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Jueves 17 de Abril de 2003 | Managua, Nicaragua
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Manual del sexo oral


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La ciencia está en vencer tabúes

"Un capricho me llena de alegría:

voy a comerme fruta tan golosa;

me volveré y será treta graciosa

pues a tu boca irá mi mercancía."

(Pietro Aretino -"Dieciséis sonetos lujuriosos").

Hablar de un Manual de Felación es una redundancia, porque no puede haber una felación que no tenga algo de manual. Pero ¿puede hablarse de un arte de la felación? Eso se deduce del libro de Mark Emme, experto sexólogo que ha dedicado gran parte de su vida a desacralizar este tipo de prácticas en aras de una sexualidad mejor vivida y aprovechada. Y a resacralizarlas en el altar del erotismo.

Mark Emme, seudónimo del autor francés de 66 años Christian Boisson-Jacob, ha dedicado su Arte de la Felación a cambiar la perspectiva de las mujeres que por repugnancia, timidez o falta de información no practican la fellatio o sexo oral. Y la de aquellos hombres que aún la conciben como algo prohibido, clandestino o sucio, como un símbolo de dominación del sexo opuesto.

Sin embargo, su lectura resulta útil para todos aquellos que tienen una visión liberal y liberadora del sexo. Para el autor, la felación en un contexto moderno, es una fuente de satisfacción y de estabilidad de la pareja, porque llena expectativas de mutua entrega y de placer que van más allá del sexo convencional.

Sostiene Emme que la felación puede ser más rica y variada en sensaciones que el coito mismo, porque la combinación de labios, manos, lengua y paladar permite la combinación de un sinnúmero de estímulos para el pene masculino que la vagina simplemente no está en capacidad de dar.

Algunos comentaristas ligeros, como la columnista Ana Is, de la revista Soho, agreden y retan a sus lectores hombres -como una manera de ganar rating- recalcándoles lo aburrido que resulta para la mujer la felación, básicamente porque no hay estímulo directo ni orgasmo femenino como contraparte.

PLACERES SIMULTANEOS

Esto resulta muy relativo porque una cosa es hacerle sexo oral a un acompañante ocasional, y otra hacérselo a un amante inteligente que sabe cómo llevar al cielo a su pareja.

De este coito bucal se derivan para la mujer placeres simultáneos: la estimulación táctil, visual y cultural de tener un pene en la boca y el gusto de recibir un orgasmo simultáneo de parte de unos dedos hábiles o unos labios capaces de, siguiendo la regla del Kamasutra, besar una vulva "como si se tratara de una boca".

A pesar de la aparente sexualidad avanzada actual, la verdad es que un número significativo de parejas se pierden de una maravillosa experiencia por prejuicios o falta de información. La teoría del francés dice que el hombre establece un lazo de entrega y satisfacción plena cuando su pareja elimina los temores sobre el semen, y es capaz de tragarlo o derramarlo sobre su rostro.

Esta imagen transgresora tiene tanto de fuerza como de ternura, y tiene poco que ver con el pecado o con la pornografía, entendida ésta como una práctica esquizofrénica en la que los genitales combaten sin contexto, sin rostro y sin amor.

Ese sentido de transgresión de lo corriente, de violación de una frontera, mezclado con la ternura y la confianza necesarias para semejante acto de mutua entrega, hacen de la felación una de las mayores expresiones de amor de la especie. Asegura Emme que, gracias a ello, un hombre puede literalmente quedar atrapado para siempre en los labios de su amada.

La felación, combinada con la cópula entregada, el autocontrol y la conciencia extrema de cada acto, puede llevar a la pareja a los umbrales de maestría sexual que nos anuncian los maestros del Tao, como los orgasmos masculinos múltiples sin eyaculación o la continuidad del orgasmo femenino que fluye del cuerpo de la amada como las notas de un piano tocado por la pareja. Es decir, la entrega más absoluta, que se logra anteponiendo el placer del otro al propio.

MITOS Y VERDADES

1. El semen no es tóxico ni sucio. Es una secreción sana y limpia, de sabor alcalino, raro. Algunas mujeres reportan cambios en el sabor según el nivel de actividad sexual de su pareja: dulce, más amargo, más suave, más espeso o más liviano. Untárselo puede añadir magia a su vida y convertirse, psicológicamente, en un poderoso afrodisíaco. ¡Experimente!

2. Si el hombre tiene un punto G, éste queda en el llamado frenillo, membrana que une el glande o cabeza del pene al tronco, por debajo. Es el punto de mayor sensibilidad. Una adecuada estimulación puede conducir al orgasmo... o puede detenerlo. Las técnicas orientales sugieren presionar con el pulgar sobre la uretra cuando el orgasmo es inminente. Así usted podrá avanzar y detener el orgasmo de su amado, "torturándolo" deliciosamente.

3. El Kamasutra apenas dedica un par de páginas a la "succión de una fruta de mango". Mark Emme, por el contrario, se adentra en detalles. Ejercicios para las regodientas o las escrupulosas, ejercicios de creatividad: combinar manos y labios en movimientos diversos, circulares o a la manera de un torno, o encontrados: la boca succiona y las manos bajan, luego se encuentran, luego se separan. Como dice Sade en Justine, el único límite es tu propia imaginación.

4. La felación no tiene nada que ver con la suerte de los tragaespadas. Algunas películas pornográficas famosas como Garganta profunda y los mitos vulgares, sugieren que es importante tragar todo el instrumento, e indican que el verdadero arte se produce cuando el glande entra en contacto con la laringe.

Pero esto no es importante, es difícil y ciertamente tampoco es necesario. Nadie quiere tragar 15 centímetros de "trofeo", aunque se puede hacer por un momento para complacer visualmente a la pareja.

EL LIMITE ES LA IMAGINACION

5. Manos, dedos, uñas, lengua, dientes, labios, mejillas y encías participan de un estímulo creativo a esa parte del pene, aunque desde luego no hay que descuidar, en aras del juego, la suave piel del escroto, la del tronco mismo del pene y la del perineo, tal vez el punto más íntimo de nuestra anatomía.

6. No olvide que la sensibilidad de un hombre circuncidado es totalmente distinta a la de uno que tenga el prepucio completo. El glande descubierto aguanta toques más fuertes y también resiste más a la eyaculación. En los no circuncidados, los mecanismos de retracción del prepucio tienen un indudable encanto que pudimos apreciar en la película Lucía y el sexo.

Toda buena felatriz debe volverse experta en ellos, tanto para provocar la erección, como para mantenerla o simplemente para jugar con suavidad con lo que los españoles llaman con ternura 'el capullo'.

7. Deseche la angustia por la erección. El objetivo de la felación no es únicamente lograrla, o alcanzar la eyaculación. La erección es como el dinero: va y viene, y en últimas es un medio, no un fin. Los mecanismos que disparan la erección están en el cerebro, en la psicología de su pareja, no en la mecánica. Lo mismo sucede con la humedad de la vulva. Relájense.

8. La clave es comunicación y mutua tolerancia. Hablar antes, hablar durante, hablar después. Qué nos gusta, qué no. Discutir cómo nos fue, qué nos frustró, qué deseábamos y no se cumplió. Jamás imponer nada, ni aceptar nada que no deseemos. El límite es la imaginación.. y la libertad del otro.

(Por Carlos Mauricio Vega).




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