humanos fuimos reemplazando la
protección natural del cuerpo por la ingesta de vitaminas y
cremas que nos fortalecieron, lo que provocó un debilitamiento
de las raíces pilosas por atrofia de su función. En un futuro,
esta característica se acentuaría y así, lentamente, de
generación en generación, podríamos perder los 150 mil pelos
de la cabeza y los 5 millones del resto del cuerpo hasta
quedar absolutamente calvos. Nuestros ojos serían almendrados
y oscuros como consecuencia de la mezcla de razas. La mayoría
de la gente, según esta teoría, padecerá de miopía, defecto de
la visión que será corregido por prótesis.
En un futuro muy lejano, los ojos, las orejas y la nariz
estarían recubiertos por una película de piel protectora. En
lo que se refiere a los dedos, algunos científicos opinan que
el meñique del pie, que se ha ido achicando cada vez más,
desaparecerá. Tendremos sólo cuatro dedos.
El descubrimiento de nuevos medicamentos prolongaría nuestra
existencia más allá de los cien años. Claro que, según los
científicos, por entonces ya nada será igual. La figura se
alargará, el cráneo se ensanchará y los órganos funcionarán
correctamente y podrán ser reemplazados.
La pelvis de las mujeres se estrechará y su pecho se aplanará
porque, al ensancharse la cavidad craneana, los nacimientos
por parto natural serán más difíciles y prosperarán las
cesáreas, lo que anulará parte de la función de la cintura
ósea.
Asimismo, los cuidados actuales de la dentadura aseguran la
herencia de una boca más sana y sin las molestas muelas del
juicio. Esto ayudará a que se acorte nuestra mandíbula. Este
mismo principio se puede aplicar a la miopía. Cada vez hay, y
habrá, más miopes. Esto ocurrirá porque hoy un miope vive y
procrea mientras que en la prehistoria un cazador miope era un
hombre muerto.
Según los investigadores, el homo sapiens del mañana será
genéticamente perfecto porque sus trastornos serán detectados
y solucionados prematuramente. Sin duda, nuestra descendencia
deberá hacer uso de los avances de la ciencia para sobrevivir
en una Tierra inhóspita. Esto hará que la especie cambie y,
quizás, no tengamos otra chance, el hombre deberá adaptarse sí
o sí a las modificaciones que vendrán.