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Tres adolescentes, estudiantes del Instituto Azarías H. Pallais,
fueron expulsados, luego de sembrar el pánico entre sus
compañeros de clase y profesores, al portar un arma de fuego
"hechiza", o sea, de fabricación artesanal.
Según declaraciones de la profesora María Elena Trujillo a la Policía, ella observó que uno de los tres alumnos, que no eran de su grupo, portaba un arma, la cual reposaba en el muro de la ventana del aula de clases, mientras otro estudiante portaba en su mano cuatro proyectiles de Ak. Inmediatamente la profesora Trujillo llamó al inspector de turno, quien logró quitar el arma al jovencito, en cuyo interior estaba alojada una bala, pero en el interior de una mochila encontraron un desarmador y un pedazo de hierro, que utilizarían para detonar el arma. Las autoridades del instituto Azarías H. Pallais, llamaron a la Policía para dar a conocer lo ocurrido, a la vez que informaron a los padres o tutores de los tres adolescentes, quienes desconocían el asunto. El director general, la subdirectora, el inspector y varios profesores levantaron un acta del incidente, la cual sentenciaba la expulsión definitiva de los tres adolescentes, quienes fueron entregados a sus padres. NO LOS INTERROGARON SOBRE SU OBJETIVO EL NUEVO DIARIO preguntó cuál era el objetivo de llevar a la escuela esa arma "hechiza", pero las autoridades respondieron que los adolescentes no fueron interrogados, porque el Código de la Niñez y la Adolescencia así lo establece. El hecho tiene una gran trascendencia, ya que estos adolescentes pusieron en peligro la vida de los estudiantes en general, por las características del arma que llevaron. El fin de semana pasada, el subcomisionado Sergio Gutiérrez, jefe de investigaciones del Distrito Cinco, dijo que pronto, la Policía de esa delegación realizará la segunda parte de un plan que consiste en levantar una lista de los talleres metalúrgicos, para determinar su participación en la elaboración de las armas artesanales, que han llegado a parar a manos de delincuentes, para cometer sus fechorías. Aunque éste no sea el caso de los tres adolescentes, los colegios públicos o autónomos deben tomar medidas de seguridad en la entrada, ya que este incidente pudo tener un desenlace lamentable para una o varias familias. |
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