El tío Conejo andaba muerto de hambre. Ni zanahorias, ni lechugas, ni rabanitos, ni camotes,... nada. El estómago le cantaba como una mandolina. En eso acertó a pasar por allí un vaquero con sus vacas y al tío Conejo se le antojó comer un poco de leche y un poco de queso con mantequilla. ¿Qué hacer? ¡Ya está! Se fue en busca del tío Coyote que siempre anda trasijado y le dijo:
-Tío Coyote, este es el momento de que comamos mantequilla.
-¿Mantequilla? ¿Dijiste mantequilla, tío Conejo?
-Sí, -le contestó el tío Conejo-. Yo dije mantequilla y he fraguado un plan maravilloso.
Los dos tíos hablaron en voz baja y tramaron el plan que jamás se le habría ocurrido al mejor estratega. «Cuando tengamos la mantequilla,... mitá y mitá». Y se fueron a la casa del vaquero que a esa hora acostumbraba preparar el queso y la mantequilla. Y, mientras el tío Conejo se ocultaba a la espera, llegó el lobo muy cerca y se puso a aullar. Ladró el perro y el vaquero tomó su escopeta y se echó al patio. Ese fue el momento en que el tío Conejo se metió en la casa, tomó la vasija de la crema y escapó a la gran varajustada. Antes de juntarse con el tío Coyote en el lugar convenido, se metió en el monte y se comió casi toda la crema ¿Y ahora? Se puso a hacer pupú, llenó la vasija y puso encima el último poquito de la crema. Luego se fue muy cachondo a encontrarse con el tío Coyote.
-¿Consiguió la crema, tío Conejo?
-Todo como lo habíamos planeado. Aquí está la crema.
-Mitá y mitá, así lo convenimos.
-Algo mejor, tío Coyote. Como usté fue el que se expuso al peligro, justo es que le toque la mayor parte. Yo me comeré lo de arriba, nada más, y le dejó a usted todita la vasija.
-¡Bárbaro! Es usted un tipazo.
El tío Conejo chupó la crema que había puesto encima y le pasó la vasija al tío Coyote que, al empezar todo hambriento, se llenó el hocico de cosa fea.
-¿Y qué es esto? Esto no es crema. ¡Es caca!!
-Es que así parece la crema que ahora hace el vaquero. Pero alimenta, tío Coyote. ¡Ay nos vidrios!!
Y el bandido del tío Conejo zampó la gran varajustada.
(NARRACION CHONTALEÑA)