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Inmunidades y privilegios de los diplomaticos

Gustavo-Adolfo Vargas *
Managua

El Derecho internacional establece que los extranjeros que se encuentran en el territorio de un Estado deben respetar sus leyes, y se hallan sometidos a su jurisdicción, es decir, a su poder estatal. En otras palabras: el Estado ejerce su soberanía sobre las personas que se hallan en su territorio, incluido los extranjeros.

Las inmunidades y privilegios diplomáticos se fueron creados paulatinamente a medida que se desarrollaban las misiones diplomáticas, para sustraer a ciertas personas de la autoridad y competencia jurisdiccional del Estado. Los representantes diplomáticos gozan de ciertas inmunidades y privilegios, en interés colectivo de las relaciones internacionales, a fin de permitirles el libre ejercicio de sus funciones y no para entorpecer la competencia interna del Estado.

La Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961), reconoce: «...que tales inmunidades y privilegios se conceden, no en beneficio de las personas, sino con el fin de garantizar el desempeño eficaz de las funciones de las misiones diplomáticas en calidad de representantes de los Estados...»

Hoy en día, a consecuencia de la proliferación de las misiones diplomáticas, los Estados se muestran poco deseosos de que un gran número de personas escapen a su competencia y a su poder público, por los graves problemas que ello les pueden plantear. De ahí que exista una tendencia a restringir las categorías de personas que gozan de privilegios, y a limitar el número y el alcance de los privilegios que se conceden.

La doctrina y la práctica están de acuerdo en admitir que la inviolabilidad de la persona del diplomático tiene sus límites, que hay que buscarlos en el principio anteriormente señalado de que «la inmunidad no se concede al diplomático en su propio interés sino en el de sus funciones,» y que su función no consiste en transgredir las leyes del Estado receptor sino que cumplirlas.

Por otra parte, el artículo 31, párrafo 1º, apartado c) de la mencionada Convención de Viena, dispone que la inmunidad de jurisdicción de un agente no se aplica en el caso: «... de una acción referente a cualquier actividad profesional o comercial ejercida por el agente diplomático en el Estado receptor, fuera de sus funciones oficiales.»

Por otro lado, la misma Convención de Viena establece en su artículo 42, que: «El agente diplomático no ejercerá en el Estado receptor ninguna actividad profesional o comercial en provecho propios.» Existirá actividad comercial cuando el agente diplomático de forma habitual se consagre a ella buscando la obtención de un beneficio.

Los privilegios fiscales representan para los diplomáticos ventajas importantes e incluso codiciadas a las que prestan especial atención, pues supone un medio indirecto de aumentar los sueldos.

En general, se admite que el diplomático introduzca en franquicia los bienes necesarios para su instalación en el país, que tiene derecho a un automóvil cada dos, tres o cuatro años, dependiendo de la reciprocidad. También puede importar de vez en cuando pequeñas cantidades de bienes para su uso personal y para el de su familia, como: vestidos, tabaco, bebidas alcohólicas, muebles, productos alimenticios, etc.

La franquicia se aplica a cantidades razonables, y el diplomático no se desprenderá de dichos bienes para transmitirlos a otra persona, ni a título oneroso, ni a título gratuito, ya que de lo contrario podría exigirse inmediatamente el pago de los derechos aduaneros. Para ciertos bienes duraderos, como automóviles, se admite la posibilidad de reventa al cabo de algunos años sin pago de derechos.

En el ejercicio de sus competencias las Organizaciones interestatales se han visto en la necesidad de enviar representantes ante sus Estados miembros, así como ante otras Organizaciones. Dichas Misiones tienen un carácter puramente funcional y sus miembros ostenta en el Estado de sede de la condición de agentes de la Organización que envía, disfrutando del estatuto que les otorga la Convención sobre los privilegios e inmunidades de las Naciones Unidas de 1946 o de la Convención de 1947 sobre los Organismos especializados. Igualmente, en los acuerdos de sede, se aplica lo que prevé la convención de Viena de 1961.

Referente al personal administrativo y técnico de las misiones diplomáticas, la práctica y la doctrina están de acuerdo en que dichas personas son agentes ejecutivos que carecen, del carácter diplomático, pues ni figuran inscritas en las listas diplomáticas ni forman parte del Cuerpo Diplomático.

Finalmente, es necesario consignar, que las inmunidades y privilegios diplomáticos, son utilizados en muchas ocasiones en forma abusiva, esto es, con una finalidad distinta de la que los sustentan e incluso en violación de las leyes y reglamento del Estado receptor. El abuso puede producirse a través de acciones individualizadas de sus beneficiarios o de la irregularar utilización de los locales de la Misión.

* Jurista, Politólogo y Diplomático.





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