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El Nuevo Diario
Lunes 18 de Septiembre de 2000 | Managua, Nicaragua
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50 años de esfuerzos
La integración económica de América Latina

Damaris Cortés Pereira*

El proceso de integración económica de América Latina, constituye en los anales de la historia de la comunidad latinoamericana, uno de los procesos más prolongados, que ha marchado a un compás cíclico y que ha venido siendo la expresión del pensamiento y el esfuerzo para su materialización, de determinados grupos, cuya posición en diferentes momentos históricos, ha dado nacimiento al diseño de modelos de integración, parcialmente teóricos y parcialmente con componentes pragmáticos. En sí, estos modelos integracionistas, para sus etapas ejecutorias y operativas, han estado a través del tiempo en función de voluntades y de tomas de decisiones individuales de quienes ostentan el poder político.

Cincuenta años de esfuerzo integracionista, nos obligan, (tal como lo afirmara el presidente electo de México, Vicente Fox, en su reciente y rápida visita a la sub-región centroamericana), a constituir el siglo 21 en el centenario de Latinoamérica.

La estrategia para alcanzar ese gran objetivo de desarrollo latinoamericano, debe erigirse sobre fundaciones sólidas, de material monolítico elaborado a base de un pensar, sentir y actuar bajo la personalidad del todo y no de la parte.

Son tres grandes etapas (incluyendo la actual), las que globalmente podemos visualizar dentro del gran movimiento integracionista latinoamericano:

La Primera Etapa se inicia inmediatamente después de la creación de la Comisión Económica para América Latina, a fines de los cuarenta. Fueron diez años de duro trabajo explorando el pensamiento y jugando dentro de un marco limitado de probabilidades, sensibilizando, preparando a la opinión pública, vendiendo una idea con matices de elevada utopía (al pedirse que los intereses localistas de todo tipo, fuesen sacrificados, en aras de una unión, que permitiría a largo plazo alcanzar resultados que condujeran a un desarrollo sostenido a toda la región).

El fruto de esta primera etapa, lo constituyeron dos grandes hechos en 1960: la firma del Tratado de Montevideo, que estableció la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio, y el Tratado de Managua, Nicaragua, que puso las bases definitivas para el Mercado Común Centroamericano.

La Segunda Etapa, en los años sesenta, setenta, ochenta, (y los noventa, para una parte de la región), se constituyó por el esfuerzo que desplegaron la mayoría de los países latinoamericanos, en la búsqueda del camino más viable en términos relativos, para la realización de actividades de intercambio.

Realmente esta segunda etapa marcó una forma singular integracionista (que es la que prevalece en la actualidad), dividiéndose el bloque latinoamericano, en sub-bloques, cuyo funcionamiento obedecía a la proximidad geográfica, homogeneidad de las estructuras económicas y nivel semejante de desarrollo.

La Tercera y Actual Etapa del proceso, que se inicia en términos generales en los años noventa, «emerge, es empujada», por un cambio estructural en la economía mundial: La globalización que, paradójicamente, viene a constituirse en la gran impulsadora de la integración plena Latinoamericana en forma acelerada.

El año 2000, viene a ser para toda Latinoamérica, la marca de salida, dentro de la gran carrera, que las circunstancias nos obliga a realizar a lo largo del nuevo siglo.

El camino integracionista debe de visualizarse desde una perspectiva amplia, que rompa el esquema que a la fecha se ha venido fijando como la meta máxima a alcanzarse: «El intercambio comercial».

Pensar en los actuales tiempos en integración latinoamericana, es conjugar varios verbos simultáneamente:

a) Una política comercial que favorezca intra-región a los países más débiles y la formación de un solo bloque para comerciar con el resto del mundo, u-niendo volúmenes y calidades de producción, para lograr precios internacionales favorables.

b) El establecimiento y ejecución de una política regional de inversiones.

c) La disposición de sistemas de pagos que faciliten las transacciones entre sus países, y que aumenten las disponibilidades de crédito para el desarrollo del sector exportador.

d) La elaboración de una política social regional que conlleve a una eliminación de la pobreza, a través del establecimiento de programas de salud, educación y vivienda, cuya ejecución sea propiciada por los países en mejores condiciones económicas, para favorecer a los más desvalidos dentro de la región,

e) La puesta en marcha de programas de transferencia tecnológica, a fin de aliviar las grandes diferencias que en determinados campos existen entre las sub-regiones.

f) La unificación de criterios en el manejo de la política monetaria a fin de no perjudicar las actividades integracionistas.

g) El permitir la libre movilidad de los recursos humanos entre las diferentes sub-regiones, con accesibilidad a las fuentes de trabajo.

h) Requisito básico de la integración económica regional, es la creación gradual en escala continental de una red de transportes y comunicaciones, que una a todos los países de la región.

* Economista-Socióloga



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