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Viernes 2 de Febrero de 2001 | Managua, Nicaragua
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La Virginidad en el hombre

Lic. Ledia Gutiérrez Lanzas.

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Por lo general, cuando se habla de virginidad se refiere a una condición de la mujer; cuando tiene la relación coital, es que ya «perdió la virginidad». En cambio para los hombres no sucede lo mismo, ya que cuando han hecho sus primeros actos sexuales no solamente no «pierde» nada, sino que obtienen alguna ganancia en virtud del cúmulo de experiencia que ésto les representa.

Cuando se habla de virginidad masculina para algunos es un hecho tan aceptado como en la mujer, pero para otros causa extrañeza y burla.

Sin embargo, para quienes tienen la virginidad como un hecho conceptual, la virginidad masculina también existe, pues se refiere a aquellos varones que no han tenido un acto, contacto, coito (penetración pene-vagina), hayan tenido o no experiencia con la masturbación.

VIRGINIDAD ANATOMICA Y CONCEPTUAL

Así pues, cuando se habla de virginidad masculina, entonces si se refiere al hecho de no haber tenido la experiencia y no hay nada anatómico en ésto, como sí sucede con la mujer y su hímen.

Es pues, bien curiosa la diferencia para la mujer: la virginidad es más un hecho anatómico y para el hombre, un hecho conceptual.

Sin embargo, podría relacionarse también la virginidad masculina con un hecho anatómico, ya que la gran mayoría de los hombres tienen desde niños adherencias balanoprepuciales; es decir, que el prepucio o cuero que recubre la cabeza del pene o glande, está finamente adherido a la corona, de tal manera que el surco balanoprepucial (o sea, la depresión que está por detrás del glande) no está al descubierto.

TIENE UN VALOR MUY ESPECIAL

Cuando los jóvenes no han tenido masturbación excitando el pene con la mano, o no ha tenido una relación coital, estas adherencias se conservan. En cuyo caso, se podría hablar de virginidad anatómica masculina.

Lo mismo sucede en caso de la frimosis, es decir, cuando nunca el prepucio o cuero que recubre el glande ha sido pasado por detrás de éste descubriéndolo, bien porque está muy estrecho o porque no ha sido manipulado con la mastrubación manual o con el coito.

En sociedades que tienden a ser más igualitaria, y en las cuales no se le da mayor importancia al hecho de la virginidad, tanto en mujeres como en hombres, es poco lo que ahora se alude al tema, o es poca o ninguna la importancia que se le da, en comparación con otras épocas pasadas, aun relativamente recientes.

De todas maneras, con estas aseveraciones, no se quiere demeritar en forma alguna a sociedades, o grupos sociales, o familiares o religiosos, para quienes la virginidad -en particular la femenina- es un valor muy especial que sigue siendo valedero.




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