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Consultorio Médico
La enfermedad del pecho hundido

Dr. Mr. Hiller

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Estimado Dr. Hiller: Mi hija de 10 años tiene el pecho hundido. El médico nos dijo que esta enfermedad se cura, pero se mostró reacio a la hora de recomendar que la niña se opere, porque opina que se trata simplemente de una cuestión estética.

Para mi hija, a la que resulta muy embarazoso su aspecto físico, no se trata de un problema sin importancia. ¿Debemos plantearnos la posibilidad de una operación? También hemos notado que ella es más asustadiza que los demás niños. ¿Puede guardar alguna relación con el pecho hundido?

Estimado Lector: Conocida médicamente por el término en latín pectus excavatum, el pecho hundido es un defecto de nacimiento que consiste en la disminución de la cavidad pectoral. En casos graves puede desfigurar seriamente la silueta corporal con los consiguientes problemas psicológicos y sociales que ello conlleva.

El hecho de tener la cavidad pectoral más pequeña explica la poca resistencia física, el asma, las molestias en el pecho y demás síntomas que a menudo padecen las personas con el pecho hundido.

La cirugía correctora es, casi siempre, la mejor solución para conseguir que el pecho tenga una forma normal, o casi normal, y los pacientes que padecen molestias cardiacas o en los pulmones, por lo general responden positivamente al postoperatorio y mejoran considerablemente.

El pecho hundido se da cuando hay un crecimiento excesivo del cartílago costal (localizado entre el esternón y las costillas), lo que origina que el esternón se hunda. El grado de la malformación resultante varía según los casos.

Hay personas que sólo tienen un ligero hundimiento del área del esternón y otras que presentan una gran cavidad en esa zona corporal. La enfermedad es de nacimiento aunque algunas veces puede empeorar con el paso del tiempo, especialmente durante los períodos en que el niño enfermo crezca rápidamente.

El pecho hundido puede ocasionar en el paciente un impacto psicológico muy fuerte, pues muchas de las personas afectadas suelen evitar actividades recreativas tales como ir a la playa o a la piscina. Los niños pueden desarrollar cierto complejo de inferioridad física, que puede ser el principio de una depresión, a esto debe hacerse frente con las debidas medidas estimulantes de tipo social, educativo y laboral.

La compresión del corazón, los pulmones y los vasos sanguíneos que origina esta enfermedad a causa de la malformación del esternón, contribuye a exacerbar problemas como las dificultades respiratorias, falta de energía, molestias en el pecho al hacer ejercicio y/o latido irregular.

A pesar de que muchos de estos síntomas son subjetivos y por tanto difíciles de diagnosticar, parece que los problemas por lo general desaparecen o mejoran tras una intervención quirúrgica.

La técnica más extendida para la cirugía correctora del pecho hundido es la que ideó hace más de 50 años el doctor Mark Ravitch, de la Escuela de Medicina Johns Hopkins. La operación consiste en quitar el cartílago costal afectado y cortar o romper el esternón, el cual se coloca en su posición correcta y se sujeta mediante una prótesis metálica.

La operación requiere practicar una incisión relativamente grande y una manipulación significativa de los músculos del pecho.

Un informe publicado en el número de marzo de 2000 de la revista especializada Annals of Surgery, daba cuenta de los resultados de las 375 operaciones practicadas según el método Ravicht durante un período de 30 años en la Universidad de California en Los Angeles (UCLA).

En el artículo, el doctor Eric Fonkalsrud de la UCLA y los demás co-autores, calificaron el resultado de la operación como «muy bueno» o «excelente» en el 97 por ciento de los pacientes intervenidos. Más tarde dichos resultados tuvieron unas consecuencias estéticas muy positivas.

Tras la operación, todos los que padecían falta de estamina (251 pacientes) o dolor en el pecho (48 pacientes) dijeron haber experimentado una mejoría, con una reducción de entre el 25 y el 40 por ciento de la medicación; y la arritmia cardíaca desapareció entre 74 de los 90 pacientes a los que se le detectó antes de la operación.

Aunque la mayor parte de las operaciones por el método Ravitch fueron practicadas a niños pre-adolescentes, Fonkalsrud y sus colegas señalaron que los efectos positivos de la operación a largo plazo también se daban en los casos de adultos intervenidos. Si bien cuando el paciente es una persona mayor, la operación requiere mayores medios técnicos.

El cirujano pediátrico Donal Nuss, del Hospital Infantil de King‘s Daughters en Norfolk, Virginia, ideó hace unos pocos años una técnica alternativa menos invasora que el método Ratvich.

Su método, que guarda relación con el entablillamiento, utiliza un instrumento metálico curvo para llegar hasta el hueso hundido del pecho y sostenerlo mientras el cuerpo se readapta a su nueva forma ósea. Esta sencilla y rápida operación no hace necesario quitar el cartílago o cortar el hueso del pecho.

Las incisiones son pequeñas y están localizadas en sitios más discretos, además hay menos probabilidades de pérdida de sangre. Los pacientes que han sido sometidos a esta nueva técnica pueden volver a llevar una vida completamente normal, antes que los que han sido operados por el método Ravitch.

En la técnica del doctor Nuss, se practican dos pequeñas incisiones debajo de las axilas, donde se introducirá la barra metálica curva, especialmente adaptada al paciente que, tras pasar debajo del esternón saldrá, en su momento, por la otra incisión.

Inicialmente la pequeña barra metálica curva estará hacia abajo, y una vez situada en esa posición se pondrá hacia arriba, con objeto de colocar el esternón en su posición correcta. La barra metálica se emplazará allí y permanecerá aproximadamente dos años. (Al igual que en el método Ravitch, se necesita una intervención posterior, en este caso para quitar la barra de sujeción).

El doctor Nuss presentó por primera vez su método en el encuentro anual de 1997 de la Asociación Americana de Cirugía Pediátrica. El primer estudio aparecido sobre los resultados de la misma se publicó en el número de abril de 1998 de la revista especializada Journal of Pediactric Surgey, donde se informaba del resultado de la operación en 42 niños, todos ellos menores de 15 años.

De los 30 a los que ya se les había quitado la barra de sujeción en la fecha de la publicación del estudio, los resultados eran excelentes en 22 pacientes (el 73.3 por ciento), habiendo recuperado todos ellos la apariencia normal del pecho.

En cuatro niños, o el 13.3 por ciento, el resultado fue calificado como bueno, los niños presentaban ligeras deformaciones residuales. Los peores resultados se observaron en los restantes cuatro niños, la causa fue atribuida a la debilidad de la barra de sujeción al esternón. En posteriores intervenciones se utilizaron barras de sujeción más fuertes (y en ocasiones más de una).

La difusión del método Nuss sigue en aumento. En febrero de 2000, un artículo publicado en la ya mencionada Journal of Pedicatric Surgery informaba sobre los datos de una encuesta realizada a 74 miembros de la Asociación de Cirugía Pediátrica Americana.

Treinta y cuatro de ellos, un 42 por ciento, indicaron que habían elegido el método Nuss para la cirugía correctora de pecho hundido. Sin embargo, todavía es demasiado pronto para saber si los resultados a largo plazo de esta técnica son comparables en cuanto a efectividad con el método Ravitch.

La técnica del doctor Nuss es aconsejable practicarla principalmente antes de la pubertad, un período en el que los huesos del pecho son flexibles y están en pleno crecimiento.

Sin embargo, el pecho de los adultos aún conserva cierta capacidad de remodelación, como ha quedado demostrado en los pacientes de enfisema cuya caja torácica adquiere formas curvas como respuesta al excesivo crecimiento de los pulmones, por ello el método Nuss ha sido practicado en adultos con aparente éxito.

Las ventajas de someterse a una operación quirúrgica para corregir el hundimiento del pecho son enormes, incluso a pesar de que no existan evidencias de que la enfermedad ha provocado algún impacto médico. Por esto algunas compañías de seguros médicos no están dispuestas a pagar la operación si creen que ésta sólo tiene carácter estético.

Menos del 15 por ciento de las personas que tienen el pecho hundido se han operado para corregir este defecto, algunos expertos opinan que la cirugía está infrautilizada por las personas que padecen esta enfermedad. En el ya referido artículo de marzo de este año, el doctor Fondlarsrud señalaba:

«La mayor parte de los pacientes cree que su deformidad mejorará con la edad, que la enfermedad no afectará ni a su corazón ni a sus pulmones, que se trata principalmente de un problema estético en el que la cirugía es un remedio peligroso, poco eficaz e innecesario. Está claro que se trata de una visión incorrecta del problema».




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