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Domingo 8 de Septiembre de 2002 | Managua, Nicaragua
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Revelaciones de un miembro del Círculo Interno de la Oscuridad
Cultos satánicos en la medianoche
*** Aparece «El Monje», un muchacho introvertido que sin embargo los llevó a conocer un mundo extraño y de poderes imposibles
*** «Practicábamos mucho el vampirismo, para convertirnos en una Hermandad de la Oscuridad»
*** «Y al chuparnos sangre entre nosotros mismos, todos estábamos metidos en cada uno de los cuerpos»


EDWIN SANCHEZ
Managua

Foto
  El joven llamado Róger  

Edad: 20 años. Sexo: Masculino. Currículum: Haber sido un adorador de Satanás. Lugar: Managua. Señas: Tatuaje y cicatrices de mordidas al estilo vampiro. Causa: Ganas de vengarse. Deseos actuales: Denunciar el reino de la oscuridad y alertar a los jóvenes sobre estos «ritos infernales».

Lleva el cabello largo. Es un joven que no representaría haber desafiado las costumbres del nicaragüense promedio. Sin embargo, no asistía a misas ni a cultos evangélicos. Prefería reunirse en la medianoche con una clase de fieles extraños, tan muchachos como él, para iniciar prácticamente una suerte de aquelarres, sacrificios de animales, invocaciones y conjuros.

Podría parecer el argumento de una película de Sthepen King, sólo que su relato no es ambientado en Maine, sino en un barrio oriental de Managua.

Todo pudo haber seguido en la normalidad para él, pero a los 14 años «Róger», que así convenimos llamarle, se sintió con ganas de buscar amistad con un muchacho huraño, que siempre permanecía en la soledad. Róger no sabía entonces que hay soledades oscuras y que esta enfermedad social y hasta histórica presenta diversas tonalidades. El de aquel muchacho era una soledad sin brillo.

«El Monje», así se presentó sin más preámbulo aquel muchacho de 16 años, parco, casi al borde del silencio perpetuo. No sería muy difícil intentar una descripción, porque su comportamiento era de los más simples, casi como que había sido construido a partir de dos trazos de Lezamón.

Quien lo viera, sin duda pensaría que podría perdurar en el recuerdo al menos media hora, pero no: estaba hecho de un material resistente al olvido. Róger trata de no acordarse más de ese día y de las peores noches que vendrían envueltas en aquella taciturna amistad de alma a la deriva. «El Monje» rápidamente le contó su penumbrosa misión sobre esta Tierra. Parece que aquel extraño ser no duró mucho en descubrir en Róger las claves del mundo interior que cada uno lleva o padece en esta vida, y del cual nos hacemos nuestro propio concepto de la realidad, del entorno o de lo que venga de frente.

Me dijo que debía ingresar al «Círculo Interno de la Oscuridad». Yo estaba en Segundo Año, tenía 14 años, y él 16 años. Era «El Monje», el líder de la secta. Y éste es su relato:

Mantenía las uñas largas, el cabello también, y tenía el tatuaje del Anticristo, el Falso Profeta y la Cruz hacia abajo. Su significado, que Jesucristo descendió de cabeza a los Infiernos.

Era el Monje de una Secta y él me llevó a la Secta Satánica. En realidad, no sé cuándo la fundó él.

-¿Del extranjero acaso vino alguien, hubo alguna relación y así surgió la secta?

-Yo creo que él tenía contacto con el extranjero, porque él se fue para los Estados Unidos en 1999 y allá tiene otra secta él. Yo dejé de tener contacto con «El Monje». Eso fue hace mucho. El nos dejó encargado aquí en Nicaragua: debíamos estar sumidos en la oscuridad cuando viniera el Anticristo.

-¿Qué tipo de ritos hacías?

-Hacíamos misas negras, cultos satánicos, hacíamos sacrificio a Satanás, hacíamos vampirismo. Practicábamos mucho el vampirismo, porque nosotros creemos mucho en tomar sangre, que nos rejuvenece, vale. (Vale, es un término venezolano que lo usa en vez de «pues»).

CHUPAR SANGRE

Cuando tomamos la sangre de los demás de la secta es como que todos estemos dentro de cada quien. Así, «El Monje» tenía contacto con todos nosotros. Cuando nosotros hacíamos algo malo, él nos reprendía, porque él había tomado la sangre de todos nosotros, como cuando yo entré a la secta. (Enseña la cicatriz en el pulso).

Ahí me cortaron y todos comenzaron a tomar de mi sangre, para que yo estuviera dentro de sus cuerpos y yo estuviera dentro de ellos. Que todos fuéramos unidos y ser una sola hermandad de la oscuridad.

El nos cortaba, extendíamos el brazo y comenzaban todos los «vampiros» a chupar. Hacían sacrificios para Satanás, matábamos animales, en ocasiones nos decía que debíamos apoyar a otros muchachos.

O en ocasiones nos llevaba y ahí se les hacía. Matábamos en ocasiones gallinas y tomábamos la sangre, u otro tipo de aves, y si no buscábamos un muchacho y así tomar la sangre nosotros. Y después de eso, hacerle ahí como brujería satánica al muchacho.

LAS RAZONES

-¿Por qué buscaste esta relación?

-Una de las razones principales fue que cuando estaba en Tercer Grado, uno de los muchachos me quitaba el dinero, me golpeaba, y en ese mismo año había una profesora que era bien racista conmigo y yo quería venganza.

Y yo me acuerdo de «El Monje» cuando le conté esto, que me dijo si quería vengarme. Vale, yo le dije sí, enséñame. Así pasaba con los otros y «El Monje» la verdad no sé qué es lo que hacía. No volvíamos a saber nada de esta persona.

Eramos ocho. Hasta muchachas había. Después de los cultos satánicos hacíamos orgías con las muchachas, porque en estos cultos hacíamos ritos a Satanás. Pero en las misas negras sólo invocábamos a demonios para que ellos te fortalezcan y entren dentro de tu cuerpo.

Así yo invoqué a un demonio de venganza y era el que permaneció dentro de mi cuerpo, hasta el día que vine a la Iglesia Mi Redentor, ubicada cerca de los semáforos de Rubenia. Y quien me lo sacó fue el pastor Omar Duarte.

-¿Tenía nombre ese demonio?

- Adonai.

-¿De qué manera se manifestó este demonio?

-Lo conocí hasta este año, cuando iba a matar a un muchacho. Yo quería ofrecerle el corazón a Satanás. Yo lo miraba desde el espejo dándome órdenes.

-¿Puedes describirlo?

Era como un «troll». Pero no le di el corazón al demonio, porque conocía a una joven que lloró por el muchacho. Luego, no lo hice, no me acuerdo... Ya estaba en la cama y oraban por mí. Estaba poseído y me sentía como quebrado, con una gran opresión, porque yo estaba rompiendo el pacto con Satanás, que no lo estaba obedeciendo.

xxx

MAÑANA:

*Pacto con Satanás a ritmo de rock.

*Bandas europeas son satánicas en vivo, dice Róger.

*¿Hay su contraparte en Nicaragua? Conozca cuáles.

*Después de un concierto de rock pesado, era seguro una misa negra.





 

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