Portada
Archivo
 
El Nuevo Diario
Miércoles 4 de Septiembre de 2002 | Managua, Nicaragua
_
 
Busqueda
Escribenos
Nacional Sucesos Variedades Deportes Opinion Departamentos
Clasificados online
$ Cambio  
del Dólar  $
Compra:
C$ 14.3952
Venta:    
C$ 14.3975

Balanza de pagos de Nicaragua: Déficits crónicos

Francisco Laínez
Managua

En lenguaje sencillo, una noción práctica, Balanza de Pagos es un registro sistemático de ingresos y pagos monetarios entre Nicaragua y el resto del mundo, un indicador que muestra resultados de políticas económicas diversas, en un período dado; a la diferencia ingresos/pagos llaman superávit o déficit.

En un concepto más amplio comprende todas las corrientes de recursos reales, inclusive transferencias no originadas en un quid pro quo, y cambios operados en activos y pasivos. Las transacciones se resumen en tres grandes categorías: bienes y servicios, transferencias, y transacciones de capital y oro monetario.

Desde 1990 a la fecha la Balanza de Pagos de Nicaragua ha mostrado un déficit crónico que se maneja bajo una cortina de humo, un tema tabú. Siempre hablando de globalización, macroeconomía, inflación, estabilidad, inversión extranjera, o sea, del cascarón de un huevo huero.

Desconozco programas específicos que hayan definido políticas y plazos para restablecer el equilibrio de la balanza de pagos. El tema se ha marginado a un tipo de cambio artificial sostenido con astringencia en la actividad económica, caridad internacional y endeudamiento externo.

Por un lado, la producción cae, consecuentemente las exportaciones, las fuentes propias de generación de divisas pierden vigor; imponen al país una suicida desgravación arancelaria, la demanda de importaciones crece, se pierden ingresos arancelarios, ¿a dónde llevan a Nicaragua con el crónico déficit?

Los Estados Unidos por años viene funcionando con déficit en su Balanza de Pagos por miles de millones de dólares anuales, ellos pueden manejar esa situación, pero Nicaragua no es el caso.

El dólar americano es la divisa número uno en el mundo, irriga todos los rincones, apoya sólidamente su aparato de producción industrial y su poderoso sistema financiero, facilita subsidiar la agricultura, en tanto el Córdoba, al paso que va no servirá siquiera para empapelar biombos en los cinturones de miseria, quizá no valga ni el costo de impresión.

El déficit de la Balanza de Pagos de Nicaragua es resultado de antiguos y complejos problemas estructurales en la economía nacional, no se resolverán con calmantes o medidas a corto plazo; el déficit no es temporal o transitorio, tarde o temprano hará crisis en un ambiente sensitivo y de mucha especulación.

La solución a fondo sólo podrá alcanzarse con políticas coordinadas en el corto y largo plazo. El déficit es altamente perturbador para el desarrollo de Nicaragua porque afecta la producción nacional y las oportunidades de mejorar a los pobres.

En su atraso cultural y tecnológico, más un mercado muy estrecho, resulta peregrino aspirar a una Nicaragua autárquica, seguir políticas de desarrollo en economía cerrada, por lo que, además de ser necesario transformarse en un gran productor, ser a la vez, un gran exportador; de allí la trascendencia de políticas económicas muy puntuales a esos objetivos.

Las Naciones Unidas declararon los años 60 «Decenio del Desarrollo», propuso un «Fondo de Seguros para el Desarrollo», otra idea del momento fue «Alianza para el Progreso», y muchos slogans más, resultando el siglo XX pura música, unos cuantos dólares, migajas y hasta allí.

Nicaragua ha perdido el rumbo del Desarrollo Económico y Social, su aparato de producción agoniza, en corto tiempo, vengo insistiendo, importará casi todo o todo lo que necesite, el silencio sobre cómo superar el déficit de la Balanza de Pagos es una prueba elocuente, entre otras. Tal como marcha la economía, la anunciada lucha contra la pobreza es irreal, una burla.

El costo de vida del nicaragüense quedará a merced de vaivenes en sistemas de precios en mercados del exterior, la condición de atraso del país empeorará, las desigualdades serán mayores, y el pueblo, principal víctima de ese oscuro panorama.

Los excesos en la demanda de bienes y servicios importados y la insuficiencia de ingresos de exportación nacional, no deben continuar al garete ni la sobrevaluación arbitraria del córdoba.

El sostenido déficit de la Balanza de Pagos de Nicaragua obliga a programas de corto plazo, de la mano con políticas a largo plazo que marquen un horizonte de confianza, única solución para acabar con el ambiente de incertidumbre y especulación alrededor del tipo de cambio, devaluación o dolarización.

La acción en el corto plazo depende de la gravedad del déficit. En su pasado los países industriales, que primero explotaron sus colonias, mantuvieron programas o políticas para eliminar déficits y así proteger intereses comerciales y políticos, con una amplia gama de medidas, de prohibiciones físicas de bienes a controles sobre movimientos de personas y capitales.

En el largo plazo, Nicaragua urge de programas que revitalicen y diversifiquen su agricultura, abra la producción manufacturera, fortalezca exportaciones, y en ese objetivo, necesita un sector privado pionero, que traspase intereses comerciales y de intermediación para impulsar inversiones productivas de bienes.

La economía no debe continuar aherrojada a la extrema dependencia de capitales e inversiones del exterior, es obligación y responsabilidad del capital criollo y del gobierno asumir el reto.





 

Anunciese
Directorio
Subscribase



 
Compartir:   delicious   digg   meneame


[ Portada | Archivo | Busqueda ]
[ Nacional | Sucesos | Variedades | Deportes | Opinion | Departamentos ]
El Nuevo Diario (c) 1998-2003
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web