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Sábado 21 de Abril de 2001 | Managua, Nicaragua
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La dejó pintada en ventanilla del BANPRO
Huella hunde a reo
* Novelescas declaraciones de indiciados ante Juez
* Declaran «El Cuate», «Pitoreta», «Pavo Gordo» y otros


LIZBETH GARCIA
Managua

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  Marcos Tulio Elizabeth Rodríguez se declaró inocente del asalto al Banpro, pero tiene contra sí el hecho de que tiene antecedentes por robo. (Foto: Manuel Zapata).  

Aunque aún faltan pruebas por recabar, uno de los seis enjuiciados por la presunta autoría del robo con intimidación de la sucursal Montoya del Banco de la Producción (BANPRO) «ya está pegado» porque una de las huellas dactilares recogidas por la Policía en la escena del crimen coincidió con las del reo Mario José Guzmán García.

Guzmán García, conocido con el mote de «el flaco», fue capturado por la Policía y remitido ante el Juez Séptimo de Distrito del Crimen de Managua, Sabino Hernández, este viernes junto al también procesado Marcos Tulio Elizabeth Rodríguez, «El Pavo Gordo» y Javier Antonio López García, «El Cuate».

Estos se unieron ayer a la lista de procesados por el asalto entre los cuales se encuentra el responsable de la seguridad interna del banco, Jairo Cruz Valle, el ex militar Freddy Daniel Hernández y el taxista Javier Urbina Escalante.

Hasta ahora la cifra de procesados asciende a seis, pero aún falta por capturar a Oscar Flores Monzón. Pese a que la Policía aparentemente tiene casi esclarecido el crimen, el dinero robado en BANPRO, 200 mil dólares, sigue sin aparecer por ningún lado.

HUELLA PALMAR IDENTICA

Lo que sí apareció fue la primera prueba en contra de Mario José Guzmán García porque según informó la representante del Ministerio Público, Iris Valverde, aunque la Policía no ha concluido su labor de identificación y comparación de huellas encontradas en la escena del crimen con las tomadas a los reos, una de las huellas dactilares encontradas en un mueble de mármol del banco coincidió con la huella palmar de una de las manos de Guzmán García.

«El perito explicó que las huellas, de la mano dorsal, están en la entrada y salida (del lugar de los hechos) tal como lo explicaron los testigos en la reconstrucción de los hechos», señaló Valverde.

La huella dactilar dorsal fue encontrada por la Policía en una de las piezas de mármol que recubre el mueble de la caja cuatro del banco, sitio donde, según los testigos de los hechos, uno de los asaltantes se apoyó para luego saltar y llegar hasta la bóveda del banco donde estaba el dinero que ese día había llegado.

Supuestamente ese asaltante fue Guzmán García porque al comparar la huella encontrada con la suya resultó positiva. La misma huella fue comparada con las del taxista Javier Urbina Escalante, pero la comparación resultó negativa por lo que es claro que este reo dijo la verdad al decir que sí participó del robo, pero se quedó fuera del lugar para esperar a sus compinches y trasladarlos a otro lugar tras el atraco.

Precisamente fue el taxista Urbina Escalante quien involucró en el robo al estudiante universitario de 30 años Javier Antonio López García, de quien dijo andaba con él el día del asalto y que lo dejó por la Rotonda de Santo Domingo junto a otro de los supuestos asaltantes.

Sin embargo López García negó haber andado con el taxista que lo incrimina aunque reconoció que «cree» conocerlo porque una vez abordó el taxi de Urbina Escalante, a quien le dio la dirección de su casa en las cercanías del hospital Vélez Paiz porque supuestamente le haría al obrero del volante un rótulo.

TRABAJA PINTANDO SEÑALES

López García señaló que se gana la vida haciendo señales viales en el Plantel Batahola de la alcaldía de Managua, institución para la cual labora desde 1985, por lo cual se declaró inocente del crimen que le achacan y que lo ubica como un supuesto miembro de una banda de asaltantes con experiencia militar.

El procesado reconoció que como estuvo en el servicio militar tiene preparación militar y que perteneció al Batallón de Lucha Irregular (BLI) «Ramón Raudales».

Pero reiteró que no sabe nada del crimen ni conoce al resto de procesados porque estuvo trabajando con tres personas más en el plantel Batahola hasta la cuatro de la tarde cuando pidió permiso para ir a gestionar su cédula de identidad.

UN PERMISO LO TIENE EN APUROS

El robo ocurrió a eso de las tres de la tarde, pero López García asegura que salió a las cuatro de su trabajo, versión que deberá corroborar su responsable Douglas Gutiérrez, aunque reconoció que tras comprobar que la delegación de cedulación estaba llena de gente se fue para su casa. La coartada de López García «tiene sentido», pero la de Guzmán García, «el flaco» no, si tomamos en cuenta que su huella fue encontrada en uno de los muebles del banco y que no dio cuenta de la dirección de la iglesia en la que estuvo supuestamente haciendo un trabajo de albañilería el día del robo (tres de abril) ni dijo el nombre del pastor al que estaba ayudando con su labor.

Pero lo que podría conspirar en contra del «Flaco» es que confesó que conoce el asaltante confeso Urbina Escalante, el taxista conocido como «Pitoreta».

Guzmán García, «el flaco», quien dice que se dedica a actividades ferreteras y venta de artículos eléctricos, indicó ante al juez que tenía «negocios» con «Pitoreta» porque un hermano de éste que trabaja para la Curacao de Estados Unidos supuestamente le vendía electrodomésticos para revenderlos.

RECONOCE ANTECEDENTES PENALES
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  Aunque Mario José Guzmán, «el flaco», dijo ser inocente, una huella dactilar hallada en el asaltado Banpro coincide con la de su mano. (Foto: Manuel Zapata).  

Sin embargo señaló que el día en que ocurrió el robo no anduvo con el taxista-asaltante y aseguró no conocer al resto de asaltantes, contra quienes supuestamente la Policía intentó obligarlo a declarar.

También denunció que presentó recurso de amparo contra las autoridades superiores de la Policía de la DIC y estaciones Dos, Tres y Cuatro por amenaza de detención ilegal porque cada vez que había un robo lo llegaban a hostigar.

Y lo llegaban a hostigar porque, según reconoció ante el juez, tiene antecedentes penales, pues estuvo cuatro meses detenido en el Sistema Penitenciario Nacional tras haber sido acusado en el Juzgado Primero del Crimen por la supuesta autoría de un robo con intimidación en perjuicio de un cambista o coyote.

Esto podría «conspirar» contra el alegato de inocencia del reo Guzmán García, cuyas denuncias de supuestas presiones policiales no serán investigadas por el juez Sabino Hernández porque no hay evidencia de ello ya que ni siquiera declaró en la Policía, señaló el judicial, por lo que no pudo haber sido presionado.

El juez tampoco va a investigar la denuncia del reo Marcos Tulio Elizabeth García, quien denunció que supuestamente la Policía lo subió a golpes a una patrulla el día que lo capturaron en Chinandega y lo obligaron a firmar un documento.

También indicó que lo querían obligar a que entregara el dinero del botín, lo que no pudo hacer porque lo único que andaba en la bolsa eran los 8 córdobas del pasaje desde Posoltega al mercado «El Bisne» de Chinandega, donde iba a fiar una provisión, según dijo ante el juez.

Agregó que la Policía supuestamente lo desnudó hasta dejarlo en calzoncillos y le dijeron que firmara un documento «porque la noche era muy oscura y que algo le podría pasar a sus hijos o su mujer, por lo que responsabilizo a la DIC de cualquier cosa que les pueda pasar», señaló ante Sabino Hernández.

NO HAY PRUEBAS DE AMENAZAS POLICIALES

Pero el judicial reiteró que no va investigar esas amenazas «porque la verdad ellos no rindieron declaración ante la Policía Nacional. Al no haber declaración por escrito, ellos vinieron sin ningún vicio o contaminación oficial en su expediente porque hasta que estuvieron en presencia del juez rindieron declaración».

Marcos Tulio Elizabeth Rodríguez se declaró inocente ante el juez, pero reconoció que conoce a Mario José Guzmán, el reo que aparentemente está pegado.

Ambos se conocieron en la cárcel modelo en 1999 cuando los dos estuvieron detenidos al estar involucrados en un robo con intimidación, pero señaló que tenía 8 meses de no ver a Guzmán, por lo que se declaró inocente de haber participado del robo ya que asegura que ese día estuvo cuidando en su casa a su esposa enferma.

Al ser preguntado sobre ese robo, Marcos Tulio indicó que fue porque en ese tiempo trabajaba como taxero y trasladó desde el Crucero a Managua a un grupo de personas, entre las que aparentemente estaba Mario José Guzman.

Luego todos fueron acusados y procesados en el Juzgado Segundo de Distrito del Crimen de Managua de estar involucrados en un robo con intimidación donde también el vehículo que conducía, un carro azul, se vio implicado.

El carro quedó en la Estación Tres, donde Marcos Tulio conoció al capitán Marvin Coca, quien supuestamente le habría ofrecido devolverle el automotor si se volvía informante de la Policía, lo que no aceptó, e igual que Guzmán García, «el flaco», se amparó contra la Policía porque a cada robo lo llegaban a detener.

Esta versión, al igual que la de los otros reos, tendrá que ser corroborada por el juez que el próximo lunes deberá dictar sentencia sobre el primer reo que le remitieron, es decir Jairo Cruz Valle, el empleado del Banpro, quien tiene «los pies hinchados» porque cabe recordar que Urbina Escalante, «Pitoreta», dijo que un security del banco estaba involucrado en el asalto.

Por su parte la Procuradora Iris Valverde indicó que hasta el momento ella no puede señalar culpabilidad de los procesados porque las investigaciones no concluyen, pero indicó que Guzmán tiene contra sí el hallazgo de su huella en la escena del crimen.





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