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La próxima vez que usted esté a punto de comerse una langosta o
cualquier otro marisco, piense por lo menos un momento, con la
vista en el plato, que ese fue el último marisco que alguien sacó
del mar. Y que a ese alguien, ese trabajo le costó la vida o
quedó paralítico para el resto de sus días.
Ese es el lema con que el caribeño Juan A. Samuel, un activista de un ONG gringo llamado Sub Ocean Safety, SOS, impulsa una cruzada para concientizar a la población y a las autoridades para que aprueben pronto una ley de pesca que proteja a los buzos y demás pescadores que se adentran en alta mar, sin las mínimas medidas de seguridad. Pese a todo el aparataje informativo que ahora existe, y la presencia de muchos que gustan golpearse el pecho en clubes de beneficencia, esta campaña ha sido una perfecta desconocida. Samuel y sus amigos tienen varios días de estar en el cuarto piso de Plaza Inter, recolectando ayuda para los familiares de los buzos que han quedado paralíticos o que han muerto, sobre todo sillas de ruedas, andaribeles, bastones, muletas y hasta ahora, la sequía sigue para ellos. Dos buzos, buscadores de langostas que forman parte de esta cruzada y que pueden dar fe de las cosas que necesitan y de las que viven en el mar son Hans Sanders y Francisco Benjie; en sillas de ruedas desde hace más de una década, debido a que, por la necesidad de llevar el dinero a su casa, se metían al mar en las más peligrosas condiciones. EN SILLA DE RUEDAS VENDE LOTERIA Los buzos viven tragedias de las más diversas. Sanders, de 40 años y con 11 años de estar en silla de ruedas, oriundo de la comarca Sandy Bay y hoy residente en Puerto Cabezas, buceó durante 14 años. A los 29 dejó de hacerlo y ahora, mal vive con lo poco que gana vendiendo lotería en Puerto Cabezas. Vive con su esposa, cinco hijos y lejos de autoridad alguna que se preocupe por su caso. Perdió sus días en el mar y ahora sólo el ONG SOS le ha ayudado con la venta de lotería. "Pasé mi vida haciéndole la bolsa a las grandes empresas pesqueras y ahora nadie nos vuelve a ver", afirma Sanders. Francisco Benjie, de 40 años, de Sandy Bay y padre de 4 hijos, también vende lotería en Puerto Cabezas; desde hace 16 años no camina. "Me despidieron cuando salí enfermo; y ahora ni me vuelven a ver los empresarios pesqueros", dice Benjie. MUERTE O PARALISIS Ejemplos como éstos abundan. Y lo peor, dice Juan Samuel, es que los empresarios pesqueros se aprovechan de la necesidad de los buzos que, dolencias encima, tienen que adentrarse al mar a toparse con la muerte o con una parálisis parcial. "El problema es que el buzo depende de sus entradas al mar para ganar. Actualmente les pagan 4.5 dólares por cada libra de langosta que sacan; pero el empresario gana por cada libra 7.5 dólares pues la vende hasta en 12 dólares", dice Sanders. Según los datos que conoce Sanders, décadas atrás (cuando él buceaba), un barco langostero se metía al mar durante 10 ó 12 días, y sacaba unas 200 libras de langostas. En estos tiempos, en el mismo período de tiempo, con costo sacan 40 libras. AUTORIDADES DEL MITRAB PINTADAS En el mercado de Estados Unidos, ahora, una libra de langostas cuesta 25 dólares. De acuerdo a Juan Samuel, en el año 2000 Nicaragua exportó 1 millón de libras, lo que dejó una ganancia de 25 millones de dólares. Cifras aparte, la vida de los buzos no pasa de ser miserable. Cuando un buzo sale enfermo, los libros dicen que ellos deben ser protegidos por los jueces del Ministerio del Trabajo, MITRAB. Pero, según Benjie, estos jueces son un asalariado más de las empresas pesqueras. Con ello, termina cualquier intento de justicia para los buzos. "Cuando ya no podemos movernos, nos dicen que nos mandarán a Fisioterapias. Pero nada más. En el momento, nos compran un par de pastillas y eso es todo; no nos dan un tratamiento adecuado. A algunos, les ayudan en los primeros dos meses pero después los desechan. Si nos hubieran ayudado, muchos de nosotros no estaríamos paralíticos", afirma Sanders. Hasta la fecha han muerto 5 buzos. El último murió la semana pasada. Dos de los muertos eran los señores Alberto Cantalicio y Rodolfo Saris, buzos de un bote llamado Spanish Lady, de la empresa ATLANOR. Saris era de una comunidad llamada Sinsín y Cantalicio de Sandy Bay. Entre los dos dejaron a 12 hijos, dos esposas, una de ellas embarazada. ¿COMO QUEDAN PARALITICOS LOS BUZOS? En toda la costa Caribe operan unas 12 compañías pesqueras (la cifra no es exacta), de capital mexicano, colombiano, cubano, gringo, coreano y en su mayoría, hondureño. En toda la Costa Caribe trabajan unos 3 mil buzos en barcos artesanales e industriales. Pero la cantidad de personas que se dedican a la pesca en general supera las 12 mil. En teoría, los buzos están protegidos por el artículo 172 del Código del Trabajo, que establece que ellos deben trabajar con equipos profesionales y que, los riesgos de las enfermedades propias del oficio como el impedimento físico y otras lesiones, serán parte de la cuenta del empleador. "Pero esto ha pasado de noche. Los buzos no cuentan con el equipo adecuado; al mar se meten sólo con chapaletas, tanque de aire, regulador y arpón. No tienen trajes rana (para que les dé calor), reloj, un profundímetro, chalecos y tanques pequeños de emergencia. Y nada de eso tienen", dice Samuel. Según Sanders y Benjie, los buzos se meten al mar sólo con el short y la camisola que llevan puesta. Y aunque las normas de buceo dicen que deberían bucear 2 veces por día, los capitanes los obligan a bucear hasta 5 veces, con tanques llenos de aire que sacan de un compresor. Ni siquiera es oxígeno. SOBREEXPOLTADOS "Ese aire es horrible, pesado, hediondo a diesel. Los buzos son explotados; imaginate que muchos, cuando suben con las langostas, sólo les quitan el tanque vacío, les ponen otro y los tiran al mar de nuevo. Así se trabaja allá", dice Sanders. Para los buzos, las recomendaciones son: nomás salir del agua, deben ser sumergidos en una Cámara Descompresora (una especie de cilindro), durante 1 hora. Esto es necesario para que se le salga el Nitrógeno que adquieren del tanque y porque, bajo el agua, los poros de la piel se obstruyen. Al no tener esa Cámara, todo el Nitrógeno se le queda en los pulmones. Ahora, imagínese tener en el cuerpo todo el Nitrógeno de 5 tanques. Al final, todo eso es lo que les ocasiona la parálisis, la falta de atención. "Ahora, cuando uno está en alta mar y no tiene acceso a esa Cámara, lo único que hace es poner los pies para arriba y descansar 1 hora; pero ni eso se puede; los capitanes no los dejan comer; al mediodía sólo les permiten que se beban un vaso de fresco porque dicen que si uno come, el cuerpo se le pone pesado y no puede entrar al mar", dice Sanders. Lo malo es que el gobierno ni siquiera tiene una Cámara Descompresora. La única que tiene está descompuesta en el Hospital de Puerto Cabezas. Sin embargo, el ONG SOS sí llevó una Cámara (que cuesta 120 mil dólares) a esa ciudad, para beneficiar a todos los buzos de la zona. En los 6 años que tienen de haber llevado esa Cámara, dice Julio César Ramos, funcionario de ese ONG, han salvado la vida de 300 buzos. Con la ayuda de la Cámara no basta. A los buzos tienen que llevarlos a Fisioterapia; pero esta atención sólo existe en Managua, lo cual implica viajar en avión pues en vehículo, aseguran, es destruirlos más. "Pero no tenemos ni para comer, mucho menos que para pagar un boleto de avión", dice Sanders. DIPUTADOS SOLO LES DICEN ADIOS Estas historias se las han contado a los actuales diputados, con el ánimo de pedirles que aprueben una ley que les ayude, les provea de un Seguro Social y evite explotaciones. Pero, recientemente, dice Juan Samuel, un diputado (que piensa en la reelección) le dijo que, ahora, lo más importante son los votos del Pacífico y no las leyes para los buzos del Caribe. La ceguera parlamentaria, afirma Samuel, les hace creer que esa ley sólo será para los buzos. Y es todo lo contrario. Una ley de pesca, aparte de estipular beneficios para los buzos y demás pescadores, proveerá a Nicaragua de regulaciones para no acabar de una vez, y para siempre, con la fauna marina. NO HAY VEDA "Estamos ante una tragedia nacional. Si en 10 años no hemos establecido controles de la fauna marina, ésta se terminará. Nicaragua no tiene vedas para langostas, mientras que en Honduras si dan 6 meses. Nosotros, le hemos pedido a los diputados que den 4 meses pero nadie quiere oír", dice Samuel. Nicaragua tiene la plataforma marítima más rica de langosta en casi toda la región. Honduras ya casi ha acabado con la suya y por eso es la nutrida presencia de empresarios de ese país, explotando las reservas langosteras de Nicaragua, dice Samuel. Si hubiera una ley, se evitaría que las empresas exploten a los buzos y al resto de pescadores; Nicaragua protegerá sus recursos, tendrá un mejor manejo de los desechos (basura pues) que tiran los barcos pesqueros al mar y alfabetizará a sus buzos que, producto del desconocimiento, sacan langostas que aún están en estado de gestación. Según la biología marina, para que una langosta logre un peso de 5 onzas, deben pasar 4 años. 4 años de vida que luego terminan en las manos de un exclusivo cheff, luego en las de un comensal, y que, de seguro, le costó 5 buceadas sin nada más que lo puesto, a estos obreros caribeños. |
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