SuplementosCultural
Especiales Reformas

Anunciese Directorio
  
El Nuevo Diario
Sábado 2 de Septiembre de 2000 | Managua, Nicaragua
_

Menu Portada Archivo Busqueda Escribenos Nacional Sucesos Variedades Deportes Opinion Departamentos

Caer desde las nubes, el sueño de un cadete destacado
Escuela Militar: orgullo, disciplina y esfuerzo
* Juan Carlos Benavente relata su testimonio en la vida académica

MOISES GONZALEZ

Foto
  Juan Carlos Benavente, el hoy cadete que un día, cuando era niño, soñó que volaría, sueño que se le hizo realidad al concluir el curso de la Escuela Militar de Estudios Superiores "José Dolores Estrada". (Moisés González Silva).  

Juan Carlos Benavente soñó de niño que un día volaría. Ahora coronó sus sueños al finalizar estudios en la Escuela Militar de Estudios Superiores "General de División José Dolores Estrada" con especialidad en paracaidismo.

Dentro de unos meses, muchos de sus sueños serán cumplidos. Pero los 48 meses de ardua preparación serán probablemente los más largos y difíciles en sus vidas. El orgullo de manejar el uniforme del Ejército de Nicaragua es, sin embargo, el final de ese camino.

ORGULLOSO DE PORTAR EL UNIFORME

El orgullo de portar el uniforme del Ejército de Nicaragua es el final de un largo camino. Cuarenta y ocho meses de ardua preparación donde la disciplina es fundamental, deben de pasar los 325 cadetes de la Escuela Militar.

Benavente llegó hace un poco más de tres años. Cuando era un niño, su abuela materna, doña Esperanza González, se lo llevó a Honduras para que, según ella, "no lo reclutaran los del Servicio Militar Patriótico".

Quién diría que años más tarde, voluntariamente se presentaría a la convocatoria que anualmente realiza el Ejército para ingresar a la difícil vida militar. Y no se ha arrepentido, pues mira con alegría el día de su próxima graduación como Teniente de Infantería del Ejército de Nicaragua.

JUAN CARLOS, UNO DE LOS CADETES DESTACADOS

Juan Carlos es uno de los 325 cadetes del Centro Superior de Estudios Militares "Gral. José Dolores Estrada". Su esfuerzo y disciplina lo colocan como uno de los estudiantes más destacados del centro.

Otra cosa con la que no contaba Juan Carlos, es que a sus 22 años también ha llegado a ser el deportista más destacado de la Academia. Tiene en su haber 16 medallas ganadas en las disciplinas de atletismo, fútbol y judo; además de haber sido capitán del equipo de fútbol por dos años consecutivos.

Benavente cumplió su mayor sueño hace unas semanas. Completó satisfactoriamente un curso básico de paracaidismo en el Comando de Operaciones Especiales del Ejército. "Desde pequeño soñé con lanzarme al vacío desde un avión utilizando un paracaídas. De alguna manera siempre me llamó la atención desde cuando miraba películas de guerra", comenta.

También afirma que lo mejor de eso fue que "no me sentí solo, subí al helicóptero y observé el alto grado de compañerismo y trabajo en equipo de mis compañeros cadetes e instructores, y eso me dio más fuerza y valor".

EXIGENTES PRACTICAS DE MANDO

Cumplió su gran sueño durante las prácticas de mando. Estas prácticas constituyen un aspecto fundamental y crítico durante la formación militar. En las mismas los cadetes aplican los conceptos aprendidos durante los tres años de estudio académico, en las propias bases militares.

En su caso, las prácticas las realizó en el Comando de Operaciones Especiales (COE); las fuerzas élite del Ejército de Nicaragua y por consiguiente las que exigen y demandan mayor preparación.

En agosto de este año, luego de cumplir la Jornada de Entrenamiento Especial --que consiste en pasar varios cursos especializados sobre diferentes técnicas militares, incluyendo saltos en paracaídas--, recibió las alas y los distintivos que lo acreditan como paracaidista. "Eso para mí ha sido muy gratificante", confiesa con alegría.

Con este exigente entrenamiento, el cadete recibe una preparación integral como soldado al servicio de la defensa de la soberanía nacional, como para asistir al pueblo en caso de desastres naturales y colaborar con otras instancias nacionales en situaciones de emergencia.

LA VIDA MILITAR NO ES PARA CUALQUIERA

"La vida militar no es para cualquiera", dice Benavente. "Aquí aprendés a valorar el tiempo libre y hasta la comida", continúa. El cadete comprende que el esfuerzo que hace su abuela para mantenerlo ahí, más el estipendio que recibe, son suficientes motivos para luchar por ser siempre el mejor.

Como todos los cadetes, las jornadas en el CSEM empiezan a las 4:45 de la mañana y concluyen hasta las 9:45 de la noche. Al amanecer hacen preparación física, que implica desde ejercicios de calentamiento y gimnasia, hasta carreras de obstáculos, en las que pasan por laberintos, trincheras, murallas, etc.

A las 6:30 a.m. se preparan para ducharse y desayunar, para luego, a las ocho, recibir clases hasta la una de la tarde, que empiezan horas de auto-estudio hasta las 5:45 de la tarde, tiempo en que deben cenar antes de las 7:15 de la noche, cuando todos empiezan a prepararse para la jornada siguiente: alistar el uniforme, desde la crispina -en forma rectangular que se abre por el centro-, hasta la hebilla y zapatos, que deben estar tan limpios, que ni se deben notar las huellas digitales.

A las 9:30 de la noche deben "puntualizar" (presentarse en el albergue o dormitorio para más de 30 cadetes), y antes de las 10:00 p.m. ya no debe haber ninguna luz encendida y nadie despierto, más que el "posta" o vigilante, jornada que le toca dos veces por mes a cada recluta.

Foto
  Preparados para el lanzamiento desde tres mil pies de altura, aparece con un compañero el cadete Juan Carlos Benavente, uno de los destacados entre 325 de sus compañeros. (Moisés González Silva).  
Finalmente, después de una semana o quince días, pueden ver a sus familias. A las ocho de la mañana del sábado comienza su fin de semana "libre", que termina el domingo por la noche.

GRANDES ASPIRACIONES, CREE TENER LA CLAVE DEL EXITO

Pero estar en la academia significa también estar lejos de una serie de personas, afectos, situaciones y cosas. Jorge Reyes Cerda, cadete de cuarto año, dice que "al hablar de la academia, uno sólo dice lo bueno, pero cuando entrás, perdés a tu novia y amigos que a veces no pueden esperar a que volvás para ir a divertirse, y después sólo los oís hablar de eso".

La clave del éxito para aguantar el régimen interno es la disciplina. "Antes era un poco desordenado", admite Benavente, al mismo tiempo que reflexiona diciendo: "Aquí aprendí a madurar y a ser más responsable" para lograr la aspiración de todo cadete: llegar a ser General del Ejército de Nicaragua.

Al graduarse, los reclutas salen como Tenientes de Infantería y Licenciado en Ciencias Militares, con mención en tropas, estudios navales y aéreos. El pénsum académico les permite llevar otras carreras sin problemas, ya que el CSEM es similar al del resto de universidades y aprobado por el Consejo Nacional de Universidades.



Compartir:   delicious   digg   meneame


[ Portada | Archivo | Busqueda ]
[ Nacional | Sucesos | Variedades | Deportes | Opinion | Departamentos ]
El Nuevo Diario (c) 1998-2003
Guegue.Com - Desarrollo y Hospedaje Web