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¿Quién escribe la historia?

Por Jesús Amador

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"... Y el proceso no está terminado. Nunca puede estarlo, mientras los seres humanos sigan cuestionando y tratando de obtener mejores respuestas". (Isaac Asimov).

Hilvanar una sucesión de hechos aparentemente es fácil, pero no es tan así. A través de los tiempos la historia, sea de la humanidad, de un país o de un personaje en particular, no ha sido, en la mayoría de los casos, correctamente escrita.

En esto juega su rol, y muy importante por cierto, el escritor o narrador. Tiene que ver la ideología, filiación política o religiosa del mismo. De esto depende en un buen grado qué "sello" le imprimirá al relato que abordará.

Difícilmente se puede sustraer a esos elementos, aparentemente subjetivos, pero no es así. También puede incidir hasta la clase social o étnica de que es origen.

Hay historiadores que son rigurosamente científicos, independientemente de lo expuesto anteriormente, pero son los menos. Para conocer un hecho histórico determinado, la mayor parte de las veces tenemos que recurrir a diversas fuentes e ir entresacando lo necesario, pero para esto se necesita contar con un criterio sólidamente formado.

Otra cosa es buscar información sobre un aspecto muy particular. Por ejemplo, dentro de la Revolución Francesa, cómo se dio la toma de la Bastilla o qué rol jugó Robespierre. ¿CUAL ES LA HISTORIA REAL O VERDADERA?

Este sí es un problema que todavía no está resuelto. Para comenzar, el libro de libros, la Biblia, contiene una serie de errores, inexactitudes, contradicciones o como quiera llamárseles. Para muestra un botón: la fecha del nacimiento de Jesucristo, si bien para los efectos de su mensaje eso no es relevante, para la historia sí lo es.

Así como ese hecho hay muchos más, no sólo en la Biblia, sino en hechos más recientes. Siguiendo esa secuencia está el "descubrimiento" de América. Cada día hay más evidencias de que Cristóbal Colón no fue su descubridor, por ejemplo los mapas a los que aparentemente tuvo acceso y lo motivaron para lanzarse a la aventura marina.

Ya más reciente, tenemos la Segunda Guerra Mundial. Siempre se nos ha tratado de inculcar que la derrota nazi se da por la invasión a Normandía de los ejércitos aliados. Nada más lejos de la verdad. A esas alturas (1944), la extinta Unión Soviética venía propinándole severas palizas a los ejércitos fascistas, liberando miles de poblaciones y ciudades.

Para no ir tan lejos, la historia de Sandino siempre nos fue tergiversada, ocultada, llegándonos versiones fragmentadas y falseadas. La historia de Nicaragua está salpicada de sangre y es narrada según el color político prevaleciente.

Otro acontecimiento interesante y a manera de ejemplo de lo que estamos tratando es la mal llamada "guerra del fútbol" entre Honduras y El Salvador.

Lo que prevaleció fue el interés expansionista y militarista de las oligarquías de ambos países y el pretexto fue un juego de pelota. ¿QUIEN Y COMO DEBERIA ESCRIBIR LA HISTORIA?

Interesante pregunta. Considero que cualquiera, con los conocimientos e imparcialidad necesaria, puede hacerlo. A la fecha los protagonistas de los acontecimientos, que después pueden ser historia, raramente escriben sobre ello. Algunos toman apuntes que después se convierten en memorias.

El historiador científico va detrás de los hechos, generalmente de forma documentada, pocas veces se consulta a las fuentes primarias, que son los protagonistas o los que estuvieron más cerca de los acontecimientos.

Los monumentos, los trabajos artísticos (como la orfebrería y la artesanía) también son fuentes para reconstruir la historia de una época determinada, al igual que las tumbas, especialmente si son de períodos en los que no hay otro tipo de evidencias. Hasta un cadáver brinda sustantiva información.

Ponerse a escribir historias recientes es otra cosa. Si bien puede, o más bien es fácil, porque se cuenta con protagonistas, documentación de todo tipo (grabaciones, filmaciones, fotografías, etc.) lo cual posibilita contar con un voluminoso soporte documental, es a la vez más complejo porque entra en juego un aspecto subjetivo: el apasionamiento del relator o escritor o de ambos.

Y en los países en que hay polaridad social, étnica o política, esto es más complejo. Hace algunos años escuché a un expositor decir que la historia de Nicaragua supura sangre y por lo tanto no se debía escribir de los hechos hasta después de 50 años, porque las heridas estarían cerradas y sería más difícil que volvieran a abrirse. Creo que tiene razón.




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