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El aporte árabe en nuestra cultura


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El terrorismo en E.U. convirtió a los árabes y musulmanes en los malos del paseo. Pero su cultura fue una de las más avanzadas y tolerantes de la historia, sentó las bases de nuestros conocimientos matemáticos, aportó el diez por ciento de nuestro idioma y la estructura de nuestras casas coloniales.

Por ejemplo, el reconocimiento a uno de los grandes aportes árabes a la cultura universal está en el Álgebra de Baldor. El texto de estudio obligado del bachillerato tiene en el frente la imagen de Al-Jwarizmi (780-835 d.C.), el árabe que le dio el nombre de al-abr a la rama matemática que resolvía ecuaciones utilizando símbolos en lugar de números.

El legado árabe y musulmán que ha llegado hasta nosotros va más allá de los guarismos en un texto matemático. También, va más allá de recordar que la medicina occidental basó siglos de su enseñanza en El canón de la medicina, del filósofo y médico islámico Avicena (980 a 1037 d C). Ese legado cultural está presente en la cultura cotidiana: en las albercas de las casas, en las alfombras que decoran muchas de nuestras salas, en las cenefas que han estado tan de moda durante el último año.

"Hay muchos elementos de nuestra cotidianeidad que creemos propios y por eso desconocemos su origen -explica la historiadora Claudia Ramos-. Si la gente supiera cómo han llegado y se han fundido en nuestras culturas. Es posible que pueda quitarse muchos prejuicios de encima".

HAY QUE ANALIZAR HERENCIAS

Es el momento de analizar estas herencias. Lo es porque la división del mundo entre occidente y oriente se volvió crucial desde los atentados del pasado 11 de septiembre en Nueva York. El desconocimiento entre culturas y una peligrosa generalización ha llevado a identificar el Islam con el fundamentalismo y a la cultura árabe con el terrorismo. Esto ocurre, precisamente en el año 2001, que fue declarado por la Unesco como "el año del diálogo entre las civilizaciones".

"Somos la suma de muchas civilizaciones -explica el Imam (líder) Julián Arturo Zapata, presidente del Centro Cultural Islámico, en Bogotá-. Una de ellas es el Islam."

Sin embargo, la propia Europa se había aproximado a la filosofía, las artes y las letras gracias a la herencia árabe. Tanto que autores, como el escritor y ensayista español Fernando Sánchez Dragó, afirman que el concepto de la unión de Europa nació hace siglos gracias a la famosa Escuela de Traductores de Toledo (siglo XIII), en la que trabajaron juntos musulmanes, cristianos y judíos.

LEGADO EN LA CONQUISTA

Con el descubrimiento y la conquista, los españoles traían en sus costumbres y en su mismo idioma esta herencia. Dice el historiador y escritor Alfredo Iriarte que el idioma español conserva aún un 10 por ciento de palabras de origen árabe.

Pero, las condiciones no eran propicias para sentir orgullo de esta herencia. El "Descubrimiento" de América coincidió con la expulsión de los árabes del territorio que comenzaría a llamarse España y con la campaña de rechazo a todo lo que sonara "morisco". A pesar de que Madrid fue fundada por árabes y su nombre significa "La ciudad del agua".

Las casas coloniales conservaron en su estructura la influencia musulmana. El área en forma cuadrada con un patio central lleno de jardines y una fuente en la mitad obedece a una concepción islámica del paraíso.

Esto, sumado a la idea de que lo más bello y valioso de una persona o de una casa debe estar al interior, generó esa arquitectura: de casas de fachadas sobrias con un jardín y una fuente en su corazón. Es la estructura que conservan los templos musulmanes o mezquitas.

ENCUENTROS CULTURALES

Además de la arquitectura, la caligrafía también fue un gran aporte árabe. No en vano llaman arabescos a esos adornos que acompañan las llamadas viñetas.

En lo religioso, se sabe que el sufismo -metafísica islámica- influenció la corriente mística cuyos representantes en el cristianismo son San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús. De ese misticismo estuvo influenciado también Dante, al escribir su Divina Comedia.

No fue la única influencia. Fátima, la hija del profeta Mahoma -fundador del Islam-, acompañaba sus plegarias de un rosario que podía tener entre 33 y 100 cuencas. El sistema fue copiado por San Francisco de Asís en el siglo XIII y el resultado son las camándulas del cristianismo, empleadas para contar Avemarías.

El catolicismo y el Islam comparten el culto a María. El Corán -libro sagrado de los musulmanes-, le dedica una sura o capítulo entero.

Los musulmanes ven el agua como una cuarta dimensión que les permite purificarse y llegar a la espiritualidad. Por eso sus ciudades fueron las primeras en perfeccionar los canales -que ya se conocían desde el Imperio Romano-.

También los baños turcos o hammanes son herencia de esa cultura. De ahí, que muchas palabras relacionadas con el agua como alberca, jarra, algibe y alcantarilla, tengan origen árabe.

Liliana Angélica Martínez

El Tiempo, Colombia





 

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