Grave violencia Violencia Wong: dice
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Managua, salsa city (Devórame otra vez!), del escritor Franz
Galich, fue la novela galardonada con el premio centroamericano
de literatura "Rogelio Sinán" l999-2000. La obra constituye, tal vez
no la única, pero si la que más penetra en la atmósfera nocturna
de los recovecos de Managua, lugares saturados no solo de música
estridente, droga y licor, violencia y sexo, sino también de
historias, cuyos protagonistas son personajes que los frecuentan
o viven en ellos, personajes de toda laya, que se mueven al amparo
de las sombras de la noche.
Managua, salsa city... es precisamente una historia salida de esos recovecos de la capital nicaragüense; sus protagonistas pertenecen, como lo ha señalado el propio autor, "al fondo del barril". Sus nombres o apodos lo dicen todo: Pancho Rana, Perrarrenca, Mandrake, Paila'epato, la Guajira... Resalta en ellos el diálogo, la acción, las inquietudes, los recuerdos, las anécdotas, las intrigas, -las pasiones, las traiciones... Son personajes con rasgos bien tipificados conforme a la condición social a la que pertenecen; y en sus vidas van cargando el pasado que les ha tocado vivir y delatando con ello la trágica historia de Nicaragua, tras la guerra de los años ochenta. La manera en que está contada es uno de los tantos logros de la novela, el autor logra juntar lo ingenioso del pensar con lo bizarro del decir, algo muy difícil y sólo visto en los grandes maestros de la literatura universal. Lo ingenioso del pensar, sin embargo, bien podría tornarse en la capacidad del autor para descubrir y mostrar lo que otros son incapaces de ver. Franz Galich eso es lo que hace, precisamente, descubrir y mostrar, a través de la literatura, el mundo de esos recovecos de Managua; es decir, no los inventa, y si la gente no los ve quizás sea porque se ocultan en lugares con nombres muy pretensiosos como Rotonda Bello Horizonte, Camino de Oriente... Lo bizarro del decir tiene que ver con el lenguaje de Managua, salsa city... Si bien es cierto que es el lenguaje que existe en la realidad contada por la novela, no por eso ha dejado de pasar por el alambique del cerebro del autor; pero lo interesante es que no lo rechaza sino que lo eleva llevándolo a la literatura, sin menoscabo de ésta. Es el lenguaje de los personajes que pinta la novela, con el que a cada instante se comunican; pero es también el lenguaje que subyace en lo más recóndito del resto de la sociedad nicaragüense, sólo que la gran mayoría no lo utiliza por estar compuesto de palabras consideradas tabú, teniendo entonces que conformarse con los eufemismos. Sus quince capítulos se leen rápido, en una sola sentada, y desde que comienza a leerse atrapa al lector a cualquier tipo de lector, con sus técnicas narrativas modernas, con su trama, que de tan fina no se le ven las costuras; es una prosa ágil, dinámica, cinematográfica, al ritmo de la Managua nocturna, que sin el sol del día se vive quemando por dentro, con sus personajes que la hacen suya hasta el último día de sus vidas, o hasta que un día de tantos se alejan de ella. Managua, la capital de Nicaragua, será recordada gracias a sus novelistas; pues Managua, salsa city..., así lo confirma. Esta es una novela donde no hay una frontera que delimita lo que es ficción y no ficción, porque los hechos narrados si acaso no han ocurrido puede que ocurran o ya estén ocurriendo. Es muy probable que a partir de Managua, -salsa city..., la capital de Nicaragua en un futuro sea recordada como la capital del Molino Rojo, Rotonda Bello Horizonte, Rancho Polanco, Munich, Camino de Oriente y tantos nombres más de lugares como éstos que aparecen en la novela; es decir, puede que llegue a recordársele de la -misma forma en que hoy se le recuerda a París a través de las crónicas -de Rubén Darío, el París de los lugares que, guardando las distancias -con los de Managua, el poeta tanto frecuentó, pero a pesar suyo no pudo costear debido al escaso y raquítico sueldo que recibía del diario La Nación de Argentina. Junto a Un sol sobre Managua del escritor y poeta Erick Aguirre, Oráculo sobre Managua del poeta Ernesto Cardenal, y las obras de otros creadores, la novela Managua, salsa city... confirma también que la capital de Nicaragua es ya toda una geografía literaria, imborrable, y que debe ser conocida. Y la oportunidad de comenzar a conocerla es precisamente leyendo todas y cada una de estas obras. Son obras enriquecedoras de la literatura nicaragüense, centroamericana y latinoamericana, contra las cuales podrían estrellarse sus detractores, si es que los hay, aunque no hay duda de que eso ocurre cuando han empezado a circular las grandes obras de la literatura. Son obras que hay que devorar. Son obras de calidad, así lo confirma la novela premiada Managua, salsa city... Su librería El Parnaso, frente a la UCA, les espera. Víctor Chavarría Compartir:
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