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«Eso es inaceptable y jamás será algo normal», dice representante de UNICEF
Insólita declaración del MINSA sobre desnutrición
* Los piojos tampoco son una normalidad
* Sociedad Civil también reacciona airada


RAFAEL LARA
Managua

Muy disgustado se declaró el representante del Fondo de Naciones para la Infancia (UNICEF), ante las expresiones de representantes del Ministerio de Salud (MINSA) en que indican que la desnutrición infantil en Matagalpa es tan normal como los piojos.

«Son inaceptables los niveles de desnutrición. Cada número es una cachetada a la cara de los nicaragüenses y no es posible que funcionarios del MINSA declaren esto como algo normal y se trate de minimizar la situación. Me siento molesto por la falta de objetividad ante el problema», expresó Juan Aguilar, representante de UNICEF para Nicaragua.

FUNCIONARIOS DEL MINSA PESIMISTAS Y CONFUNDIDOS

En información vertida a medios de comunicación, Ligia Teresa Yllescas, del departamento de nutrición del MINSA, declaró de manera pesimista que el tipo de desnutrición denominada Kwashiorkor siempre ha existido en Nicaragua. «No sé porqué tratan de darle más vueltas y tratan de resaltar esto. Lo que pasa es que los casos se han puesto en evidencia, lo que no significa que los casos hayan aumentado», dijo criticando la preocupación de Krystyna Bednarska, representante del Programa Mundial de Alimentos en nuestro país frente al problema en Matagalpa.

Sobre esto también el Dr. Henry Dávila, subdirector del SILAIS Matagalpa, externó que «convivir con casos de Kwashiorkor en Nicaragua es tan común como ver los casos de piojos».

Al mismo tiempo los funcionarios confunden los niveles de desnutrición de dos estudios realizados en septiembre. Uno por el MINSA reducido a 5 plantones de Matagalpa, donde el promedio de desnutrición crónica es del 45.3 por ciento, y el más amplio posteriormente realizado por el MINSA y el UNICEF en los municipios de La Dalia, Rancho Grande, San Ramón y Matagalpa, donde el porcentaje de desnutrición crónica de talla por edad es del 38.58 por ciento.

El Sr. Aguilar señaló que en toda la nación los niveles de desnutrición crónica fluctúan del 20 por ciento al 50 por ciento de un departamento a otro. Si es del 25 por ciento eso significa que 1 de cada 4 niños está desnutrido.

«Pero el problema no es de porcentajes. El problema es en cualquier forma la magnitud y no podemos conformarnos con ningún nivel. Hay problemas serios y no se pueden minimizar. Mucho menos por funcionarios del MINSA», indicó el Sr. Aguilar.

IMPORTA QUE HAYA CONCIENCIA DEL PROBLEMA

Comentó que si bien los organismos internacionales como el UNICEF y el PMA están ayudando para solucionar el problema, los esfuerzos aún no son suficientes.

«Uno de nuestros aportes junto a la Fundación Mejía Godoy es impulsar la presentación de la Misa Campesina, para recolectar fondos destinados a salud en los sectores más vulnerables de Matagalpa, pero tan importante son los recursos como crear conciencia en la población del problema que viven miles de familias nicaragüenses.

POSICION INSOLITA DEL MINSA

Por su parte, Ana Quiroz, representante de la Coordinadora Civil en el Consejo de Planificación Económica y Social (CONPES), señaló que si bien se pudiera decir que la desnutrición es común, esto en ningún momento se puede tomar como normal. «Es insólito. Ninguna afectación puede llamarse común. En el caso del problema de la desnutrición a largo plazo afecta la capacidad intelectual y física de la persona, principalmente en la etapa inicial del desarrollo (de los 0 a los 6 años). Significa que si este niño o niña asiste a una escuela tendrá mal rendimiento académico, tendrá menos posibilidades de optar a un trabajo digno, obtendrá menos dinero para su familia y por consiguiente se afecta al desarrollo y la economía del país por no tener mano de obra calificada». ¿A eso se le puede llamar normal?

Quiroz comentó que en los años ochenta, con los centros infantiles la alimentación básica para buena parte de la niñez mejoró bajando los niveles de desnutrición, pero en los noventa con la desaparición de esos centros hubo un retroceso significativo que se agudizó con la caída de los precios del café y el cierre de muchas haciendas por deudas a los bancos.





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