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Reforma, México.- Al otro lado de la línea telefónica,
mientras anota la dirección de una página web, Günther Haensch
pregunta: "¿Cuándo dice 'doble u' quiere decir 'doble v'?".
Es una broma del lingüista alemán radicado en Alicante, a quien no podría escaparse esta diferencia entre el uso mexicano y el peninsular, debido a que desde hace 19 años trabaja en el proyecto Diccionarios contrastivos del español de América. La lista que envía con ejemplos del uso peculiar de algunas palabras en Argentina y Cuba con relación a España, ilustra desde su enunciado introductorio los diversos significados que han tomado en el amplio territorio de Latinoamérica ciertos términos traídos y llevados por los viajeros españoles y continentales desde hace cinco siglos. "He aquí más ejemplos de tacos del español cubano y argentino", dice el fax. Y al respecto, el profesor emérito en Lenguas Románicas de la universidad alemana de Augsburgo, se apresura a comentar: "ya sé lo que significa tacos en México, pero en España quiere decir malas palabras". DICCIONARIOS SON ANTICUADOS Así, mientras que los españoles follan o joden, los cubanos pichicatean o singan, y los argentinos embolan o empelotan. Habría que agregar que los mexicanos cogen, mientras que el término "aséptico", claro, es hacer el amor. Fue durante un viaje a Colombia, ciudad natal de su esposa, la también lingüista Marina Dueñas, cuando Haensch y su colega Reinhold Werner se dieron cuenta de que los diccionarios de americanismos que existían hace dos décadas eran anticuados y ponían más atención a los términos exóticos que a los de uso cotidiano. Es típico que un español llegue a Bogotá y al pedir un tinto y un bocadillo obtenga, en lugar de una copa de vino rojo y un pan con jamón, un café negro y un dulce de cajeta. ¡Cajeta!, un término impronunciable en Argentina, donde alude al órgano sexual femenino. "Me decidí a ir como misionero por toda Hispanoamérica buscando informantes, redactores, instituciones dispuestas a colaborar en el proyecto que con una inversión que rebasa los 2 millones de dólares ha apoyado el gobierno de Alemania. Y así montamos una red muy amplia en la que han trabajado 30 profesores latinoamericanos y españoles que examinan la literatura, la prensa y el habla de cada nación para elaborar los diccionarios". PALABRAS "FLUYEN COMO LA VIDA" Hace unas semanas, publicados por Gredos, empezaron a circular los primeros dos volúmenes que exponen las diferencias entre el español de la Península Ibérica y el que se habla en Argentina y Cuba. Muy probablemente en el 2002 estará listo el de Bolivia, una nación cuya habla regional prácticamente no se había estudiado, a diferencia de Colombia, Argentina y México, donde han aparecido a lo largo del Siglo 20 diversos diccionarios de colombianismos, argentinismos y mexicanismos. "El contraste se hace con el español insular, lo cual implica excluir el que se habla en las Islas Canarias porque ahí, debido a la migración, se han adoptado muchas palabras hispanoamericanas como papa (usada en México o Perú) en lugar de patata, y guagua (empleada en Puerto Rico y Cuba) en lugar de autobús", explica el lingüista, quien dice que trabajar con palabras le hace ilusión porque "fluyen como la vida". Cuando habla de la inclusión en sus volúmenes de un índice alfabético que permite localizar rápidamente los sinónimos americanos de los términos españoles -como recámara para alcoba-, Haensch descarta que su proyecto pretenda marcar una hegemonía del español ibérico sobre el de sus antiguas colonias. "Los españoles cometieron el gran error de pensar durante mucho tiempo que la forma en que empleaban la lengua era superior, lo cual hoy nadie sostiene por el simple hecho de que hay 40 millones de hispanohablantes en España contra 250 millones en América Latina y Estados Unidos", aclara. NO SE UNIFICARA EL IDIOMA Reconoce que los medios masivos de comunicación, principalmente a través del tango, las películas de María Félix y Pedro Armendáriz, y las telenovelas, han hecho ciertos términos comunes en al orbe hispanohablante, pero "esto no dará lugar a la unificación masiva del idioma". El lingüista advierte que a pesar de que el español que se habla en México y el altiplano de Colombia (Bogotá) tiene una pronunciación diferente a la de España, formalmente está muy cerca del que usan los insulares, mientras que el más diferente es el de Argentina, debido a la intensa inmigración italiana que llegó al país sudamericano durante un siglo. "Para leer la carta de un restaurante en Buenos Aires, hay que saber tanto italiano como español", dice divertido... Al hablar sobre México, Haensch advierte que desde hace "muchísimos años" acordó con Luis Fernando Lara, director del Diccionario del Español de México, que cuando este proyecto de El Colegio de México esté concluido, se aprovechará su corpus para los Diccionarios contrastivos del español de América. "Esperaremos a que el proyecto esté concluido o muy avanzado porque no queremos hacer un doble trabajo, además de que México posee un territorio muy grande donde muchas palabras presentan diferentes usos según la región".
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