De tierra y agua (Anamá ediciones centroamericanas, 8ª edición), de Fernando Silva, es una colección de cuentos de corte regional. En cada cuento Fernando Silva hilvana un tema picaresco, por ejemplo, en el cuento El Viejo, con el que empieza su colección.
Se trata, pues, de un viejo «rabo verde» que enamora a Margarita, porque ésta le atrae bastante al punto de tocarla. Y a ella, una joven recatada, («Me ha visto chiche» reza una oración dicha por la joven, cargada de indignación) le molesta sus insinuaciones.
La familia desaprueba totalmente el acoso del viejo hacia Margarita y se lo hacen saber. Después de una larga jornada nocturna de trabajo, el viejo se dispuso ducharse. Una vez desnudo se vino acercando a la orilla cuando oyó bulla y, agachándose, se tapo entre el monte. La Margarita se estaba bañando en combinación que, con el agua, se ajustaba a su cuerpo dejando al descubierto su figura. «El viejo tembló al verle bien el cuerpo y se sentó en el suelo para que no lo viera; pero la tuerce que fuera el viejo a caer en un hormiguero bravo que lo atizó allí nomás y tuvo que dar un brinco». Al verse descubierto y evitando que la familia de Margarita le «cayera» éste huyó a la Azucena.
Los diálogos utilizados por Silva están hechos sobre la base de la construcción gramatical del nicaragüense, del cual no haré un estudio.
El lenguaje utilizado es meramente regional. La usanza de vocablos como «chillar» (llorar), «virriondo» (enamoradizo), «chiche» (fácil), «garuvita» (llovizna), «cochón» (cobarde) dan el toque de regionalismo entre los elementos del relato local. Y siguiendo con los elementos del relato «silvano», el autor hace uso de símil o comparaciones «muy a lo nuestro», figura literaria que muy a menudo la encontramos en estas historietas: «Como una garza que sentada en los gamalotes se espanta cuando pasa a la orilla» (El Viejo); «Se parecía a una palomita de barro» (El Bote).
Es importante mencionarles que De tierra y Agua es una colección de cuentos que bien pueden ser ubicados geográficamente. Con precisión no puedo decirles el nombre del lugar, —me refiero a nombre de comarca, barrio o ciudad— pero sí induzco que se trata de un lugar situado al sur de Nicaragua (en el departamento de Río San Juan), esto debido a que algunos personajes mencionan lugares adyacentes a Río San Juan: La Azucena, La Barra, Santa Cruz, Pocosol...
Son veinte cuentos en total. Su ambientación está basada, como el título de la colección lo indica, de tierra y agua. En la contraportada de este acopio, nos explica que «De tierra y agua, nos enseña, con admirable maestría, una forma nueva y única en el género narrativo, que consiste en hacer que la escritura de un cuento no se quede solamente en el desarrollo del argumento como tal, por muy importante que aparente ser, sino que cualquier situación que pueda darse en el planteamiento del cuento sea necesariamente verdadera, sin que pueda importar ningún otro carácter que no sea el de su propia autenticidad.
«En un cuento de Silva lo que pasa, siempre sucede de manera inseparable dentro del ambiente y su realidad, porque no es otra cosa más que habla de la gente que todo lo que cuenta lo dice sin ningún otro elemento más que la realidad de la propia lengua, que es la misma realidad de su vida». (Nadie firma esta cita).